jueves, 24 de diciembre de 2009

Cuento de Nochebuena

Aquella noche, decían que era Nochebuena. El niño no entendía porqué aquella noche iba a ser diferente cuando todas las noches, y los días, eran más bien un infierno. Unido al horror de la destrucción sistemática usando la coartada de la autodefensa, se estaba produciendo el enfrentamiento de la propia gente separada en facciones irreconciliables. Con nefastas consecuencias para la población que sufría hambre y miseria.

El, desconocía las formas y los medios que en otras partes del mundo la población infantil disponía para su disfrute. No sabía el significado de la palabra juguete. Para este menester utilizaba, junto con sus amigos, cascotes de metralla o munición sin explotar que de vez en cuando se cobraba su tributo en la vida de alguno de aquellos infantes inocentes y desgraciados.

Ya, en alguna ocasión, habían hecho alguna correría contra "el enemigo". En su inconsciencia, habían empleado los temibles proyectiles ya utilizados por David contra Goliath. Quizá por eso, sabedores de los devastadores efectos de esa munición, "los invasores" portadores de la ignominia, se empleaban sin piedad en la erradicación de tan peligrosos atacantes.

Le habían contado, que una estrella guiaba hasta su pueblo a unos reyes magos que buscaban a un Niño para adorarle. Esto le hacía pensar sino serían los invasores enviados del moderno Herodes, que según el relato, mandó ejecutar a todos los niños del pueblo. Dados los desproporcionados medios empleados y la falta de piedad demostrada, poco parecía haber avanzado el mundo desde entonces, pues la historia se repetía a diario por todo el mundo.

A través de la ventana sin cristales de lo que había sido su casa, pudo ver una enorme estrella que iluminaba todo el entorno. ¡¡"El cielo se hunde"!! creyó. Aunque a continuación pensó ¿"Los Reyes Magos"?. Sin pensarlo, salió corriendo por entre los escombros para apreciar mejor el acontecimiento. ¿"Dónde están los reyes"? se preguntó. Se volvió y a la luz de "la estrella" pudo ver al monstruo acorazado y agazapado que giraba hacia él. Un destello inesperado le deslumbró y aturdió. Cuando se recuperó del susto, encontró a su lado a otro niño que irradiando luz y paz le sonreia; y que dándole la bienvenida y ofreciéndole su mano, le invitaba a seguirle.

Y entonces comprendió porqué, a aquella noche, le llamaban Nochebuena.


enviado domingo, 24 de diciembre de 2006 14:47 por WARRIORV

PD.- Aún transcurridos tres años, los asesinos siguen en ello; los que deberían frenar la masacre, siguen apoyando a los asesinos y mirando a otra parte; y para no variar, en el bando de los asesinados, tampoco ha cambiado nada. ¡¡Pobre mundo!! Y eso que era la tierra elegida por Dios, que sino...... Mi recuerdo para esos niños inocentes, con la misma pena que cuando escribí este post.

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