Amigos del castillo de Peracense

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martes, 21 de julio de 2009

Mis primeros recuerdos





Tendría 4 años . Una prima hermana de mi madre se casaba en el Puerto de Sagunto. Un día por la tarde, bajamos los invitados hasta Alba. Aquí vivía una hermana de mi abuela Filomena, Adoración, tías de la novia. Y hermana o tía de quienes llegamos de fuera. En el correo fuimos a Valencia. No descubrí el ferrocarril, que veía todos los días en el pueblo; pero sin duda el cosmopolitismo y la variedad de personas y paisajes -así como los naranjos, y sobre todo, el mar- abrirían mis sentidos. En aquellos tiempos con las locomotoras de vapor, los viajes se hacían interminables, pero llegaban. Hoy, no es seguro.

Las imágenes que quedan de aquello son flashes. Un martillo de caramelo que me compraron; los tramusos amarillos de los puestos de las ferias, el mar, del que alguien hizo una foto que he visto con posterioridad en algún sitio; los petardos en las calles ya que era época de fallas; y sobre todo, lo que más grabado me quedó, fueron unas escenas de una película de Lilí Murati en la cual cabalgaba a la grupa de un caballo y dejaba un velo enganchado en una zarza; se supone que iba raptada y dejaba señuelos. Unos caballeros decían después: "dejad vuestras armas que es noche de paz". Y de los urinarios (del cine) también me acuerdo. El trenillo, que unía al Puerto con Sagunto. Y los Altos Hornos, que visitamos guiados por nuestros familiares que trabajaban allí.

Ese mismo año, cayó una inmensa nevada a primeros de Febrero. Vivíamos en el frontón. Eran las fiestas de san Blas y la orquesta, que había venido de Valencia, se quedó bloqueada sin poder salir del pueblo 8 ó 10 días. Para los mozos y las mozas de la época, aquello fué una bendición. Todos los días, por la tarde, baile. Y como año de nieves año de bienes, a la tía Agustina le nació una estrella, digo una hija (por entonces vivían detrás de las escuelas, donde hoy viven Jorge y su familia; despues hemos sido vecinos),

Aunque difuso, aparte los miedos que me hacía la tía Martina, sea la vuelta de la mili del tío Antonio, al cual salimos, con mi madre, a esperar a la carretera. Estuvo en Melilla, y en aquellos años, no era una suerte precisamente.
enviado jueves, 05 de octubre de 2006 9:04 por WARRIORV

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