Amigos del castillo de Peracense

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lunes, 31 de enero de 2011

viernes, 28 de enero de 2011

Ladrando a la Luna

No tires piedras cobarde
que tirar es cobardía
saca pronto tu navaja
que yo sacaré la mía.

martes, 25 de enero de 2011

Una miaja de todo y una pizca de nada

Diu mi señor padre que durante la guerra decían:"una miaja de pan un poco prieto" haciendo un juego de palabras que a veces intento recordar y no macuerdo.

Acabo de terminar de leer un libro de Vargas Llosa titulado "La Fiesta del Chivo" y me han venido a la memoria las palabras dichas por otro escritor, Vázquez Figueroa,  prolífico por cierto pero que nunca será premio Nobel," no se trata de escribir un tocho de mil páginas que cuando lo terminas te preguntas si para decir eso era necesario meter tantas cosas inocuas" más o menos. Pues eso me pasa a mi con la mayoría de los libros. Paso páginas enteras sin mirar siquiera porque solo contienen garafolla, palabras inocuas que solo sirven para aumentar las páginas del libro pero no el interés del mismo. He dicho que he terminado de leer, he mentido, más bien, he llegado al final.

Ando enfrascado en coñas marineras literarias. No me doy por vencido a pesar de haber sido abandonado por las musas de todo pelaje. Soy consciente de que no tengo ni puta idea de juntar letras y más cuando veo y leo cosas incomprensibles que otros junta letras escriben. La poesía, -salvo a tierrafacio que es un genio-, es una mierda. Escriben sin ton ni son y eso parece ser la ostia pues además los corifeos de turno aún dicen al poeto o a la poeta "qué buena eres marisleisis". Yo es que me quedé anclado en el siglo del loro.





Amanece en la osera
Afotos, de this morning,  miiiiiiiiaaaaaaaassssss.

Sé que soy muy malo, coño, lo reconozco. Pero hay por la red una fauna, serie de listos que andan embaucando a los pringadillos como yo, ansiosos de Fama, jajajajajajajaja, y algo de reconocimiento, que explotan la buena fe de las gentes. No diré las webs de marras, me niego a hacerles propaganda, pero lo tienen todo menos altruismo. Hay una, con un concurso en marcha, que permiten la votación on line sin control y al que más pueda. Pienso que el "premio" está de antemano adjudicado, no sea que venga alguno y nos joda la fiesta. Esto es como esas cestas de Navidad que compras los boletos a sabiendas de que no va a tocar a nadie. Bueno pues estos jetas me contestaron que facilitaban ese tipo de votación para que la web recibiera más visitas ¡¡Manda cojones!!.

Así que he decido seguir siendo un pardillo, más inocente que un sidral y al que se las meten todas cruzadas. Pero eso sí, lo que se me escurra del cerebelo, lo seguiré haciendo a mi aire aunque los inteligentes e intelestuales, me miren por encima del hombro. ¡Qué se jodan!

martes, 18 de enero de 2011

Felicidades, hermana. El año 57



Este año fué pródigo en acontecimientos. Buenos y malos. Perduran varios en mi memoria por su importancia. En la niñez, por las tardes sufría de dolores en las piernas que me anulaban. A consecuencia de ello y por prescripción médica, mi madre me llevó a la capital al especialista. En aquellos años, el hecho de viajar se convertía en una odisea fantástica. Recuerdo que uno de los viajes, lo hicimos con el tío Paco, en su carro, hasta Villafranca, y nos acompañaron Pilar y su madre que también venían de médicos por algo relacionado con el apéndice de la chica. A mí, me llamaban la atención los huertos que había en la estación de Caudé y Concud. La diferencia de altura se traducía en las lechugas tan lozanas que allí había en tanto que en el pueblo, todo estaba aún inactivo por el frío.

Tras los análisis de rigor, decidieron operarme las anginas. Fué con posterioridad. Entretanto, Araceli me puso unas inyecciones de calcio que aún me duele el culo cuando las recuerdo. Dolorosísimas. El día que ocurrió el crimen, me trabaron de tal forma que no me podía mover; un hombre me agarró entre sus piernas, me pusieron un aparato en la boca, me pincharon y a pesar del dolor y de chillar como un berraco, operado. Sin compasión.

Luego una purga para tirar la sangre tragada y la imposibilidad de tragar nada. Sin embargo, una nena que también operaron aquel día, por la tarde, ya estaba retozando por los pasillos. No sé que beneficio obtuve con la operación, pero ahora, la garganta, no me aguanta ni una jota. A los tres días a casa, pasando por Alba en casa de la tía Aurelia, donde ésta me hizo caldo de gallina para reponerme. Y la voz, cambió. No sé si serán reminiscencias de la operación, pero a pesar de haberme dolido mucho las muelas, no he conseguido asumir el pasar por el sillón del dentista para extraérmelas. (Aunque también hay algo de herencia genética en esto).

Sin embargo, sería al verano cuando ocurrió el hecho más importante en nuestra familia: nació mi hermana. Fué un día del mes de Julio. Por la mañana, había mucho movimiento en casa. Nació allí. Quise husmear y me echaron. (Aquel día, el abuelo Cristóbal y yo fuimos a segar centeno a Matazorras. Y otros días, a segar trigo a Zorrolabarga, donde mi padre le preguntó al abuelo, que vino por la tarde, como iba el Tour de Francia).

Tantos años solo y de repente, compañía. Porque no es lo mismo verlo desde la perspectiva actual que a esa edad. He de decir, que no recuerdo que me causara especial sobresalto el hecho. Pocos días después, el bautizo. María del Pilar. Y chocolate con picatostes. Y cantante. Mi pobre padre que tenía que madrugar para ir al 22, 24, 26, según tocara, sin pegar ojo a trabajar. Mi madre, tenía que estar levantada hasta las tantas para que él pudiera descansar. Más tarde, para mí, fué peor. Me encargaban su cuidado, lo que me limitaba la libertad de movimientos a la vez que facilitaba a los kabronazos de mis kolegas sus chanzas y cachondeos. Era y es mi hermana y debía haber venido antes. Y aunque importante para mí, imagino que yo para ella lo he sido más por razones obvias.

Al final del año, en Diciembre, (FUE EN EL 59) falleció el abuelo Manuel, padre de mi padre. El que me daba un mojón de huevo frito con unas gotas de vinagre, -que él se echaba y costumbre que yo sigo-, y que me sabían a gloria; el que me llevó a coger té a los túneles de Almohaja; que cuando se cabreaba decía: "me cagüen cristina". Esa fué la noticia mala del año en la familia. En esos días, cayeron una nevadas impresionantes que impidieron al médico venir al pueblo y que hicieron "embarrancar" a las máquinas del tren. Al abuelo Cristóbal se lo llevaron a limpiar trincheras a pala y liberar las máquinas atascadas.Y mi padre, también se puso enfermo a raíz de ellas; por culpa del frío.

Y ocurrió la guerra de Sidi-Ifni, en la cual había tres quintos del pueblo, primos hermanos, aunque afortunadamente volvieron los tres. Y la inundación de Valencia, aunque aquí, por desgracia, si murieron muchas personas, sobre todo en la Malvarrosa y El Cabañal. Y también murió la madre del maestro en los días del abuelo. A raíz de este hecho, casi dejó de pegar a sus alumnos.

enviado domingo, 08 de octubre de 2006 17:59 por WARRIORV

Al borde, del camino



Sí, a tí. Hijodeputa que te cruzas en la vida de las diferentes personas amargando y arruinando sus existencias.

Tú, piedra puesta en la rueda de sus vidas que impide que estas discurran sin sobresaltos. Red invisible en la cual quedaron atrapadas, cual pajarillos inermes, en la charca donde pretendían calmar su sed para sobrevivir. Todos, o casi, hemos tenido a ese kabrón en nuestro particular curriculum vivencial.

Ese o esos malnacidos que, aprovechándose de su puesto o situación profesional o personal, se han dedicado sistemáticamente a torpedear y machacar cualquier intento de mejora en nuestra vida personal y laboral. No les ha importado que nuestra impotencia degenerara en un deterioro síquico que afectara a nuestra relación con el entorno. O a nuestra salud. E incluso que alguien, en su desesperación, acabara quitándose la vida.

Tú, escoria, te vanagloriabas y enorgullecías al ver a aquella pobre persona como poco a poco se iba degradando en su relación con los demás, producto de la animadversión y la crueldad que ejercías sobre ella. Los del entorno, sabedores de quien era el culpable, se arrimaban al sol que más calienta o al menos, procuraban que no les quemara. Porque si alguno osaba ayudar al caído en desgracia, era candidato a se vez a seguir el mismo calvario.

Hay demasiados bordes y bordillos, cuando no zanjas insalvables, en el camino de la vida. Muchos miserables, a veces incompetentes, que por la palmada en la espalda o las migajas que puedan arrojarles, se comportan a su vez como fieras dispuestas a hundir a quienes impidan conseguir sus fines o se interpongan en su camino, no dudando en el apuñalamiento por la espalda. Espían, difaman, manipulan, delatan, ocultan. Son los sicarios tontos útiles de estos filibusteros de vidas y conciencias.

A todos ellos, aunque sus madres sean unas santas ¡¡sois unos hijos de puta!!

Al borde del camino



Cuando hace poco descubrí un blog con este nombre, inmediatamente surgió en mi la duda y el deseo de preguntarle al autor por ese tan llamativo título.

Porque tiene su intríngulis el titulito. Sin escarbar más, se deduce que no dice nada más de lo que dice, al borde, a la orilla, junto a, pegado a, etc., del camino.

Pero a las gentes que semos suspicaces y malpesados, no nos queda nada claro que no se refiera a alguien que es un kabrón, joputa, desgraciado y borde. Lo último, sería la forma más suave de llamarle por su nombre.

A mí, siempre me quedará la duda y la incógnita sobre cual ha sido el sentido que le ha querido dar el autor del blog.