Amigos del castillo de Peracense

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jueves, 10 de diciembre de 2009

Amnesia

La semana que viene, hará un año que quedé liberado de la maldición bíblica que sobre el hombre descargó el Creador en el Paraíso. De una de ellas, pues las otras, no hay dios que las quite ni atenúe.

Ciertamente, parece que en mí existe una especie de amnesia u olvido sobre este tema. No tengo tantos recuerdos como de mis vivencias infantiles y juveniles a pesar de ser estas más prolongadas en el tiempo y también, alguna, muy amarga. Pues si de por sí ya es una condena tener que ganarte el pan con el sudor de tu frente, a veces resulta frustrante y mentalmente castrante tener que soportar a indivíduos incapaces, ineptos, trepas y o malcarados, cuando no hideputas o kabrones sin paliativos. O cuando hay que obedecer órdenes que insultan a la inteligencia, capacidad y profesionalidad de las personas, por parte de los "jefes" de turno.

También sufrí a estos fulanos. Anécdotas, muchas. Que merezcan plasmarse aquí, creo que pocas. He ido escribiendo y describiendo en diferentes posts algunos eventos que me han ocurrido en varios curros y etapas. Algo contaré más adelante, cuando me vengan a la mente. De mi última etapa y empresa, a la que aún sigo perteneciendo, está tan fresco el recuerdo y las heridas tan en carne viva, que no es que no tenga algún recuerdo sino que me niego a traerlos a mi mente. Necesito tiempo.

Solo una reflexión: dios te libre de quien pasa de servilleta a mantel. Estos son los peores; mas rastreros y lameculos que nadie. En una empresa tuve, en un riempo, un fulano al que pudiéramos considerar como amigo. Incluso llegamos a reunirnos con las respectivas mujeres. El dueño, un chatarrero fascista y franquista venido a más, se pulió al encargado. Reunió a toda la plantilla y lo insultó y casi agredió ante la impasibilidad de todos. Y puso de encargado a este "amigo" mío. Vaya kabrón. Casi me cuesta el despido. También intentaron hacer conmigo lo mismo pero me reí en sus narices. Al volver de Alemania, me lo encontré en la nueva empresa. Vino a saludarme y por supuesto, solo le ofrecí mi desprecio. Y siempre tuve mayor categoría profesional que él. De la otra, anegas más. Ke se joda.

Post Nº:426