viernes, 29 de febrero de 2008

Carta al menistro

Leo, en el periódico Qué!, la concesión de la medalla de oro del mérito en el trabajo (¡toma ya!) a los dos asesinados por eta en el aeropuerto de Barajas. Y me pregunto y pregunto: ¿qué méritos habían contraído esas dos personas para ser merecedoras a dicho galardón?. Aún siendo merecedoras de todo el respeto debido a los muertos ¿su muerte fue debida a un acto derivado de su actividad laboral?. Sería un sarcasmo considerar dicho acto como una actividad laboral de los terroristas.

Lo entiendo como un acto de propaganda. Pero ya puestos, podían otorgarla también a los miles y miles de trabajadores que se han dejado la piel y la vida, muchos de ellos, en el puesto de trabajo. Gente que ha trabajado desde los 14 años y que a la hora de la jubilación nadie les reconoce nada. En la mayoría de las ocasiones, salvo en las empresas estatales donde hacen el ruido y la bulla conveniente y necesaria o las de tamaño grande, han de trabajar hasta los 65 años para que su exigua pensión no sufra merma y sea penalizada. Y saben ustedes una cosa, -no, porque ni la han vivido ni la vivirán, son otra clase de vividores-, a los 65 años solo aspiran a jubilarse quienes no han dado un palo al agua en su puñetera vida, al igual que quienes lo propugnan como remedio milagroso, pero que solo aplican el rasero de ver la mota en el ojo ajeno.

Habemos muchos millones de personas que nacemos trabajando y morimos del mismo modo. Así ha sido con todas las personas que he conocido y a ninguna le han dado nada. Todo lo contrario. Tanto su empresa como la SS, han tratado de rapiñar lo que les pertenecía*. Con una diferencia: nadie nos reconocerá jamás nada, todo lo contrario, harán lo imposible por quitarnos algo de lo que con toda justicia nos pertenece. Lo que sea, la custión como diría Ernest LLuch, es recortar derechos y joder (a los demás).

* La empresa de mi padre, despidió a varios cientos de obreros que para poder cobrar lo que les pertenecía, tuvieron que gastarse las perras que no tenían en abogados. Con posterioridad, la SS, le negó a mi padre un año de pensión que le pertenecía. Ganó mi padre en magistratura. Aún así, la SS reclamó a la audiencia donde ganó. En el Supremo, no admitieron a trámite la reclamación de mi padre: la SS no tenía derecho a reclamar, es decir debía acatar la primera sentencia ya que la cuantía reclamada no daba derecho u ocasión a plantear una posterior demanda para rebatirla. Y digo yo ¿no sabían en la SS que eso era así? ¿no sabían los jueces de la audiencia que eso era así? ¿no sabía el abogado de mi padre que eso era así?. Ineptos, carroñeros o algo peor.

PD.- El Sr.. Lluch, decía custión, no que se recortaran los derechos a los trabajadores.

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