Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para callarse. Si has llegado hasta aquí, sé bien venido

miércoles, 18 de febrero de 2009

A mis princesas


Buenos días, princesas. Felicidades

Lágrimas furtivas



Porque ninguna lágrima rescata nunca el mundo que se pierde ni el sueño que se desvanece.


Juana de Ibarbourou