Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para callarse

martes, 23 de junio de 2009

Añoranzas




Esta mañana paseando, me he vuelto a colocar bajo la vía del tren en el oxidado puente, junto al río. Mi mente retrocedió; lo escuché pasar a toda pastilla o detenerse en el cercano apeadero. ¡Cuánto miedo pasábamos y qué atracción para la chiquillería….!

Me suenan en la memoria el automotor, el mixto, el interminable mercancias…… Todos, historia de un pasado irrepetible, recuerdo imborrable.

Hoy, tus railes, están cubiertos por la maleza o dando paso a vías verdes. No nos llevarás más al cine a Daroca ni a las fiestas de los pueblos vecinos. Te murieron hace tiempo.