Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para callarse

miércoles, 20 de mayo de 2009

Blog puente

Nueva casa creada para almacén y creación de post a partir de la fecha.

4 comentarios:

ana palacios dijo...

Ana, bien sabes que soy un desertor del arado (aladro en mi idioma) y tales disquisiciones me resultan resbalonas, (no es esta la palabra adecuada pero la muy puñetera se muestra esquiva), pero si tengo una cosa clara: ¡¡no estoy para nada de acuerdo hacia donde me encamino!! En realidad, es el fracaso de la vida en general, pero por supuesto que tú tienes todo el derecho del mundo para involucionar o evolucionar como te pase por la rosa de los vientos. Sobre pensamientos, me gustaría tener un disco duro para poder rescatar esos que pasan fugaces y al segundo siguiente ya no los recuerdas. salu2

Hola, Delfín.
Ayer dejaste un mensaje en mi blog, el cual lo he reproducido arriba, porque prefiero responder en tu blog, ya que cuando expongo opiniones personales prefiero la privacidad.
En primer lugar agradezco tu visita y tu comentario.
Ya intuía que no caminábamos por caminos paralelos en algunos aspectos, pero eso tampoco importa, al menos a mí. Cada cual tiene derecho, como bien dices a vivir como le pase por la rosa de los vientos. (Me gustó esa expresión)
Antes de que se me olvide: también en mi pueblo se usa el aladro, jeje
Te diré que no siempre he pensado así, pero a cierta edad, todos hemos vivido situaciones difíciles y comprometidas y todos hemos tenido oportunidad para hacer algo de autoreflexión. Por suerte, mi visión sobre la vida y sobre las relaciones ha dado la vuelta como si volviera un calcetín. No digo que esté en posesión de la verdad, pero puedo asegurarte que pasito a pasito voy "evolucionando" al tiempo que me siento más feliz y procuro hacer más felices a los demás.
Desde los primeros comentarios sentí que estabas "enfadado" con algo. Puede que esté equivocada y, si es así, pido disculpas, pero eso es lo que me llega. Una persona sensible, herida, dolida y algo enfadada. Por fa, no te enfades, no soy psicóloga.
Espero que tras este comentario, pueda seguir entrando en tu blog, aunque sea por la gatera.
Creo que formamos parte de un todo mayor y deseo ayudar a ese todo desde mi posición y conociendo mi pequeñez.
Hasta otro ratito.
Te mando un abracico.

Amilcar Barça dijo...

Yo que creía que te había pillado en un renuncio con autoreflexión y resulta que también existe, aunque no se cual de las dos acepciones usas.
¿Quisiste decir que caminábamos por caminos divergentes? Tienes algo de razón en tus opiniones, pero ¿Qué se puede esperar de un jovenzuelo que acaba de cumplir 17 años? Descerebrao total. petonets.

No sé porqué mencionas la gatera ¿acaso crees que me enfado si nuestras opiniones no son paralelas?

ana palacios dijo...

Te mando un regalito por tu cumpleaños, aunque llegue con retraso. Curiosamente, yo también tengo 17 años ¿o son 71? ya no lo recuerdo,jeje.
Lo publicaré mañana en Facebook. Me gustan más las reflexiones que los relatos.
Deseo que te guste.

EL MENSAJE DEL DELFÍN
En un viaje onírico me encontré con un delfín quien, tras mostrarme su bello mundo marino, ese que poco a poco vamos destrozando con nuestras acciones directas o indirectas, me dijo con cierta tristeza:
—¿Qué os pasa? ¿Por qué alardeáis de ser racionales? Viendo lo que hacéis y las palabras que habéis elegido en los últimos años (2013- Escrache ; 2014- Selfi; 2015- Refugiado; 2016- Populismo; 2017- Aporofobia; 2018- Microplástico) cualquiera podría pensar que vuestro corazón y vuestro cerebro se han reducido al tamaño de micro.
Ante mi estupor, siguió diciendo:
—¿No sería más normal que las palabras elegidas hicieran referencia a cualidades propias del hombre, como: Bondad, comprensión, fraternidad, compasión, paciencia, amabilidad, calma, fortaleza, generosidad, humildad, alegría, solidaridad, lealtad, sinceridad, tolerancia, valentía?.
No pude responder, pero desde entonces transito cerca de ese sendero en mi día a día. A veces me desvío, no lo voy a negar, pero cuando recuerdo el mensaje del delfín, con humildad, vuelvo de nuevo al camino.

Amilcar Barça dijo...

Excelente relato y mejor juego de palabras.

A veces he pensado que soy negativo no sé si por obligación o por convicción, en cualquier caso, es lo que hay. Claro que a un jovenzuelo, tampoco se le pueden exigir grandes horizontes. A esta edad, se vuelve a las andadas aunque el invierno no deje florecer a la primavera. Coincido contigo en que a veces es más interesante un cambio de impresiones, que no de botafumeiro -sabes, me compré en Santiago de Compostela hace, bueno, el siglo pasado cuando pasé una época estudiando allí, un botafumeiro y luego me robaron el coche, aquí en la Tierra Noble que diría mi admirado Trasobares, y me birlaron el incensario. Cabrones-.
A mí un relato me gusta o no, no entro a valorar sus lindezas gramaticales. Y a veces fluyen solos, como esos manantiales en época de lluvias y a mi no me importa la forma en que han sido escritos, sino el contenido personal volcado en ello. Relatos bellos, bonitos, pero sin alma, no me dicen nada ni me gustan. Lo mismo que esa poesía que ahora gustan que no es más que prosa mal vestida. Como el rey desnudo. Donde haya un soneto que se quite la prosa "poetizada"
Ala, ahora me voy a soñar con mis fantasmas.

Por cierto, el libro que más me ha gustado, cuando gustaba leer, que ahora ni eso, es "Vivir para contarla" de García Márquez. Prosa sin apenas diálogo que se bebe. Por eso titulé a mi primer recopilatorio "Y tiempo para contarla" en honor al escritor y para ver si colaba y vendía algún ejemplar. Ni por esas.