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jueves, 26 de noviembre de 2009

Maratón, tú.


Esta mañana mi santa me ha mandado a paseo. Por la avenida pasa gente corriendo y se oyen aplausos; vaya alguna carrera. Para que no me pille enmedio, decido ir a darme un voltio por la expo. Al contrario de donde suelo ir normalmente, que es más campo que ciudad. El día es magnífico, sol y cosa rara, sin cierzo.

Cuando ya estoy cerca y veo al fondo de la calle la avenida de Ranillas, ¡ostia! se ven por allí los corredores, pero no es cuestión de volverse atrás. Al llegar a la orilla del río, las tiritas de plástico que impiden el paso. Le pregunto a un fulano, voluntario, si puedo pasar y me diu que no, que vienen los corredores. ¡¡Voto a tal!! me sale un taco que de escucharlo Rouco me excomulgaría.

En esto se acerca otro fulano, paseante como yo, y sin cortapisas le dice que pase por la orilla aquella. ¡¡La madre que lo parió!!. Sigo detrás del otro, y mi camino, que era la orilla del río sin entrar al recinto de la ex expo. Nada más pisar la rampa de lo que pretendió ser el embarcadero de la armada del alcalde y que se ha convertido en una estafa para los bolsillos de los contribuyentes, todo lleno de mierda y basura de las últimas riadas. Troncos de árbol, ramas, etc. Si estuviera en la plaza del Pilar, seguro estaría limpio.

Una opinión sobre el voluntariado. Respeto su decisión de estar, más no comparto su altruismo por una razón muy sencilla: ellos están gratuitamente dando su apoyo y su tiempo, en tanto los mangantes de turno, se lo llevan a capazos. En la expo, aguantaron soles e inclemencias del tiempo mientras otros se enriquecían sin misericordia. Para pagar esa dedicación no había dinero en tanto para los despilfarros, como la torre del agua o el pabellón puente, -verdadero paradigma de la inutilidad-, se utilizó a espuertas. Este alcalde está resultando nefando y nefasto para el contribuyente.

Los pobrecicos corredores, se veían ir y venir por todos los lados. Claro, tenían que cubrir 42 Kms hasta culminar. Dentro de la expo, a uno lo ví perdido porque la verdad es que el recorrido no estaba muy claro que digamos. ¿Y ahora cómo paso al otro lado? me dije. Crucé el circuito y pasé por el puente que conduce a la torre del agua. Avenida llena de corredores parriba y pabajo. Vuelta a cruzar de nuevo el circuito, y los paseantes, con el mismo problema que yo.

Al fín me vi libre. Caminé sin cortapisas por el paseo junto al Ebro y el campo de golf. En mangas de camisa hacía rato. Una bandada de patos se alimentaba por las dádivas de los paseantes. El eje de la noria se oia gruñir a lo lejos. Un leve airecillo se movía pero a los maratonianos les agradaría lo mismo que a mí. Los golfistas, a lo suyo. No pude pillar ninguna pelota, otro día será.

Pasé por el cocedero de mariscos y pregunté por el bono anual. Me interesa y un día de estos, me lo saco para ir a meterme a remojo. Al llegar a casa, era la una y en fin....... no entiendo a los voluntarios, o sí, pero tampoco a esta gente que se machaca sin piedad salvo que sea su modus vivendi. Ya sabemos de muchos como viven y como acaban. Y no solo los corredores.



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