miércoles, 4 de agosto de 2010

Los Baños de Teruel

La estación del ferrocarril minero Ojos Negros/Sagunto correspondiente a Teruel, se hallaba a unos 3/4 kms. de la capital y la llamaban Los Baños. Esto es así porque había, hay, un manantial de aguas termales. El agua seguía fluyendo caliente, doy fe. Pero el edificio que en tiempos albergó a los usuarios, sufrió las consecuencias del asedio a Teruel durante la guerra, fue destruido y no recuperado tras su final.

A mí me pareció un lugar paradisíaco respecto de mi pueblo. El río Alfambra estaba allí mismo, a los pies de la estación y un puente muy alto lo salvaba. Los trabajadores de la estación tenían sus huertos en la pequeña vega. Una gozada. Un día, ví un cangrejo, el cual cuando me vió comenzó a recular y hube de mojarme los pies para cogerlo.

El abuelo Cristofer ejercía de guarda agujas. Recibía a los trenes cargados que bajaban de Ojos Negros o vacíos al retornar del Puerto de Sagunto. En uno de ellos llegué un día para ir a ver las vaquillas del Angel. 15 ó 16 años. Mi padre me dió el permiso aquella misma mañana a través de un colega suyo y me faltó tiempo para volar a la estación de Almohaja. Allí el jefe de la ídem, al saber quien era, no puso objeción alguna a que montara en el tren que llegaba.¡Qué miedo pasé encerrado en la garita del vagón! Un estruendo y una polvadera por  la cuesta de Almohaja y los llanos de Cella que acojonaba. Parecía una terrorífica montaña rusa.

Fuí solo a Teruel por la carretera de Alcañiz en una bicicleta prestada. La dejé en la posada del Tozal donde conocían a mi abuelo y me largué a pulular por las ferias. Autos de choque, tómbolas, tiro al aire digo al blanco, etc. En una tómbola, me tocó un magnífico pozal de plástico blanco. Duró poco. Regando las coles le dí un puntapié en el culo y lo jodí.

También fuí a ver una revista ¡¡y chicas!! Madre que piennaaaas y que cuerpos. Embobadico saldría, seguro. ¡Ah! y nadie me preguntó la edad, aunque claro, era ya bastante larguirucho. La pela es la pela.

El domingo, como es costumbre, con los abuelos a merendar en la plaza de toros. ¡Qué tozolones les metían las vaquillas a algunos mozos incautos! A la plaza, no he vuelto más. En fiestas vaquilleras volví hace unos años y la verdad, a pesar de la bulla que llevan, no me gustó nada la pringue que había por las calles. Debe ser la edad.

Las vaquillas, se celebran todos los años a primeros del mes de Julio, aunque visto el cariz que está tomando el tema taurino, tendrán que sustituir las reses por una carretilla de entrenamiento.

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