Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para callarse

domingo, 27 de enero de 2008

Resistiré

Aunque tú por la noche me invadas, resistiré.

Si por el día me intimidas, resistiré.

Y así que pasen los años, resistiendo,

poco a poco, sin saberlo, iré muriendo.

Mamá, cumple 100 años

Hoy, cumple años. Aunque nunca leerá estas líneas, quiero darle las gracias por todo lo que ha hecho por mí desde los ya lejanos días en que fuí concebido; pedir perdón por todos los sufrimientos y sinsabores que mi persona les ha proporcionado.

Son muchos años de alegrías y temores. Toda una vida. Como hijo y padre, considero que no hay que estar manifestando contínuamente amor mútuo. Solo con sabernos ahí, por si somos necesarios, nos vale. Para dar el apoyo cuando se necesita y hacer mutis y ser invisibles, el resto del tiempo. No comprendo a esos padres que casi abandonan a sus hijos a su suerte. A mí me ayudaron cuando lo necesité en la medida de sus posibilidades y yo he hecho lo propio con mis hijas. Ahora, mi felicidad, es saber que están ahí, unos y otras.

Mi madre es digna representante de la estirpe Chulilla. Cuando un vecino usurpó, con la connivencia del alcalde su cuñado, el callejón lindante a nuestra casa, armó la de dios es cristo. Con él; con el alcalde; llevó al juez. Y fue al pleno del ayuntamiento y la echaron. Porque si la dejan, aparte de poner a parir al alcalde, que lo hizo, le abre la cabeza con una silla. "Menudos cojones tengo yo pa que me llames cordera". (Y su hermano, teniente alcalde a la sazón, manda cojones. Y del pp para más inri. ¿Hay algo más estrambótico que un obrero votante y edil de ese partido?. Aunque aquello fue el principio del fin entre ambos).

Si hubiera vivido el abuelo, ninguno de los dos cuñados hubiera tenido huevos ni de respirar. Aunque la violencia no es el camino, a veces es la solución. Luego, los tribunales, haciendo bueno aquello de que la justicia es un cachondeo, dieron por buena la actuación del ayuntamiento, plagada de irregularidades. Atajo de sinvergüenzas que protejen el cortijo. Es una espina que compartimos.

Mujer tenaz. En filias y fobias. Algo he heredado de ella aparte la vida. Pelín cagazas para el potro del tormento del dentista (al final, se sacó toda la dentadura). A ver cuando yo me desbloqueo y bebo ese cáliz. Lo que en otros pudiera ser malo, es bueno en una madre.

Yo, no tengo palabras. Simplemente, es mi madre. Que no es poco. Ruego a Dios me los guarde, a los dos, muchos años.

sábado, 26 de enero de 2008

Los Chulillas

Había, hay, una familia en el pueblo, con miembros fuera, que eran conocidos por este apodo. No tenía conciencia del porqué del mismo y siempre los había relacionado por lo chuletas, fanfarrones y echaos palante que haciendo honor al mismo se afanaban en demostrar o ejercer.
Fue en la pasada década cuando ese misterio quedó al descubierto para mí. No hay mal que por bien no venga. A raíz de un contencioso surgido con un vecino que usurpó en su favor una propiedad del municipio colindante con la nuestra, -diré que el fulano en cuestión es cuñado del alcalde ppero, ¿vale no?- fuí con mi padre al registro de la propiedad a interesarnos por lo que en el hubiera reflejado sobre nuestra casa.

Allí consta que un señor llamado CHULILLA de 2º apellido, dona a su hijo la citada casa. Año 1894, sin ninguna inscripción posterior. De lo cual se deduce que mi tatarabuelo (me pierdo) fue el único Chulilla del pueblo (¿sería gallito de antes ya?, sí parece que en aquellos tiempos eran pudientes en tierras que se fueron difuminando con las particiones hereditarias) y además por parte de madre, que era forastera. ¡Tela! El apellido, se perdió.

Como es evidente, soy un Chulilla que vive en y posee la mitad de la casa solar de la familia. Pero sí me quedó claro, una vez descubierta la trama, que algunos genes debió heredar esa rama del árbol pues han hecho honor al apellido, por lo chulos y fanfarrones, y se quedaron con la fama. Ojo, mi abuelo no se dejaba su parte atrás, ni su hermano tampoco, tirando a la barra por todos los pueblos del contorno.

El apellido CHULILLA, arranca  en la familia con la unión de mis trastarabuelos, esto es, los padres de Juan José Hernández Chulilla. Al ser la mujer quien aportó el apellido, este se perdió y es de suponer que antes nadie lo portó excepto ella; rastreando en internet, este apellido presuntamente procede de un pueblo del Maestrazgo turolense llamado Pitarque donde en este momento existen habitantes descendientes que aún lo conservan. Con uno de ellos tuve algún correo electrónico. Como mínimo, habría que remontarse a la guerra de Independencia para conocer con más detalle a los antepasados habida cuenta que ya a finales del XIX el tatarabuelo donó las casas a sus hijos siendo la nuestra la adjudicada al bisabuelo Cristóbal y la otra al tío/bisabuelo Miguel por lo que sus padres nacerían en el siglo XVIII o primeros del XIX

Juan José Hernández Chulilla y Engracia Domínguez (tatarabuelos)
 
Hijos: Cristóbal, Miguel 
El tatarabuelo Juan José, casó en segundas nupcias con otra mujer de la cual desconozco el nombre. De ese matrimonio nacieron dos hijos al menos, Juan Andrés y Víctor. Según parece, la herencia la dejó a los hijos del primer matrimonio por lo que debieron de tener líos y estuvieron muchos años sin hablarse. Recuerdo al tío Juan Andrés por ir a menudo a su casa con mis padres; como es natural, en aquellos años yo era ajeno a todos estos líos familiares y testamentarios y en la relación con mis padres, no tenía ningún efecto pues provenía de la casa de mis abuelos paternos. Para mí era el tío Juan Andrés, familiar, desconociendo el parentesco real. La jotera Sagrario Hernández, es nieta suya y por lo tanto, de raíces chulillas. Del otro hermano, no recuerdo si lo conocí ni tampoco a sus descendientes.
Cristóbal Hernández Domínguez y María López Latasa (bisabuelos)
                                                                                              
Hijos: Juan José, Leonor, Manuel, Cristóbal, Pepa y +

Miguel Hernández Domínguez y María (la castellana) tío/bisabuelo)
     
Hubo más hijos cuyos nombres no recuerdo. El tío/abuelo Juan José, se libró de la mili porque su padre pagó perras que lo libraron. Era el fanfarrón de la familia pues se dedicaba a tirar al barrón, barra aragonesa, por los pueblos de los alrededores. Digno heredero de la saga. El abuelo Cristóbal, no se libró del servicio militar, tuvo que ir a Marruecos en aquellos años peligrosos de Abd-el-Krim. Este matrimonio trajo bastante prole al mundo, difuminándose todavía más la herencia. El abuelo Cristóbal, siendo casi un chaval, tuvo algún problema con un guardia del monte que lo quería mal y le buscaba las cosquillas, resolviéndose este contencioso a su favor resultando perjudicado el provocador.  Es la vida.                                 
                                                         
                                     Cristóbal Hernández López y Filomena Doñate Domingo (abuelos)
                                                        
Hijos: Amor, Antonio, Vicenta, Aurelia
Amor murió de niña, como otros muchos niños en aquellos años. Vicenta, mi madre, y Aurelia, son mellizas


                                                       
                                                    Juan Andrés y Vicenta (padres)
 
La familia de mi padre -mis abuelos paternos- son oriundos del pueblo; como era costumbre, montón de hijos al mundo. Cuando la guerra, hubo tres hermanos al mismo tiempo alistados y mi padre -que no luchó en el frente- y su hermano Leoncio, acabada esta, coincidieron en Jaca en cuarteles diferentes.
Hijos: Delfín y María del Pilar
                                                        
Delfín y María Carmen (.)        María Pilar y Víctor
                                                                                                         
Hijos: Paloma y Olga                    Hijos: Víctor
                                                                                                      
                                      Paloma y Cristóbal  Hijos: Valeria 
                                      Olga y Juan    
                                                                                                      
En todo caso, el apellido del cual deberíamos estar orgullosos es HERNÁNDEZ, que se ha mantenido por generaciones aunque ahora esté en peligro por parte nuestra. La rama del bisabuelo Cristóbal, en este momento no tiene varones que puedan perpetuar el apellido. Otro tanto ocurre con el apellido paterno LÓPEZ. De todos los hermanos de mi padre, él incluido, es posible que también se pierda, quizá se conserve con alguno de los hijos del tío JUSTO, no lo sé.
Y ahora mis nietos, si Dios me los concede, llevaran los apellidos de mi abuelo. Las ramas se vuelven a juntar, pero a través de sabias nuevas ya que Cristóbal, marido de Paloma, mi hija, es primo segundo mío y nieto del tío/abuelo Juan José.

Mi madre me cuenta que el tío Miguel -su tío/abuelo- era muy pillo en tanto que su abuelo Cristóbal, hermano de Miguel, era menos interesao y más currela. Y eso, a la larga, se nota. Al partir la casa, habitaciones que le correspondían a él, se perdieron por dejadez suya. Esa malicia la han seguido heredando sus descendientes pues a pesar de ser familia, siempre han tenido contenciosos ambas casas. El abuelo Cristóbal y el tío Pepe (primo hermano suyo). Un hijo del tío/bisabuelo Miguel, de su mismo nombre, ha paseado el "mote" de Chulilla por todo el contorno. Miguel el Chulilla, era sinónimo de arreglador de desperfectos en las articulaciones: hombros, muñecas, etc; esquinces y dislocaciones; las roturas, para los médicos. En realidad, era al único que se conocía por ese apodo, al resto, quizá con un poco más de fuerza en el caso del tío Pepe, hermano suyo, solo se les llamaba así cuando era necesario diferenciar.

En todo caso, el mito de los Chulilla se ha descubierto y ya no es lo que era, ni lo que fueron.

Hijos del tío/bisabuelo Miguel fueron el tío Pepe, padre de numerosa prole (Pepe, Genaro, Patrocinio, Recaredo, etc.), Miguel  el Chulilla, el "quebrantahuesos", y dos mujeres más, al menos, cuyos nombres no recuerdo, una de ellas casada en Alfambra y la otra, ¿María? madre de Ángel, Hortensia, Clara.....
PD.- Esta entrada del blog se escribió el 26.01.2008 y se completó el 11.08.2014. Revisada el 10.09.2014
                                                                

martes, 22 de enero de 2008

Un día fatídico

Cuando acabé la edad escolar, quedé varado en el pueblo. A veces, cuando el maestro se ausentaba, me dejaba al cargo de los colegiales. Y no dudo en afirmar que acabábamos aquellos años con una cultureta más extensa que la actual.

En mi caso fuí atrapado de forma que no podía marchar a estudiar, -no había dinero y solo había una salida, irse con los curas o los frailes, el mío, fue un pueblo de curas-, tampoco a trabajar pues no hubiera ganado ni pa pipas, y en la compañía minera, salida natural de los jóvenes de la zona, no admitían a nadie. Tampoco teníamos tierra para poder subsistir de ella. Mi padre era un jornalero del tren minero, como mis abuelos y mis tíos. Tenían un par de mulos -uno cada uno- heredados del abuelo y yo enmedio, criado de ambos (padre y tío). Así que labrador a la fuerza. Sin vocación. De este modo perdí el tiempo hasta que un día un desgraciado accidente puso fín -drástico- a esa vida rústica.

Habían vendido los mulos heredados, ya viejos, y comprado dos jóvenes. Uno cada uno. El de mi padre, a pesar del poco tiempo que pasamos juntos, un excelente animal. Que me perdonó la vida. Un día había ido con el a las Dehesillas. Le até una soga larga para que pudiera apacentar. No sé cómo, comenzó a andar y yo quedé trabado de un pie a la soga que estaba suelta, aún, y atada la otra punta a su ramo o ronzal. ¡Soooooo! ¡sooooooooo!, no paraba y me tiró al suelo. Ya me había sacado al camino arrastrándome, y yo sin parar de pedirle que parara. ¡Soooooo! Navarro ¡soooooo!. No sé si fueron mis llamadas o el peso de mi cuerpo que le tiraba del morro, al fin se detuvo. Temblando y llorando me solté el pie y le acaricie para calmarlo. Si se hubiera espantado y echado a correr, me habría matado.

Su fin, no estaba lejano. Una mañana, labrando en la cerrada La Balsa,en el mismo paraje, paré junto al ribazo a hacer de vientre. La costumbre de los mulos, en cuanto estaban parados era ir a comer si había donde. Yo, ¡soooooo! quietos!!!. En esto que la rueda del rusal le dió en las patas al mulo de mi tío. Comenzaron a andar. Como iba yo a pensar lo que estaba a punto de ocurrir. A lo que quise reaccionar, pues me pillaron con los pantalones abajo, ya no pude alcanzarlos. El mulo tirando coces y el otro también corría. Salieron por la portera y enfilaron cara al pueblo por el camino y yo corriendo y llorando detrás sin posibilidad alguna de alcanzarlos.

Justo a la entrada del pueblo, se habían parado (y menos mal que no encontraron a nadie por el camino). Me acerqué a calmarlos y soltar el rusal. Al andar el mulo de mi padre, observé algo raro. Cogeaba. Miré sus patas traseras y contemplé horrorizado como una de ellas estaba seccionada por encima del casco. Le había cortado el tendón.

Para mí, fue un trauma tremendo, casi amnésico pues apenas lo recuerdo. Avisaron a mi padre que creyó que el herido era yo. El mulo, hubo de venderlo porque quedó inútil para el trabajo. Así fue como, tras tan desgraciado accidente, finalizó mi vida como labrador pobre. Mi madre no quería perderme, pero los hechos la convencieron. No volvieron a comprar otro, y yo, inicié una nueva singladura. Pobre consuelo el mío. Entregó su vida, para que yo iniciara la mía.

NOTA.- Los mulos, en su loca y desenfrenada carrera, llevaban tras de sí el rusal, un apero de labranza con una teja afilada que servía para voltear la tierra. Cruzaron por encima de un montón grande de estiércol en el cual la rueda del apero se clavó y este dió la vuelta de campana brusca hacia adelante, pillándole la pata al mulo de mi padre y seccionándole el tendón. Y menos mal que no fué el de mi tío....

Lector: ¿Te imaginas en esa tesitura a un niño/joven de 15/16 años actual?. Lo que vemos que ocurre en otros lugares tercermundistas, aquí también ocurrió. Por necesidad. Hoy, afortunadamente, aquello quedó superado. Aunque para mi, fue una tragedia.

domingo, 20 de enero de 2008

Adriansens, Juan

"No confundir lo que se lame en la cama, con lo que en la cuna se mama"
He escuchado esta parrafada al susodicho esta mañana. Tiene su aquel y su miga.
Este polemista, como en algún lugar le han definido, perejil de todas las salsas e indivíduo ubícuo, debate, apasionadamente, hasta del sexo de los ángeles. En alguna ocasión me he planteado, como es posible que haya personas tan sabihondas y que en lugar de tener un puesto en las cátedras o los laboratorios, se desperdicie su inmenso saber de flor en flor, de estudio en estudio, sea este de TV o de radio.
En una noche de invierno,
cuando más brillaba el sol
una manada de cerdos
volaba de flor en flor.

Más furbo

Hoy, también. Lo prometido es deuda.
Cuando en los tiempos de Aquél santo, sus detractores querían atacar al régimen, como sino hubiera habido motivos mucho més serios que este para ello, criticaban que el fútbol era el opio del pueblo y se empleaba para adormecer y embotar la mente de los súbditos. Sobre todo, en las fechas más emblemáticas.
Y digo yo que con tantos años de aprendizaje, la lección la llevaban bien asimilada quienes ahora -o antes- manejan el cotarro. Considero bochornoso el uso y el abuso que se está haciendo del fútbol. Sin entrar en los miles de MM despilfarrados por las televisiones por los derechos de retransmisión, cuando no es una tapadera para financiar "al club de nuestros amores y espejo que pasea (aunque haga el ridículo) el nombre de nuestra ciudad por el mundo", por parte de los políticos porque a ellos no les cuesta un real. Podría nombrar al de mi ciudad; la DGA le ha regalado 30 MM de euros de nuestros impuestos, por el morro.
Pero considero a la cadena SER como paradigma de este trágala. El interés por cualquier otra noticia en cuanto hay un partido de regional (ya sé, pelín exagerao) desaparece. Ni Hora 25 ni leches. Ayer, fúrbo; hoy fúrbo. Lo que sea, sacrificado ante el sacrosanto pelotón. Claro, esos periodistas comen de el. Me recuerdan a los profesores de bachillerato; aunque su asignatura fuera música o corte y confección. Para ellos, eran vitales y o las pasabas o no pasabas. Igualico. Oímos hacer mutis y comentar resignados a los Carlos Llamas, recientemente desaparecido, o Pedro Blanco cuando estaban o a sus sucesores: "mañana no estaremos pues hay fútbol". Ajo y agua.
Hasta los políticos, que dios y el diablo confundan, están aborregados por el tema en cuestión. En mi ciudad, han despilfarrado ya cerca de 5 mm de euros haciendo estudios y contraestudios para trasladar el campo de juego o dejarlo donde está. Los unos, pensando en el pelotazo del suelo que deja y el de la nueva ubicación, quieren llevarlo fuera; los otros, remodelarlo. Eso sí, a costa de nuestros impuestos. El club mira para otro lado. Mientras haya tontos útiles.....
Ahora, que el alcalde está en minoría, cede ante quienes en la anterior legislatura lo jodieron y judicializaron y pararon la reforma del estadio, los del pelotazo. Como se gastan nuestros impuestos, les importan un guevo las facturas. Pero a mí, me jode cantidad.
Tienen todos más morro, que el oso hormiguero.
Y es que el fúrbo, me cae fatal.

A Laudelino Carcabullas



Oda al ínclito colega, que visita de vez en cuando la blogega.
Don Laudelino Carcabullas
barón de la Peña Guara
del Ayerbe y de la Hoya,
técnico en PLCs y automatismos
PPeses y otras simonías
levanta el ánimo, pardiez
que ya nos quedan menos días.
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Felizmente recuperado
de sus líos con la aorta
tan pronto sale de una
y ya le espera otra.
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Hombre cabal
oscuro en la penumbra
no hace mal
en buscar la luz
que más alumbra.
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Como a una viborilla
invernando
si le acercas calorcilla
te picará sin duda
aguilando.
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Cual bruja Averías
con los voltios,
los cuales porta
metidos en capazos
sustos da todos días
pues los pierde
y arrean sus buenos
calambrazos.
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Pero es buena gente
vive dios,
si algo sale mal
culpables, esos dos.
---------
Un watio con una amperio
se fueron a dar un voltio
se encontraron con un ohmio
y se dieron por el culombio.

Pelea

Aquella tarde, tuvimos baile en casa de Guillermín. Como todos los domingos o casi. Nos proporcionaban la música, Cristóbal y su acordeón. También, como casi siempre que hacíamos baile, habíamos comprado 1/4 ó 1/2 litro de coñá de garrafa en casa del tío Paco. A escote entre todos que tampoco éramos muchos. No tengo claros muchos detalles. Solo uno.
Siempre he sido una persona pacífica. Aunque algo discutidor, la violencia física nunca la he practicado. Me puedo comer el mundo, mas luego soy incapaz de matar una mosca. (Aunque si pudiera exterminarlas, no lo dudaría).
El caso es que aquel día debió de pillarme mal el cuerpo porque el coñá se me subió a la cabeza. Y lo que hasta entonces no había hecho, ocurrió. Discutimos -el coñá y yo- con Crispín a consecuencia de algunas manifestaciones suyas sobre la chica de la mochila azul. Las cosas fueron a mayores y decidimos irnos a la calle. No llegamos. En el patio, a oscuras, nos enzarzamos sin que nadie se preocupara de nosotros. Después de algunos zarpazos y bofetones soltados a ver que pasa, es un decir, acabamos por el suelo. Todo acabó rápido, sin mayores consecuencias. Hemos sido amigos y compañeros de correrías siempre que se ha terciado. (Crispín siempre ha sido mal bicho. Las palizas que le arreaba su padre, con otro, hubieran acabado. Fué el cerebro de la "güevada" de las chicas. Una tarde, le mangamos unos pepinos al tío Leandro del huerto y fuimos a comerlos a los sabucares aledaños. No he probado una cosa peor en mi vida. Aunque yo iba de "paquete", eso no me exonera de culpa).
El caso es que, con posterioridad, me fijé en el sitio donde se había desarrollado la batalla y quedé acojonado. Caímos justo al lado del tablero de una segadora allí almacenada. La que fue primera y última pelea por una mujer, casi acaba en tragedia; cualquiera de los dos pudo haberse matado de dar su cabeza contra los afilados y puntiagudos hierros de la segadora.
Aquel día, el alcohol, me sentó fatal.
Por cierto, la de la mochila azul, una vez casada, ha vivido siempre en esa casa, pues pertenecía a la familia del marido.
Publicado el: martes, 16 de enero de 2007

El mundo al revés

El haber leído ayer en el blog de un amigo el post "Pulpo a la gallega", me motiva para hacer estas reflexiones sobre lo mal organizado y distribuido que está el mundo.
Cuando se es joven, la inmensa mayoría pasamos hambre de todo. De TODO. Y ello por un motivo ¿especial?: no tenemos un puto euro (antes duro). Así, según me hizo recordar el post, en mi estancia como estudiante en Santiago de Compostela tenía de todo menos dinero que me lo proporcionara.
Pero no solo fué entonces. Hubo otras épocas. Especialmnte durante "la guerra". Organizábamos timbas de póker por las noches, y yo, que siempre he sido desgraciado en amores, con las cartas no me iba mejor. Inexorablemente, siempre perdía. Y ya se sabe: jugar y perder, pagar y callar. Con las consiguientes bancarrota y penurias. Por eso ahora, juego póker pero en internet y con dinero virtual. Me jode perder.
Ahora, que uno ya dispone de cuatro perras para poder fundirlas dándole gusto al cuerpo, el muy traidor, se niega a colaborar. Colesterol, gota, reumas.....y ,ejem, ¿sigo?. Es injusto. El mundo está al revés y mal repartido. El dinero que ahora no podemos disfrutar ¡qué bien nos hubiera venido en aquellos años! aunque solo hubiera sido un poquito. Me recuerdo ir de sobrao fumando Cherter o Winston y acabar mendigando un humilde Celta.
¿Qué tal negocio sería prestar dinero a los jóvenes para que lo devuelvan cuando estén llenos de achaques y con la chequera llena?

Si no es tonto, le dá un aire

Ahora que nadie me lee expondré la opinión que me merece el tal tal tal señor presidente del gobierno de España. Don Baudolino Zapatero.
Hacer una entrevista "a tumba abierta" con su mayor enemigo mediático, es cuando menos una memez. Decirle sin tapujos todo lo que quiera saber, a sabiendas de que luego lo manipulará a su gusto, es de ser tontos. O lo parece.
Los otros no son más espabilados. Que el escándalo que han montado en Madrid, ya les vale. Y míster Pizarro de hombre bueno. Pero ya ha comenzado a ganarse enemigos.

Criminal al volante

Esta noche, he tenido la desgracia de tropezarme con uno. Me ha adelantado de forma irregular, nada más hacerlo ha frenado y me ha obligado a irme al arcén, después se me ha pegado al culo hasta que ha querido irse. En estas ocasiones, me gustaria llevar un tanque para aplastarlos o meterles un misil por el culo.
El sujeto/kabrón conducía un vehículo amarillo matrícula
Z-1030-BP

La Estrella Polar

Dicen de ella que es la utilizada por los marinos para orientarse en alta mar. La busqué, pero era un inexperto grumete y naufragué. No hace muchos años, yo desconocía que era la estrella puntera del tiro de la Osa Menor (o de la cola). Desde la ventana de mi habitación, en el pueblo, la he intentado ver muchas veces. Sin éxito la mayoría. Siempre al norte. En las noches de verano, cuando más fácil puede resultar verla, desde la oscuridad del pozo de la Cruz he pasado ratos largos contemplándola en silencio para no ser descubierto. Como Víctor Manuel.
No es fácil. Parece como una lejana y tímida estrella. Tan importante, que muchos la buscan y nunca la alcanzan. Hay otras muchas estrellas, mucho más rutilantes, grandes y resplandecientes que ella. Sin embargo, en apariencia, todo gira en derredor suyo. A veces, se ve a la Osa Menor como si se precipitara hacia el horizonte con la Estrella Polar a la cabeza. Ilusiones ópticas.
Quienes nos precipitamos al abismo somos nosotros en pos suyo. La vez que más de cerca la pude contemplar, fue una fría noche de invierno. Soñarla,........... muchas más. Pude acariciarla con mis manos. Y darle abrigo con mi gabardina. Pero como suele ocurrir en estas ocasiones, el temor te paraliza sin saber lo que estás haciendo, solo absorto en su contemplación. Nubes y brumas, cuando no oscuridad y frío intenso, han impedido la repetición del milagro.
La majestuosidad y el brillo de la Osa Mayor -el Carro-, la tres Marías, las Cabrillas -las Pléyades-, Escorpión y las miles y miles que forman el Camino de Santiago o Vía Láctea junto al brillo vespertino o matutino de Júpiter y Venus, no han conseguido impedir que cada vez que mire al cielo, intente verla. Y sino es así, la imagino.
Publicado el: martes, 16 de enero de 2007