miércoles, 17 de marzo de 2010

La colada

Mi, en la esquina junto al balde

Desde tiempos inmemoriales, se ha lavado la ropa. A mano. Algunas personas, cuando se cambiaban de indumentaria, esta caminaba sola o se sostenía por sí misma. Me temo que es posible que tal evento siga sucediendo aunque ahora suplan esa carencia con litros de colonia. El otro día subí en el ascensor con el abuelo del tercero y olía a muerto. ¡¡Ostias!!

Aún recuerdo cuando en el pueblo alguien "pudiente" estrenó una lavadora más o menos automática. Gran novedad. Hasta entonces, y después, existía el lavadereo comunal y general en el que las mujeres a la vez que hacían la colada, cortaban trajes a medida. Tal construcción, ha sido de uso generalizado en nuestros pueblos y aún existe. Y se usa, aunque sea muy esporádicamente, para alguna cosa que en la lavadora eléctrica no cabe.

Cuando estuve por tierras gallegas, Santiago de compóntelas como puedas, me llamó la atención la forma de tender las inmaculadas sábanas. Sobre la hierba o césped. En casa tendía mi madre, y las demás mujeres en los suyos, sobre un alambre en el corral. Cosa que sigue haciendo en aquel mismo tendedero.

Pero lo que quería contar es que cuando mi madre iba a lavar siendo yo un canijo, la acompañaba. Y para entretenerme, me daba a lavar un pañuelo o alguna cosa sin importancia. Las comadres/cotillas que por allí había realizando su colada, se reían de mí y me decían que por lavar se me caería la colilla. Posiblemente, desconociendo lo que con ella podría hacer de mayor, yo seguiría con mi faena, ignorante de otros servicios que pudiera prestarme aparte del de mear. Imagino que dejé de lavar en el lavadero, avergonzado más que temeroso, pues buenas son las mujeres a la hora de meterse con alguien.

Para que luego abominen de la educación machista que hemos recibido y de donde proviene esta. Aunque a mí, me resbala lo mismo que las críticas por lavar.A pesar de los avances, se sigue lavando a mano.

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