miércoles, 6 de septiembre de 2017

MEIN KAMPF

Registrando viejas carpetas llenas de papeles, fundamentalmente nóminas, entre ellas he encontrando viejos escritos dirigidos a personas con responsabilidad en mi empresa. A pesar de ser agua que ya no puede mover ningún molino, aunque sí reabrir viejas heridas, las escaneo para integrarlas en el blog. Fue una época, sin casi, la mitad de mi vida la que discurrió en ella. Sigo manteniendo la amnesia que me impide recordar las cabronadas que soporté a pesar de considerarme un afortunado. Sin falsa modestia, sigo considerando que, en mi puesto de trabajo, fui superior a toda la chusma que me rodeaba. Cosa no difícil, dada la catadura moral de algunos personajes. Obtuve o poseo, entre otros,el título de Mandos Intermedios de la Escuela de ídem y el título de Técnico de Grado Superior en F.P.
En la promoción tropezamos con una piedra que fue obstáculo insuperable: un ingeniero español de Opel, Guijarro, que ya tenía su candidato definido. Pudo más. Posteriormente, a la gente proveniente del Taller Central en la Nave 51 -Carrocerías- no nos amaban. Sobre todo a los mecánicos.

PD.- A pesar del título de la entrada -y las posteriores- nada que ver con el nazismo.

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