Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para callarse

lunes, 16 de junio de 2008

El NO irlandés

Si a mí me preguntaran, también diría que no.

Diría NO, al despilfarro que supone mantener una burocracia más en Bruselas. Tenemos pocos vagos políticos aquí, que es necesario mantener otro chiringuito allí.

Diría NO, a los sueldos, gabelas y canongías de que disfrutan unos europarlamentarios que aparte de parasitarnos, no se sabe bien para que sirven. (Como muchos autóctonos).

Diría NO, porque la UE no busca el bienestar y la igualdad de los ciudadanos, sino ampliar fronteras y eliminar barreras al capital y las deslocalizaciones de empresas.

Diría NO, porque la eliminación de fronteras, no ha significado una movilidad con control, sino todo lo contrario, un descontrol absoluto de la emigración y la delincuencia organizada.

Diría NO, por la vergonzosa propuesta del "gobierno" europeo al perseguir que la jornada semanal del trabajador sea de 65 horas.

Diría NO, porque la implantación del euro como moneda única, no ha significado más que inflacción incontrolada y pérdida de poder adquisitivo de los salarios.

Diría NO, porque los gobiernos no persiguen que desaparezcan las dudas de la ciudadanía, sino convertirnos en súbditos.

Diría NO, por todo la anterior y por todas las cosas que desconozco y que de tener información sobre ellas, no aceptaría.

Por todo ello, digo NO, a esta UE.

viernes, 13 de junio de 2008

Mojatina de pardillos. Cosas que aún me ponen los pelos de punta.

Cuando mis hijas eran pequeñas y estando en el pueblo, una tarde nos fuimos a merendar a la fuente de La Canaleja. Eran tiempos en los que en verano, aún no se secaba el manantial.

Se acercaba la puesta de sol y encima de la atalaya del Villar se formó una nube que en principio no llevaba maldad. Todo raso y sin raíces. De haber tenido otras trazas, y dado el miedo que siempre he tenido a las tronadas, rato haría que habría levantado el campamento.

Comoquiera que aquello iba tomando un feo cariz, pues se veía que algo de agua soltaba, recogimos y nos fuimos hacia donde había dejado el coche, al pie de la vía del tren a unos 300 metros. A mitad del recorrido, la lluvia nos vino encima. Dejé a mi mujer con la pequeña y le dije que me siguiera. Bajé a la mayor a protejerla bajo el puente de La Torreta y le dije que no se moviera. Subo de nuevo el terraplén a buscar a la mujer y a la pequeña y ya las veo que estaban a mitad de camino al coche. ¿Qué dilema!. ¿Iba tras ellas o recogía a la mayor?. Echando pestes de la mujer, arreé hacia el coche.

Calados hasta el culo cuando llegamos, arranqué para ir a buscar a la otra chica. Y la veo que venía camino adelante hacia el coche. ¡Dios mío!. La zozobra me embarga cada vez que lo recuerdo. La criatura, en vez de quedarse bajo el puente, se encaminó hacia el coche. ¿Cómo supo hacia donde ir sino se veia el coche? ¿y si le dá por irse en otra dirección y luego no la encuentro? ¿y si llega a pasar el tren cuando iban por la vía la mujer y la pequeña? El terror se apodera de mí cada vez que revivo ese día.
Los calificativos que me aplico, no son aquí reproducibles. Que me sorprendiera aquel chaparrón, aún no me lo explico. Pero aquella maldita nube, no era una tormenta consolidada ni siguió el camino que usualmente toman las nubes en aquellas montañas.

jueves, 12 de junio de 2008

Inquisición, terror, eXgae

Leo la noticia de que la inquisición se ha querellado contra un blogero y que este tiene todas las de perder. No me lo puedo creer. Esto degenera de una manera escandalosa y alarmante.

Acojonadico me quedo. Esperararé a la hora de las brujas, cuando nadie me vea, para quemar todos los post; no sea que alguien se moleste por cantarle las cuarenta y amparado en la soberbia, la sinrazón, la prepotencia, el abuso, el amparo del desamparo y todos cuantos se mueven porque nadie lo haga, el día menos pensado me encuentre en chirona y en la ruina.

A Galileo lo condenaron los curas. Hoy, la libertad tiene cada vez menos amigos.

lunes, 9 de junio de 2008

Cocinero antes que fraile (II)

Superado el trance de huir de la "despensera", me integré en el París. Aquí me sucedieron muchas cosas. El jefe de cocina, era un tipo que el día que venía mal follao al trabajo, pagábamos justos por pecadores. Así, a los pinches, nos quitaba la fiesta de la semana porque y cuando le daba la gana. "La semana que viene, sin fiesta". Como cuando en el cuartel te cruzabas en el punto de mira del sargento y te machacaba la salida. Y a ver donde ibas a reclamar. Ajo y agua. Algo hemos adelantado, ya que hoy ningún tirano se puede permitir esos comportamientos.

Falcón se llamaba. El caso es que luego se marchó a un restaurante de carretera y quiso llevarnos con él a toda la plantilla de cocina. No acepté. Caso aparte era el segundo, César. Más joven, era lógico que congeniáramos. De entonces, supongo, me viene el recelo que de por sí, generan en mí todos los jefes. Y más, si encima son incompetentes, que los he tenido. (O mujeres).

Del segundo, conservo una anécdota. Un día hablando por teléfono con una chica que o había preguntado por mí o él estaba intentando averiguar algo de ella para mí, le llamó mocoso (a mí) y este le contestó "ya me la casco". Jo, yo no hubiera dicho eso, no me hubiera atrevido, pero me alegré cantidad de que se lo dijera.

Una vez marchados estos dos, el otro pinche era de aquel pueblo, acabado el verano vinieron dos jóvenes que habían estado trabajando en un hotel en Torla. Estos eran veteranos del Hotel Centenario. Y un par de golfos. Buenos, pero pelín golfos. Sobre todo Pepín Esteban. Y por supuesto, yo seguí su estela. Nos veíamos todos los estrenos de películas; al Oasis, estuvimos yendo toda una semana después de salir de trabajar por la noche, más que nada, porque a la mañana siguiente íbamos muertos de sueño al trabajo. Si no tenéis......otra vez al Oasis. Y era el mismo espectáculo. Tontadas de jóvenes...

Allí, había una señora que limpiaba los cacharros de la cocina. Algo obesa. Por una escalera de madera, bajábamos a la bodega. El jodido Pepín, ató la mesa de la freidora para que al subir la señora María no pudiera pasar. Pero en vez de ella, subió echando leches Jesús Gracia y la freidora fue a cascala. Yo, que estaba al lado, recibí el aceite aún caliente en mi pie derecho. Por supuesto se me quemó y una ampolla enorme levantó la piel. Una odisea para saber donde teníamos que ir a curarme. Y como escocía.

Me dieron la baja por accidente, pero como no tenía para poderme mantener, debí acudir todos los días a trabajar para así llenar el estómago. Joder que putas las hemos pasado a veces. Casi sin poder andar, y hasta que se curó.....como picaba. Cuando recibí el alta, ni una pela más me dieron los cabritos aquellos. Está visto que como en la feria de Valverde, el que más pone, es el que más pierde.

Y ocurrieron otras cosas, que si las contara, sabríais tanto como yo. Nos ha jodido....

miércoles, 4 de junio de 2008

VIDAS PERDIDAS



Aquel día, no se encontraba bien; no se sentía con ganas de ir a trabajar. Sus padres, no obstante, le convencieron para que, a pesar de que en su interior algo le decía que no debía ir a trabajar, cogiera su pequeño ato y se encaminara hacia el tajo. 5 ó 6 kms. caminando.

En aquellos años, no existía la protección del menor que tiene lugar ahora. Un niño de 12-14 años ya era considerado un adulto a efectos de ejercer un trabajo. Doy fe de ello, y este hecho ocurrió muchos años antes de que yo naciera.

Así, aquél niño, que aún no encontrándose en condiciones hubo de ir a realizar una tarea que hoy nunca jamás en nuestro país le habría sido asignada, y a pesar del presentimiento interno que nadie supo interpretar, se encaminó, sin saberlo, hacia su muerte aquella tarde en la mina.

Cómo murió, no importa. Una vagoneta, un barreno, una chorrera, .......truncó su vida. Su hermano, el tío Daniel, nos contaba hace poco como aquel día su hermanico decía no hallarse bien y no quería ir a trabajar. Era primo hermano de mi padre, y yo, a pesar de no saber su nombre ni haberle conocido, con este post quiero honrarle.

Muertes anónimas, que nunca serán tenidas en cuenta para medalla alguna.

lunes, 2 de junio de 2008

Muñeca rusa




Así me siento hoy. Yo soy la de fuera, la que se queda sin protección.

Se me junta todo. Mis propios problemas físicos que me temo que afectan a mi equilibrio temperamental; los problemas de mi mujer, tanto físicos como síquicos que nos están llevando al borde de la ruptura. Su absoluta negatividad junto a los contínuos lamentos y quejas por todo, han hecho mella en mi ánimo y ya no se si es ella la que me arrastra o yo me muevo por iniciativa propia y comparto esa negatividad.

La noche trabajada, acrecienta la negrura de mis pensamientos, sentimientos y angustias.

Por último, la situación por la que atraviesa mi hija. Unidos a ese trauma y drama, surgen las preguntas del porqué ha ocurrido. Y me temo, nos tememos, que en buena parte haya sido suya la causa de la ruptura. Pero aún así, sigue siendo mi hija y en algo habré, habremos, fallado.

Pero a mí ¿quién me güarece? ¿a quién pido ayuda?. Que negro lo veo todo...y sin salida.