Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para callarse

domingo, 15 de marzo de 2009

Ansia de vivir

Te invento cada noche en ese espacio vago de sábanas vacías. Mi espalda se curva. Funden mis caderas el colchón. Se enredan mis pies y mis manos lentamente buscan mojarse en mis rincones.
En algún lugar remoto se cruzan nuestras vidas.




Me duermo.
Te sueño.

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