Amigos del castillo de Peracense

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sábado, 31 de octubre de 2009

Calaveras o calabazas

A pesar de que el plan Marshall nos trajo a las escuelas leche en polvo y queso enlatado -que por cierto, estaba buenísimo- me quedo con la costumbre que teníamos los críos de entonces llegadas estas fechas. Tal como mañana día 1, Todos los Santos, cogíamos calabazas y las vacíabamos imitando una calavera (sería por las que habíamos visto), luego, por la noche, una vela en su interior y a colocarlas en cualquier sitio procurando que asustara a alguien.

Hoy en día, esta costumbre ha degenerado de tal forma que se ha americanizado hasta en el nombre. Y es que hay gente pa tó. Aunque sea mierda, lo asumen porque es forano. Y eso no.

Una de las cosas que se han perdido por estas fechas es la representación de don Juan Tenorio. Y a mí me encantaba. Vino al pueblo por estas fechas, más o menos, una compañía de cómicos ambulantes que hizo una representación de Don Juan inolvidable. ¡Cómo disfrutamos! Eran excelentes actores y muy bien preparados y nosotros unos espectadores que aquello nos supo a gloria. No me importaría volver a verles a ellos representando aquella obra. Hicieron otras representaciones, pero aquella fué fabulosa.

Yo me quedo con aquellas historias.
enviado martes, 31 de octubre de 2006 21:22 por WARRIORV

viernes, 30 de octubre de 2009

Perlas otoñales



















Azafrán, nueces, rebollones, almendras..... Como decía mi difunto suegro, hoy hace 18 años de su muerte, "más vale darse una vuelta por aquí, que dos por la plaza"

He pasado unos días en el pueblo con mis padres. Como tuvimos que volver de forma súbita, todo quedó en casa de aquellas maneras y, necesariamente, debía quedar en condiciones cara al próximo invierno pues ellos no volverán de momento hasta la próxima primavera. Lo cual, a mi, me ha venido bien para darme un voltio por el monte en busca de setas, rebollones o cualquier cosa susceptible de ser recogida o cambiada de sitio.

La primera tarde, me fuí a buscar setas de árbol. El tiempo desapacible y algaraciando. Aunque a veces parecía amenazar tormenta, todo quedó en eso. Enseguida ví que estaba el terreno muy seco y no encontraría setas. Me pase por un membrillero y cogí unos cuantos frutos para perfumar el coche. No, no era mío, pero como si lo seriese porque nadie irá a molestarse en recoger los membrillos que han crecido libres y agusanados.

Donde menos lo esperaba, hallé un árbol con unas setas en su tronco. Las únicas. Más tarde, recorrí los lugares donde en años anteriores habíamos encontrado, con mi padre, buenas y grandes setas. Rien de rien.

A la mañana siguiente, fuí a san Ginés a buscar rebollones. Después de hora y media larga, había encontrado tres. Entonces tropecé con otro espontáneo que llevaba al menos tres kilos. Había escuchado toda la mañana el ladrido de un perrillo por lo que sabía que no estaba solo, pero tampoco que seguía sus pasos.

Cambié de ubicación y aunque no me quedó mucho tiempo pues debía volver a preparar la paella, tuve más suerte y al menos dos kilos de buenos ejemplares volvieron conmigo a casa. Al otro día por la tarde repetí por la misma zona, y aunque al principio solo tuve dificultades de movimiento debido al tupido monte de estepas, al fin llegué al claro donde hace años las arrancaron y allí sí que hallé satisfacción y rebollones. No en la cantidad que en años lluviosos habría pero si los suficientes para matar el gusanillo de cogerlos y comerlos. Hoy he asado en la carmela unos cuantos y estaban deliciosos.

En frente de casa, hay una noguera que digamos es del pueblo. Todos los años, mi madre era la principal beneficiada por su proximidad. Pues este año, a pesar de no estar en el pueblo, tampoco se va de vacío ya que habrá recogido del suelo unos diez kilos. Aunque por las mañanas, un alguacil que se ha echado el alcalde, -cuando nunca lo ha habido fijo-, visitaba primero el nogal. Y el muy jodido, me dijo que no le gustaban las nueces. Koño, pues si le llegan a gustar duerme allí.

Faltaban las almendras y el azafrán. Ambas cosas, no llegan ni a la categoría de testimoniales. Pero haberlos haylos y alguna almendra fue a casa y las rosas que hubo en esos días en el huerto amenizarán, con su azafrán, nuestras comidas. Como decía el difunto padre de mi santa, cuando estábamos a la mesa y tocaba abarrer (limpiar con pan) la fuente o el plato de la comida, "más vale darse una vuelta por aquí, que dos por la plaza".

miércoles, 28 de octubre de 2009

¡FELICIDADES!

Tal día como hoy, de un año del pasado siglo, por la tarde mi santa comenzó a tener las señales propias que anunciaban el próximo alumbramiento. Llamé al ambulatorio solicitando asesoramiento ya que éramos primerizos. Alrededor de las dos de la mañana, nos fuimos hacia Maternidad. Sobre las 8, ya me comunicaron que todo se había resuelto satisfactoriamente y que ya era ¡Padre! de una niña.

Cuando me permitieron subir a la habitación, la madre aún estaba bajo los efectos de la anestesia y mi hija chupándose un dedo. Carita redonda y despejada. Si los bebés están normalmente con los ojos cerrados, la beba parecía querer enterarse rápidamente de todo cuanto a su alrededor ocurría. Tenía los grandes ojos abiertos como platos ¡recién nacida!.

Ya en casa, la criatura me daba las noches (y a su madre). No paraba de llorar. Y tenía razón la pobrecica. Pasaba más hambre que un caracol en un espejo. La leche materna no le alimentaba. Hasta que lo descubrimos (mi madre le dió unas sopas) y le dimos biberón. Antes de irse sola, le compramos un taca con el cual iba por la casa a una velocidad que para si la quisiera el asturianín. Lo mismo palante que patrás.

Era terriblemente curiosa y no podía dejarse nada al alcance de sus manos. Como decía mi abuela, "todo lo que ven sus ojos, lo tienen que tocar sus manos, cuchamandrera". Un día, le vació a su madre una botella de aceite en la cocina. Estando en el cochecito, comenzó a moverlo hasta que lo volcó hacia adelante. ¡Creí que se había matado!. Otro se encaramó a la mesa de la cocina y la tumbó y plegó; milagrosamente tampoco le pasó nada. Cuando empapelé el pasillo, hube de llevarla con mi madre porque no me la podía quitar de enmedio y no paraba de darse culadas al pisar la cola de pegar el papel.

A pesar de tenerla cerca, cuando veo sus fotos de aquellos años, siento una tremenda nostalgia y a veces, no puedo reprimir las lágrimas. Tampoco puedo ver películas que me la recuerden (sobre todo si las niñas sufren). No sé porqué puede ocurrirme esto. ¿Quizá de cuando estuvo ingresada en el infantil (tenía fiebre alta y no sabíamos de qué; hasta que el sarampión le "explotó") y solo podía verla a través de unas cristaleras con la consiguiente desesperación de padres y criaturas?. Lo que yo daría por poder revivir aquellos años.........Hoy, solo puedo desearte felicidades y decirte que: solo vivo por si alguna vez me necesitas. Mañana, te daré un abrazo.

Tu padre.

enviado viernes, 27 de octubre de 2006 11:45 por WARRIORV

martes, 27 de octubre de 2009

Nos dejan hablar para callarnos la boca

Quienes hemos vivido al 50% nuestra existencia a caballo de dictadura y dictablanda, nos damos cuenta de que nos dejan hablar, para taparnos la boca.

Qué duda cabe que al vivir la parte de nuestra niñez y juventud bajo la "protección" de la dictadura, en esos años en babia no discerníamos el bien del mal ni a los buenos de los nuestros. Solo podíamos ver que había unos, a los cuales todo les estaba permitido, y otros, que no osaban ni siquiera abrir la boca.

No me cabe duda tampoco, de la corrupción y golferío que en tiempos de Aquél santo imperaban en el suelo patrio. Como muestra Matesa y el aceite de Redondela. Y la cooperativa del pueblo, hoy cerrada, en la cual no quedaba vino y apareció un tino con 8.000 litros de tinto, lo contrario de Redondela.

In illo témpore, al que habría la boca se la cerraban echando ostias (o a ostias). (El asesino de la chica de Sevilla, que se ha reído de policías y jueces y aún sigue en ello, habría ganado el concurso coral en aquellos tiempos). Hoy te dejan hablar. Puedes poner a caer de un burro al gobierno, y no pasa ná. Lo mandas al periódico, llamándole asesino por el apoyo a la guerra de Irak, y te lo publican. Solo pasado un tiempo, te das cuanta de lo audaz e inconsciente que has sido al enviarlo.

Ahora, los políticos, lo han invadido todo. Son el CANCER de esta sociedad. Una metástasis odiosa, corrompida, infecta, delincuente....... y despilfarradora y esquilmadora de nuestros impuestos. El problema es que quienes tienen capacidad de denuncia para enderezar esa situación, forman parte de las células cancerosas que colonizan y parasitan a la sociedad. Esta sociedad está enferma y ríete de la gripe cochina. No se critica y denuncia lo que hacen; más bien se jalea a un grupo frente a otro, -y tú más-, sin pararse a pensar que lo que están haciendo -posiblemente ambos- merece ser repudiado y combatido sin fisuras ni dobleces.

Gürtel, Caja Madrid, Ayuntamientos...... El espectáculo que sobre Caja Madrid están ofreciendo los políticos, TODOS, de esa comunidad es bochornoso y lamentable. Pero extrapolable a otras comunidades. Que unas instituciones depositarias de los dineros de las clases trabajadoras, sean empleadas por polític@s sin escrúpulos, es como para pedir que se levante otra vez, y a puntapiés o latigazos, arroje a estos seres infectos e inmundos al fuego eterno.

Por mi parte, los encerraría a todos en una finca vallada, -sin acceso de salida-, en Los Monegros hasta que se autoextinguieran o como los alacranes, se mataran unos a otros o a sí mismos. Amén.

domingo, 25 de octubre de 2009

Botellón

Confieso que, a pesar de haber visto en la televisión muchas veces el fomoso y dichoso botellón, nunca había presenciado tan de cerca sus secuelas.

Fué el sábado 10 de Octubre cuando salí a dar el paseo por el circuito que habitualmente recorro. Al llegar a la posición del gimnasio al aire libre donde el personal practicamos algún ejercicio, hay un espacio considerable de rotonda con césped. El espectáculo no podía ser más bochornoso y lamentable. Estaba totalmente cubierto de mierda. Vasos, botellas de todo tipo y tamaño, bolsas de plástico, bricks de vino u otras bebidas, etc...

Quienes pasábamos por allí, expresábamos el mismo sentimiento de rechazo y vergüenza ajenas. "Pues en el aparcamiento de la expo junto a Interpeñas hay mucho más", me informó un ciclista que había echado pie a tierra. Pude comprobar que era cierto. La marabunta, -se supone que al ser el primer día que el pabellón abría fueron desbordados los responsables peñistas-, había roto la alambrada que proteje al recinto y lo habían invadido practicando un incontrolado y salvaje botellón.

Del vecino campo de deportes de la DGA hasta el aparcamiento, hay en medio un terreno yermo con un terraplén en desnivel de unos tres metros. Parecía como si por allí hubiera pasado una manada de ñús, de esos de la sabana africana.

Es evidente que, en mis tiempos de juventud, todas las circunstancias eran completamente diferentes. Tampoco en el pueblo se podían producir semejantes algaradas y en la ciudad, bastante teníamos con trabajar más horas que el reloj. En las ferias del Pilar, lo más rebelde que recuerdo fue recorrer el ferial de atracciones cogidos de la mano unos con otros.

No sé que ha conducido a este fenómeno social/juvenil. Es connatural la rebeldía y la transgresión con la juventud. Yo también me recuerdo así. Pero la diferencia entre generaciones, sin ser buena o mala la una respecto de las otras, está tomando derroteros complicados. Nosotros teníamos un freno, el respeto a los mayores, y si se me apura, el miedo.

Hoy, ninguna de las dos cosas parecen ser atenuantes a la hora de poner un poco de sentido común en las mentes, inconscientes, de muchos de nuestros jóvenes. Esperemos que las escarchas futuras, les hagan madurar.

viernes, 16 de octubre de 2009

Solo sullo de cochino

El otro día preparé unos solomillos de cerdo con muchas cosas. Para ello partí de una receta vista en internet a la que le apliqué mi copyright y mis propias ideas y condimentos.

Como ya he dicho en el anterior post, quien quiera hacer un guiso basado en mis experimentos, tendrá que tener unas nociones previas de lo que lleva entre manos y las cantidades a emplear.

Yo preparé ese plato para 10 personas. Empleé:

-Tres solomillos

-Cebolla

-Tres zanahorias

-Dos manzanas reineta

-Tres naranjas pequeñas (su zumo)

-Tres dientes de ajo

-Una hoja de laurel

-Un vaso mediano de vino (de mi cubeta del trastero)

-Un pizco de canela molida

-Pimienta molida

-Sal

-Aceite virgen de oliva y una cucharadita de manteca de cerdo

-Una bolsa de ciruelas pasas


PROCESO

Una vez salados y espolvoreada pimienta (con conocimiento) sobre los solomillos, los doramos en una tortera espaciosa dándoles vueltas para que queden uniformes. Los retiramos a una fuente.

A continuación, en la misma tortera, echamos la cebolla previamente cortada a cuadritos y la zanahoria en rodajas finas, la hoja de laurel, los ajos y una ramita de tomillo. Lo rehogamos hasta que esté casi frito. Añadimos el vasito de vino,el zumo de naranja, el pellizco de canela y la manzana pelada y cortada a cuadritos. Removemos y cuando empieza a hervir, añadimos los solomillos. Cubriremos con agua si no hay suficiente caldo.

Probamos y dejamos en su punto de sal. Dejaremos hervir a fuego lento durante 30/35 minutos girando de vez en cuando la carne para su cocción uniforme.

Una vez acabado su tiempo, sacaremos la carne a una fuente apropiada que pueda meterse al horno y procederemos a pasar por el turmix la salsa y después por un colador, estilo Arguiñano, para darle mas finura. Cubrimos los solomillos con esta salsa y le añadimos las ciruelas pasas.

En mi caso, dejé reposar más de un día el invento con lo que ganó en sabor al adobarse todo junto. Para servir, antes corté a rodajas de un centímetro de grosor los solomillos y metí al horno la fuente. Sin llegar a hervir, solamente calentar el guiso. Estaba de rechupete a pesar de ser la primera vez que lo hacía. Las ciruelas. dan un sabor especial al plato.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Falsarius

No se si fue en la TV o en la radio la primera vez que tuve noticia de este individuo. Me picó la curiosidad y ví su receta culinaria. Trabaja con productos precocinados, enlatados, etc. Hace sus mezclas y se supone que dan resultado pues él sigue con sus programas en radio y TV.

Posteriormente, conseguí la dirección de su blog http://cocinaparaimpostores.blogspot.com/, y alguna vez me paso por allí para ver si hay alguna cosa interesante. Ayer lo hice y lo que me sugirió esa acción fue que yo en alguna ocasión ya he posteado alguna impostura y mi deseo era seguir esribiendo de vez en cuando alguna de las pócimas que empleo para alimentarme.

Sin embargo tengo algo en mi contra para poder hacerlo: carezco del sentido del gramo en este arte. Yo puedo dar pistas a iniciados que tienen sentido de las proporciones a emplear. Por ejemplo, si me pongo a hacer albóndigas, cosa que hacía el otro día el tío Arguiñano, no necesito saber cuantos gramos de cada cosa debo poner. Es más, cada vez las hago distintas pues empleo especias que, en teoría, no deben de llevar.

Un día de estos, quizá me anime y vuelva a escribir sobre alguno de los experimentos culinarios que perpetro. Los fines de semana suelo preparar para comer un arroz en cazuela con carnes. Costilla de cerdo y conejo mayormente junto con verduras. Me sale para chuparse los dedos, y es lo que yo digo, para cocinar, todo vale menos pasarse de sal, que eso no tiene remedio en la mayoria de los casos.

sábado, 10 de octubre de 2009

Mártires o calzonazos?

Leí el otro día un post en el que una blogger, cosa normal, hablaba mal de los hombres, en general. Como es normal, el coro de comentaristas se unió a las alabanzas. Es lo que me mueve a contar la historia de estos verdugos.

He conocido a tres hombres que su vida no me atrevo a calificar de buena o mala sino todo lo contrario. Miguel, Fulgencio y Serafín. Solo contaré algo de lo que sé de su vida de casados.

Miguel, tuvo un hijo que murió después de nacer. O sea, que vivió y murió sin descendencia. Vivía y trabajaba lejos de su tierra y cuando volvía a su patria chica, de la cual también procedía su mujer, siempre se hospedaba en casa de una tía de ella. A pesar de que ambos tenían allí a sus padres.

Su padre de ella, casado en segundas nupcias, tenía varios hijos, sus hermanos, que casi casi podían considerarse como extraños en aquellos tiempos. Otro tanto podía considerarse de los de él. Miguel, tuvo la ocurrencia o el acierto de palmarla antes de jubilarse. Sus hermanos, si antes eran opacos, a raíz de ello dejaron de existir.

Estos días, la ha palmado ella. De unos años para acá, sus hermanastros, algunos, iniciaron, por el interés te quiero, una aproximación también propiciada por ella al verse ya vieja y sola. Los hermanos de él, no han asistido ninguno, de los vivos, al entierro. Los otros, mucho me temo que tampoco excepto para avivar la llama.

Fulgencio, vivió una vida copia calcada de su hermano. Toda la guerra y mucha mili; hasta siete años. Sin hijos, él al menos, ya que la mártir, según las malas luengas lenguas, presuntamente habría tenido una hija, su hermana pequeña, fruto de los retozones durante la guerra con un militar italiano. Otro calzonazos perrillo faldero de cuanto su mujer decía.

Así, la casa donde vivían en el pueblo después de jubilarse, la heredó la "hija". La pasta que habían ahorrado, cuando la palmó y antes según él, la comenzó a manejar y reducir, el hijo de la "hija". Cuando murió la mártir, ya viuda, el dinero se esfumó entre las manos de estos guripas desaprensivos. Y él, estando en el hospital, a punto de morir, no quería compañía por las noches pues costaba 15.000 pelas. Hay que estar embotado.

Serafín, me cuenta que está a punto de explotar. Que cada vez que las "pasas arrugadas" ponen a los hombres a caer de un burro, la ira se apodera de él. Porque hay que tener cara dura para amargarle la vida a un hombre, y encima llamarlo loco. O machista, o maltratador, o ......

Este pobre hombre, nunca le ha puesto la mano encima (aunque a veces se arrepiente). Ni ha tenido amantes ni líos falderos (de lo que también se arrepiente...). Sin embargo, nunca le ha ayudado nadie con su mártir; ni a superar los traumas que han supuesto la sobredosis de pastillas o la negatividad contínua y cotidiana entre otras alegrías.

Muchas historias que hacen de su vida un infierno. Pero que claro, él debe ser fuerte, soportar todo, incluso el miedo a que un día, en una de las espantadas depresivas tan frecuentes, se lo lleve por delante. Entonces, esas pasas arrugadas callarán o, a lo sumo, dirán que habría sido a causa del maltrato a que la sometía.

Dicen que las personas maltratadas, acaban asumiendo que son culpables y merecen lo que les está pasando. Serafín me preocupa pues está cayendo en esa dinámica.

martes, 6 de octubre de 2009

Oda al censor de EPA

Amado doctor quemada: comprendo lo difícil que debe resultar mantener la ecuanimidad cuando los foreros hacemos sangre en tantos y tantos gualdrapas de la política, sindicales y/o empresariales. Más que nada, porque esos fantasmas son muy corpóreos y corporativos; tienen esbirros que les protejen, y escrutan que, unos mindundis como nosotros, hablemos de ellos, aunque sea mal.

Tampoco debe resultar fácil, para ellos claro, asumir que las direcciones de empresas como la que nos ocupa, sean consideradas como esbirros y sicarios del capital que la conforman. Ellos van a la suya; y la suya no es la nuestra. Solo buscan llenarse lo más rápidamente el bolsillo sin importarles un carajo las personas que forman el colectivo de “los señores trabajadores”, según frase de uno de esos infaustos personajes. Coge la pasta y el plan de pensiones y corre. El ejemplo más reciente lo hemos tenido en el banco BBVA, y así ocurrirá en GM con nuestros “amados” directivos llegada la hora.

Y qué decir de los sindicatos. Por desgracia sabemos mucho los trabajadores, de la GM o de cualquier otra empresa, de sus tejemanejes siempre en la oscuridad y el oscurantismo. Estos “ déspotas deslustrados” tienen como lema “todo por el pueblo pero sin el pueblo” con una salvedad: el pueblo primero son ellos, el segundo, no existe.

De la basura que tenemos en los pesebres suministrados con nuestros impuestos, casi mejor no hablo ya que no quiero ¡oh amado doctor quemada! daros trabajo extra pues hoy he decidido no fustigar a esos cerdos ramplones, miserables e inútiles que dicen que nos gobiernan.