Si buscas novia en Teruel búscatela forastera, mira que matan de amor las mujeres de esta tierra. (y desamor)

sábado, 28 de febrero de 2009

Así estoy yo

Cuando los rebaños de ovejas o cabras volvían a la tarde/noche a sus establos y parideras, tanto las madres como las crías comenzaban a balar buscándose a veces desesperadamente. Cuando algún corderillo o cabrito no encontraba a su madre, intentaba agarrarse al primer braguero que encontraba. La presunta madre, oveja o cabra, se volvía y le corneaba o arrancaba a andar y no le dejaba mamar. Hasta las había que repudiaban al hijo, con lo cual, había que conseguir que el animalillo se alimentara o moría, claro. Para ello, se buscaba una madre adoptiva sobrada de leche, y se la sujetaba mientras el cabrito o cordero mamaba.

Una vez, tras la muerte de una cabra que teníamos dejando dos cabritos huérfanos y sin alimento, en un acto que yo denominaría sublime, otra cabra, que era la madre de la muerta, aún sin haber parido, le vino la teta y crió a sus "nietos".

Hoy, me siento como uno de esos animalillos. Desamparado.

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