Amigos del castillo de Peracense

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viernes, 24 de julio de 2009

Deseos....




La otra noche salí a tomar el fresco después de cenar. Estaba en el pueblo con mis padres. Me bajé hasta el pozo de la Cruz (ni idea de porqué le llamamos así) y elevé la vista al cielo para contemplar las estrellas.

Busqué la Osa Menor y en ella, la Estrella Polar. Qué curioso me resulta. Si intento mirarla de frente, no la veo, se muestra esquiva, no sé si por timidez o altanería. Sin embargo, solo con mirar al resto de la constelación, se ve perfectamente. A pesar de ser la que menos brillo posee. La otra Estrella, con su hijo en brazos, le decía que no se miraba de frente a los ojos. ¿Cómo que no?, así miran quienes no tienen nada que ocultar. Quizá por ello, si la miras de frente, no se deje ver. ¿Tendrá algo que ocultar?

Es fabuloso, en una noche clara y serena de verano, ver las estrellas. El negro espacio, aparece todo lleno de puntitos de luz, que con un brillo de mayor o menor intensidad, titilan como haciéndonos guiños para que nos acerquemos a ellas. La Vía Láctea, a esa hora, tiene una orientación Norte- Sur exacta. La Osa Mayor, el Carro, es sin duda la constelación más conocida. Pero si se presta atención, se ven muchas más sin duda desconocidas para la inmensa mayoría. No hace mucho, descubrí a Escorpión, a pesar de haber estado siempre ahí. Y con los prismáticos, llegué a ver una constelación de espiral en posición Este.

Pero de lo que quería hablar era de los meteoritos o estrellas fugaces. En poco intervalo de tiempo, ví tres, aunque después no logré ver más. Dicen, que al ver una estrella fugaz, si se formula un deseo este se cumple. Mmmmmmmmmmmm, jodido está el asunto. Eso sí, las tres, me pillaron pensando en lo mismo. Y que cada cual piense lo que quiera.

la zorra y el cuervo




La zorra y el cuervo gritón

Un cuervo robó a unos pastores un pedazo de carne y se retiró a un árbol.
Lo vio una zorra, y deseando apoderarse de aquella carne empezó a halagar al cuervo, elogiando sus elegantes proporciones y su gran belleza, agregando además que no había encontrado a nadie mejor dotado que él para ser el rey de las aves, pero que lo afectaba el hecho de que no tuviera voz.

El cuervo, para demostrarle a la zorra que no le faltaba la voz, soltó la carne para lanzar con orgullo fuertes gritos.

La zorra, sin perder tiempo, rápidamente cogió la carne y le dijo:

-- Amigo cuervo, si además de vanidad tuvieras entendimiento, nada más te faltaría realmente para ser el rey de las aves.

Cuando te adulen, es cuando con más razón debes cuidar de tus bienes.