Amigos del castillo de Peracense

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sábado, 30 de enero de 2010

Falta inspiración

Hoy, me gustaría escribir sobre algo agradable. Algún buen recuerdo. Pero el post sobre la nochevieja en Madrid me ha dejado un regusto amargo. Y no es que mis recuerdos se hayan acabado; es que no encuentro alguno que me inspire y sea digno de contar. Y mucho más difícil de plasmar en una cuartilla.

En los periódicos, me han publicado varios comentarios. Ya empecé en Cambio16, mira que hace años de esto. Pero claro, son artículos de opinión (cosa que aquí no deseo hacer) y para mí resultan sino más fáciles de escribir, -pues el tema te lo dan hecho-, sí de rebatir o apoyar. Evidentemente, esto no me ocurre con todo lo que leo. Pero cuando lo leído me motiva, las palabras salen con fluidez, dando lugar a tener que repasar lo escrito pues a veces más que fluir salen a borbotones, y quizá no las adecuadas. Ojo, no confundir con borbones.

Tampoco los recuerdos y vivencias han de tener interés salvo para el narrador. Cual abuelo Cebolleta, uno se entusiasma contando como buscaba nidos o los destrozaba; las aventuras cinegéticas vividas en la niñez, juventud o madurez. Y menos mal que río no hay, aunque sí renacuajos en el pozo de la Cruz (Todo se andará, pues pienso pescar en el mar).

Otras historias, quizá con más morbo, y de las cuales todas las personas debemos tener alguna, caen ya en la más estricta intimidad. Excepto para esa pléyade de sin-vergüenzas que exponen de plató en plató las miserias de su miserable vida; contadas a otros o por otros tan miserables o más que ellas y alimentando las hueras mentes de quienes las contemplan y aplauden.

Leí el año pasado el libro de Gabriel García Márquez "Vivir para contarla". Aparte de que se lee solo -por algo es premio Nóbel- (aunque no todo lo que reluce es oro en los nóbel), me entusiamó leer la gran cantidad de calamidades que pasó en su juventud, casi todas ellas ganadas a pulso. Pero a pesar de ello, el insistió en el oficio de escribidor aún en contra del criterio de su "papá". Pero no todos tenemos la fuerza de voluntad o la clarividencia mental para luchar o defender lo que queremos.

La suya, nos ha dado un escritor universal en nuestra lengua. Tan defenestrada hoy por algunos.


enviado jueves, 04 de enero de 2007 18:54 por WARRIORV