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lunes, 7 de marzo de 2011

RELATOS RNE. VA DE RETRO. EAJ 101

Aún la conservamos y sigue funcionando. El abuelo compró una radio hace……ufffff -ni me acuerdo pues yo era muy chico-, que de vez en cuando, más que nada en el buen tiempo, la enciendo. Está en el granero y necesita de un regulador de tensión ya que funciona a 125 V. Excepto FM, sintoniza todas las bandas de onda y lo que no hacen los receptores actuales, capta las emisoras de Madrid. Directamente. De marca Benson, tenía una antena/cable al exterior por la fachada del edificio.

Yo solía acudir a su casa a escuchar aventis por la tarde, en la radio. La Voz de Madrid era la emisora. Hacían una serie de viajes extraterrestres y se escuchaba: “aquí uve cinco de Marte” y le contestaban: “aquí equis quince de América”. Jo, me imagino que yo alucinaba con pepinos. Otra serie se titulaba “el yin foscao” como suena, la escritura sabe dios. Esta era de vaqueros e indios. Invariablemente, perdían los últimos. Alguna vez incluso llegamos a jugar a indios y vaqueros. A mí, como siempre, me tocó hacer el indio.

Pero lo que nunca olvidaremos, pues lo llevamos en el subconsciente, es la musiquilla del parte en Radio Nacional. ¿Sería de organillo? Era muy peculiar y no me importaría tener la oportunidad de escucharla de nuevo, ahora por propia voluntad. Aún permanece en mi disco duro, pero no me preocupa, sé que no volverá. Aquella sintonía era inofensiva, como toda la música. Lo peor, es el uso inadecuado que se pueda hacer de ella.

En cualquier caso, y dado que era prácticamente el único nexo instantáneo que vinculaba a aquellos pueblos y gentes con el exterior, se escuchaba casi de forma reverencial, en absoluto silencio. No importaban las noticias emitidas, manipuladas o no, eran las únicas disponibles. Habida cuenta que el resto de emisoras nacionales tenían que conectarse en cadena para servir de divulgación de las consignas, no cabía la posibilidad de “dar oídos” a discrepancias. Cuentan una anécdota, no sé si real, sobre el entonces ministro de Información y Turismo, el ínclito señor Fraga. Charlaba sobre algunas obras realizadas en alguna parte, y una de las personas presentes le rebatió sobre ello: “He pasado por allí y no es cierto”. Me parece verlo contestando raudo y cortante:”Pues no viaje usted tanto y lea más los periódicos caramba”. Jajajajajaja

El Parte, era palabra de ley. El súmmum se producía cuando el locutor “oficial”, al que reconocería entre miles, nos advertía: “habla, su Excelencia el Jefe del Estado don Francisco………..”. A continuación: “Españoles,……”. Anda que no ha corrido agua desde entonces.

Mi señor padre, años más tarde, permutaría unos sacos de carbón por un aparato de radio nuevo marca Svenson. Muy vistoso y muy majo. También funciona, aunque tiene rota la cuerda de accionamiento del dial y claro, no es cuestión de ir metiendo mano por detrás con riesgo de sufrir un calambrazo. Aunque alguna vez lo he hecho….

Entonces era costumbre dedicar canciones y cuentos en espacios de pago, supongo. Felicidades con música. “Dedicado para Ricardito en el día de su onomástica, de parte de sus padres y abuelos”. Así aprendí muchos de los cuentos y canciones que en esa época reinaban: Garbancito, la Ratita, la gallina Marcelina, mamá Cabra y los siete cabritillos, Caperucita, Blancanieves y los siete enanitos…….y la Campanera, Doce cascabeles, Camino Verde……. De ahí lo de EAJ 101, Radio Zaragoza; no se si en la actualidad seguirá denominándose así. Y como la ignorancia es muy atrevida, nos preguntábamos como era posible que la canción que acabábamos de escuchar en una emisora, la estuvieran cantando en otra que se hallaba a cientos de kilómetros de la anterior. ¿Cómo se había desplazado Joselito a tal velocidad? ¿Acaso poseía el don de la ubicuidad? (Esa palabreja, entonces la desconocía).

En la época de los azafranes, la radio velaba para que no nos venciera el sueño cuando muertos de ídem por la noche esbrinábamos. “Aquí radio Andorra, emisora del Principado de Andorra” nos acompañaba, donde también dedicaban canciones. Incluso alguna vez mi padre sintonizaba en onda corta, radio Pirenaica. Yo no tenía ni repajolera idea de cual era el significado de la misma y supongo él, por el estilo. Quizá para gente de ciudad, mucho más informada y comprometida, fuera medio de información y consigna. Pero no serían los únicos en captar esa sintonía ya que interferían la señal. Más tarde me enteré que transmitía desde Rumania, vaya tela.

Ocurría una cosa curiosa: por la tarde noche decaía la señal de la onda media y emisoras que durante el día se sintonizaban a la perfección, desaparecían engullidas por las interferencias y se potenciaba la onda corta. Y como siempre es momento de aprender, me voy al google a ver si encuentro una explicación a este suceso. Cambio y cierro.

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