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martes, 7 de julio de 2009

La tumba del Cid

Decidida la ruta por la nacional, no sabía lo que me esperaba. No había forma de mantener una velocidad media coherente. Contínuos poblados -o simplemente casas- limitaban a 50 kms. la marcha. Como los restaurantes de carretera frecuentados por los camioneros suelen tener buena fama (yo trabajé en uno de ellos, y hacíamos buena comida casera, de puchero incluida), enseguida me decidí por uno que lo único que recuerdo de el es que Rocinante se quedó a la sombra, que no es poco.

Ví un pantano a la derecha que desconocía, cosa lógica, y una dirección: Reinosa. ¡Anda! Pero si es el Ebro. Viejo conocido con el cual volvía a reencontrarme. Ya en los tiempos de Maricastaña, en los inviernos nos aprendimos los nombres de puertos de montaña -generalmente cerrados o con cadenas- a través de los partes informativos -y formativos- de Radio Nacional.

Embalse del Ebro. Cerca de Reinosa.


Así el de Tosos, en la otra ruta de acceso a Cantabría; el del Escudo, más famoso, el de Carrales y el Páramo de Masa, hubimos de subirlos o bajarlos en esta jornada. Algunos puntos y curvas no tienen nada que envidiar a la carretera de mi pueblo (o al revés). Pobres camioneros, no me extraña que apenas viera alguno. Aunque si restos de algún accidente de camión.

En la zona del Páramo de Masa, innumerables torres eólicas generadoras. Si don Quijote apareciera por aquí, se encontraría en su salsa. Cerca ya de Burgos, Vivar del Cid a tiro de piedra. Y hete aquí que dimos con nuestros huesitos en la city burgaliana. Todo fue mirar para encontrar la catedral y orientarme, pero no hubo forma.

Cuando colegí por el barullo, que estaba cerca del cuore de la ciudad, le pregunté a un sacamultas de los parking -estaba ejerciendo de ello- donde estaba la catedral y en cuanto pude, aparqué. No se me olvidó pasar por taquilla, para no llevarme mal recuerdo.

Ayuntamiento de Burgos


Dí antes con el ayuntamiento. Unas calles más a la derecha, vislumbré al fin las torres buscadas. El haber visto muchas veces en fotos su fachada, no quita admiración por la Catedral. Previo pago, como no, hice el recorrido marcado. Sin duda los entendidos disfrutarán mucho más que yo de la misma. Infinidad de sarcófagos, pero no me enteré de quien estaba -supuestamente- allí eternizado.

Fachada de la Catedral


Vista posterior de la Catedral


Tesoros sacros


Colección de cálices


Muy mal por los responsables del cotarro. Nos sacan las perras pero no informan. Cierto que entregan un pequeño tríptico, pero insuficiente. Junto a los latinajos, debería decir, al menos en cristiano actual, quienes son los moradores -es un decir- de los sepulcros.

No solo alberga tesoros sacros. Hay mucha historia


Más historia


Me avergüenza confesar que no supe cual es el río que pasa por la ciudad. Ahora, previa consulta al Google, compruebo que es el Arlanzón. Esto de la historia y la geografía, se me daba fetén en mi época de escolar. Y bueno, pues siguiendo el curso del río al revés, abandoné las tierras del Cid. ¡Ah bueno! He de decir que el sepulcro del Cid y de doña Gimena, una lápida en el suelo lo indica, acerté a
interpretarlo.

Tumba del Cid y doña Ximena


Volvía a la tierra del vino. (Cobra fama y échate a dormir).

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