Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para callarse

lunes, 31 de marzo de 2008

Días únicos

Ayer, ocurrió un hecho grande en mi vida: NACIÓ MI PRIMERA NIETA. Ver a esa personita tan diminuta y tan bonita - y tan callada- es algo que hay que vivir. Es una experiencia inenarrable y única y que bien merece una vida.

Hoy, he firmado mi pase a la reserva. Mi contrato de jubilación parcial. Algo por lo que se trabaja, sufre y desvive uno a lo largo de su vida laboral. Si Dios me acompaña, al final de año pasaré definitivamente a engrosar la empresa mayor de España. (Bueno, realmente eso ocurrirá el próximo lunes).

Habida cuenta de que yo soy nacido en el mes de Marzo, debo considerar que este mes se porta bien conmigo. Me gusta la Primavera.

¡¡Un HURRA por mi nieta!!

viernes, 28 de marzo de 2008

Otro caradura (pero no digo su nombre porque me llamarán racista)

No sé como decirlo para que no me interpreten al contrario. Porque esa es otra. Si pones a alguien a caer de un burro, con razón o sin ella, inmediatamente te contestan no a la acusación o censura emitida, sino atacando al emisor aun con la más peregrina de las acusaciones. Sobre todo en política es muy practicado. Pero no es de eso de lo que quiero hablar. Aquí, no toca.

A quien deseo poner a parir, aquí y ahora, es a un fulano sin educación y engreído, (lo ha demostrado en varias ocasiones y a diario en los campos de fútbol), que muerde la mano que le da de comer y sobre el cual hubieran llovido millones de ostias de haber proferido el insulto -Madrí, cabrón, saluda al campeón- cara a cara. Y sin embargo, esos miles de agraviados hubieron de envainársela para evitar ser encima de jodidos apaleados.(Con lo fieras que se suponen son los de san Mamés, y no respiraron ni por el culo cuando les tocó).
Sale al albero, digo al césped, en plan de chulo mayor porque al que ose siquiera silbarle, le cae el fuego eterno encima. Y digo yo: si a mi me apetece llamar a alguien cabrón, ¿no es lo mismo que se lo llame a un señor de Soria (con perdón) que a uno de El Aaiun? ¿no corro el riesgo en ambos casos de que me parta la cara? ¿acaso al soriano sí puedo llamárselo y no al saharaui por su tez (aunque sea verdad)?
En fin. Cada cual en el castigo lleva la penitencia. Como quienes ahora le forran los bolsillos. ¡Qué se jodan!. Para mí, es un impresentable con muchos humos y demasiado dinero en el bolsillo. Que se lo han proporcionado los bwanas. ¡Que se jodan otra vez!
(A El Larguero, hace un año)

sábado, 15 de marzo de 2008

La vida es sueño...

...y los sueños, sueños son.

Mi vida, dormido, es muy intensa. No siempre agradable, pues los traumas de la vigilia se transmiten sin orden ni concierto en el periodo de ¿descanso?. Esos sueños, en su mayoría, giran en torno a mis vivencias de niño o juventud. Rara vez sobre la actualidad. Aunque algunos he tenido sobre mi casa o mi trabajo. En ellos, como vivencias reales, yo me cambiaba de casa y me preguntaba como era posible que hubiera cometido semejante estupidez ¿cómo he podido hacer YO esto?. Habia cambiado mi casa actual por otra cochambrosa e infinitamente peor. También he cambiado de trabajo, y me hacía las mismas o idénticas preguntas. Temores o avisos, supongo.

Pesadillas, la tira. Y unos episodios, que no sabría discernir si fueron sueños o realidad, en los cuales quería gritar, pero no me salía nada o algo parecido a un gruñido. Me sentía totalmente paralizado y no me podía mover. La sensación, de estar totalmente despierto; hasta el punto de razonar que no me serviría de nada gritar ya que me encontraba solo en casa. Y era así. Estando el año pasado en el pueblo, me volvió a pasar. Mi padre oyó mis gritos, pero no le dió importancia ya que el lanza verdaderas diatribas en sueños (y se le entiende todo). Hasta que la angustia me devuelve a la realidad y la movilidad. Pero se pasa jodido.

He soñado cientos de veces sentimientos de juventud agazapados en el subconsciente que traidoramente me han asaltado cuando estoy indefenso. Más de una vez, me he despertado con lágrimas en los ojos. Dejan huella.

viernes, 14 de marzo de 2008

Y yo, también.

Hoy, por una vez, y sin que sirva de precedente (por este aniversario), cumplo años. Uno más que el año pasado. Inauguro una década que me encantaría que fuera prodigiosa.

correo a IU (y a Paco Frutos)

Me gustaría resumir en pocas palabras lo que quiero decir.
Es hora de que desde vuestra organización dejéis de miraros el ombligo y las luchas internas y os pongáis a trabajar en lo que realmente nos importa al ciudadano: LA REFORMA DE LA LEY ELECTORAL.
La forma de hacerlo, sois más que listos de como promoverla.
Los ciudadanos, estamos hartos de ver como nuestro voto se dilapida por culpa de unos y de otros. Si es necesario abandonar las instituciones - y con ello perder sueldos y gabelas- pues os jodéis y las abandonáis. Pero los partidos, psoe y pp, deben de comprender que ya estamos hasta los webbs de que nuestro voto no valga una mierda.
Ya sabemos que IU a lo largo de su breve historia ha sufrido los ataques principalmente desde su interior: luchas y abandonos de sus dirigentes que no vamos a nombrar pues no se lo merecen.

Pero de una puta vez, poneros las pilas y comenzar a luchar por la gente que os apoya. De lo contrario, os quedaréis más solos que la una. Y será culpa vuestra.

POR UNA LEY ELECTORAL NUEVA, ¡¡¡MOVER EL CULO, COÑO!!!

martes, 11 de marzo de 2008

Cuernos

Desde que mis recuerdos alcanzan, les he tenido miedo físico a los animales provistos de esas defensas. Y no es que en el pueblo hubiera ganado vacuno, excepto una vaca lechera estabulada, pero nos transmitíamos de unos a otros ese miedo que, a veces, se convertía en pánico.

Así, una vez, en no sé que pueblo del Jiloca, se habían escapado unos toros. Pues a pesar de no existir medios de comunicación como ahora, mi madre se enteró. Y cada vez que salíamos al campo, creo era el tiempo de los azafranes, veía toros por todas partes. Exagerao, ya lo sé. Pero sí temía verlos en cualquier momento, que casi era lo mismo. Y esto, me llegaba.

Existía una cabaña de unas 500 cabras. Con sus boques. Estos, al ser de todos, no eran de nadie. Y a pesar de que no atacaran o toparan casi nunca, aunque podían hacerlo y lo hicieran con la abuela de mi amigo Pedro Manuel, los críos les temíamos. Si por un casual nos los encontrábamos al doblar cualquier esquina, salíamos de estampida o nos subíamos a la pared más cercana o buscábamos cualquier refugio en el que güarecernos.

Mención aparte merece un mardano que tenía mi tío Pedro. Aquel llevaba sangre de toro en las venas. Era temible.

Un día, nos hallábamos en el poyo de la puerta del horno, lugar de reunión oficial para juegos y lo que se terciara. Seguramente pasaba mi tío por allí con el ganado y Joaquín, que también tenía sangre torera, le citó al más inconsciente y audaz estilo suicida y a pelo. ¡Eh! ¡eh!. El bicho, se arrancó calle abajo a toda pastilla hacia él. La cuadrilla, apoyando, al alto del poyo o de la pared que hay al lado. Como en los dibujos animados, bajó soplando y se lo llevó por delante dándole un tozolón digno del mejor vídeo.

No le hizo heridas, pues cuernos no tenía, pero el trompazo recibido sirvió para acrecentar la fama del animal, que nosotros jamás lo volviéramos a intentar y a él, para desistir de sus sueños toreros.

miércoles, 5 de marzo de 2008

Delincuentes

El verano que pasé en Canet de Mar, fue muy interesante en muchos aspectos. Casi diría que intenso. Había una escuela de aprendizaje sobre telares en la cual cursaban sus estudios jóvenes sudamericanos entre otros. Estos por las noches, a veces montaban el sarao con sus guitarras al cual nos sumábamos de forma entusiasta nativos y foranos. Allí se cantaba de todo. A Serrat. Y aprendimos a cantar y bailar "La Machina". También aprendí a jugar a los dados y al póker, con las consecuencias previsibles. Poniéndolas. Cupido me alcanzó, sin excesivos traumas posteriores afortunadamente, a pesar de las lágrimas (de cucudrulo) en el tren a la vuelta hacia Barcelona. La playa no me gustó. Era como de gravilla que se clavaba en los pies y profunda, y yo, soy de secano.

Sin embargo, ocurrió un episodio que pudo costarme caro.

Mi jefe contrató a un ayudante. Aquí podría decirse aquello de "to er mundo e mu güeno, mientras no se demuestre lo contrario". Traía una moteta y una noche nos fuimos a Arenys de Mar. No llegamos. La guardia civil nos dió el alto. Tras las preguntas de rigor, nos obligaron a volver a Canet para hablar con nuestro jefe. Al retorno, pasé miedo con avaricia. Con la moto a toda pastilla y yo rogándole que no corriera tanto. Acojonadico. Y las piernas temblándome cuando bajé de la moto.

Allí se aclaró que yo no tenía nada que ver con el pollo aquél. Yo ya me libré. Después, se fueron los tres a San Pol de Mar. En cuanto entraron al pueblo, el tío arrojó la moto y huyó sin que los guardias le pudieran dar caza. La moto, era robada, etc. ¡Vaya figura!

Menos mal, porque sino, nos habria limpiado y busca al perro que te mordió. (Como el cabrito que me robó el reloj en la pensión de las Ramblas).

martes, 4 de marzo de 2008

Indignación o serenidad

Leo el artículo de la periodista Pilar Cernuda en el Heraldo de Aragón de hoy. Y viniendo de quien viene, y escrito donde está escrito, no debiera alterarme y no me altero, no debiera inmutarme y no me inmuto.
Pero claro, como las ciencias adelantan que es una barbaridad, y como a doña Pilar se le nota donde tiene el callo, por ello, no me callo.
Le voy a revelar algo que le regocijará: a ese hidalgo caballero, prócer de las letras vascas; nacido en rancia familia enraizada en los más nobles destinos de servicios patrios, considero que no debiera habérsele hurtado su sacrosanto derecho a disponer de su vida como le plazca; (hasta la Constitución debe defender el derecho a la vida o la muerte , aunque sea de hambre ¿no?),
¿Qué iba diciendo?. ¡Ah, sí!. Dicho lo anterior, he acatado la decisión tomada por MI GOBIERNO, al que no voté ni votaré (salvo que me dé mi real gana), y no he salido por ello a la calle a crispar, meter bulla, trepar, joder al ciudadano, o a aupar a nadie al lugar de donde por sí mismo y de forma voluntaria se bajó con su conducta.
Señora Cernuda: ¿no cree usted, que dado que a los muertos ya los cuidan los muertos según dijo Jesucristo, los vivos (no confundir con los vivos) deben, debemos, preocuparnos de los vivos?. Pregunte a todos esos que mandan al Presidente Zapatero, (aunque les joda, el que mande), que se vaya con su abuelo (qué h. de la g. p.), si están dispuestos a ser las próximas víctimas de ETA. Y que de ser así, hagan público un listado en El Mundo, dirigido a los terroristas, dando cuenta de su nombre y domicilio y de su voluntad a ser asesinados/as antes de que la banda se disuelva. Porque, ¿hay alguien tan ingenuo e infeliz que pueda creer que se acaba con los terroristas a fuerza de desearlo, cuando después de 40 años siguen ahí, y ni el propio régimen franquista pudo acabar con ellos?
Comprendo a quienes han sido víctimas de ETA. Incluido Aznar. Pero cuando odian a los terroristas, cuando quieren acabar con ellos. También, cuando usan a las víctimas para acabar con el Gobierno (se les ve demasiado el plumero).
Por mi parte, antes de tener que llorar delante del cadáver de mi hijo, daré por bien empleados los esfuerzos para que ni una persona más muera a manos de orates sin conciencia. Me importa un bledo quien lo consiga. Mejor hoy que mañana.
Y no olvide una cosa o mejor dicho, dos: de que no se pudran los terroristas en la cárcel o de que hubieran pasado más tiempo en ella (este especialmente) tienen la culpa los políticos, más, los del PP. Y sobre todo, que el gobierno se conquista en las urnas, no enfrentando a la sociedad hasta límites delictivos. O en algaradas callejeras.

martes, 13 de marzo de 2007

sábado, 1 de marzo de 2008

¡GENIAL!


La (in) justicia

En estos días, han creado polémica el tribunal constitucional con su sentencia sobre Urbanor; el tribunal supremo, porque cree invadidas las (in) competencias de sus señorías y el fiscal general del Estado porque cree, como la mayoría de los españoles con sentido común, que es una vergüenza que se proteja y exonere de culpa a los delincuentes en tanto los afectados quedan totalmente desprotejidos.

Es realmente bochornoso y humillante, para los ciudadanos contribuyentes, la actuación de la ¿justicia? en España. Los ladrones de guante blanco, siempre salen de rositas de las estafas que cometen. (De antemano cuentan ya con ello los perpetradores). Que si información privilegiada con el pelotazo correspondiente, células y otras gabelas bancarias, venta de solares (el caso de la polémica), Tibidabo, Ercros, etc. etc.

En tanto que esto sucede, para su sonrojo y vergüenza, ocurren casos como el del ciudadano que robó un belén o algunas de sus figuras, hace la tira de años. Era drogadicto en ese momento y hoy, regenerado, tiene un trabajo, mujer y una hija. Y aquí es donde quienes teniendo que dar ejemplo y ser ejemplares, se quedan con el culo al aire y al ciudadano, nos hacen sentir impotencia, vergüenza ajena y que con nuestros impuestos estamos manteniendo a vagos e irresponsables.

Tras muchos años, lo han metido en prisión a cumplir dos años de la sentencia de su robo. Y no es que no merezca un correctivo por cometer un delito. Pero quedan patentes, por un lado, la lentitud y mala gestión de una función importantísima para la sociedad como es impartir Justicia con justicia y a su tiempo. Por otra, la distinta vara de medir según quien delinque. En tanto que el robo de miles de millones queda impune y sin devolver la pasta afanada, mangar un belén o una gallina - o una hierbas en el campo aunque sea por necesidad, daría lo mismo-, de forma inexorable, se acaba en chirona.

Y de ambas cosas, existen culpables. Pero también quedan impunes.

(De forma deliberada, he obviado las mayúsculas).