Amigos del castillo de Peracense

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lunes, 28 de noviembre de 2011

PATADA EN EL CULO

Si alguna conclusión se puede extraer de las elecciones del pasado domingo es: la ciudadanía le ha dado un patadón tremendo en el trasero a los socialistas, es indudable.

Por ello, los gobernantes del honorapble +, creyendo que la patada en los huevos a los socialistas es un refrendo a les retallaes que ellos están aplicando en su gobierno, han decidido no solo continuar con ellas sino ampliarlas. Y como en la siguiente custión hablo con conocimiento de causa, el agua en las terras del Ebre es carísima y va pareja a su calidad, malísima.

Primero te cobra el adjuntament, lo que corresponda según su criterio, claro. Pero luego vienen los de la Generalitat y te clavan un impuesto que supone el doble de lo que ya te habían cobrado. Pues no se conforman con eso. Subidos en lo alto de la ola a la que los electores les han aupado, creen que todo el monte es orégano y como las futuras elecciones quedan tan lejos..... se van a dedicar a dar palos a siniestro y mansalva. Así que me pensaré lo del exilio pues vale más malo conocido que bueno por conocer.

Volviendo a los electores, les han dado un patadón a los socialistas..... en sus propios huevos. Como el pistolero novato que se vuela los cojones al sacar el revólver. INÚTILES, ¿no queríais cambio? Pues lo váis a tener hasta hartaros. Luego, cuando sigáis en la cola del paro o la del comedor de beneficencia, le seguiréis echando la culpa a ZP, otro inútil solo responsable de sus errores, no de que Colón descubriera las Américas.

domingo, 27 de noviembre de 2011

El Mundo en sus manos

A pesar de que pudiera parecerlo, esto no se refiere al inmundo diario que dirige el marido de la excéntrica ¿diseñadora? de moda con nombre de piedra filosofal. Me suena de algo, no sé si de película, libro o qué. ¿Quién no ha sentido alguna vez ese sentimiento posesivo que en realidad no te proporciona más que aire y fantasías animadas? Pues yo. Nunca lo he gozado o sufrido, al menos con la intensidad que hace que toques el cielo con las manos. O levites algunos centímetros del suelo. En honor a mi memoria, que se rebela la muy traidora, si hubo una vez en la cual durante unos segundos sufrí de esa parestesia emocional.

El mundo al que intento referirme, es este que tenemos entre manos en este momento. Sin salir de casa, ante el teclado, podemos acceder a todo el saber, la experiencia, el cotilleo, los contactos, la  comunicación cara a cara, el mercado virtual, el real…. Quienes lo desconocen, lo odian, lo temen más bien. Hay mucho de leyenda urbana y otro tanto de realidad en el ciberespacio. Multitud de búsquedas que unas veces cuajan y otras son en vano, depende del ánimo del  buscador. Solo en su alma virtual, cada cual cree saber lo que desea hallar aunque las respuestas sean contradictorias o muy contradictorias respecto de la pesquisa, o incluso sin desearla, sin haberla buscado.
Como todo en la vivencia personal e incluso en la colectiva, en la navegación virtual, al menos en mi experiencia, existen sus altibajos. Hay temporadas en las cuales el interés suscitado por algún apartado en concreto, y al cual solo se puede acceder desde Internet, copa todo el tiempo disponible. La información ha sido para mí prioritaria. Las direcciones virtuales de los diarios que me cuentan lo que quiero leer, forman parte de mis favoritos. Porque esa es otra, a nadie le obligan a leer lo que no quiere, pero no acepto ni comparto el criterio de esos individuos, hideputa diría yo, que llenan los foros de mierda e insultos; mayormente, gentuza de ultraderecha en los medios y foros que no les son afines.

Luego está el apartado de la quimera literaria. Como ya escribí en alguna entrada, mis inicios blogueros tienen su germen en la columna diaria que el periodista J. L. Trasobares escribe en EPA. Una vez pierdes la línea del horizonte, te metes en barros que no debieras. Así me ha pasado a mí que, sin sentido del ridículo, he participado, y lo que es peor lo sigo haciendo, en multitud de concursos literarios. Alguna amiga me proporcionó la dirección de una web en la cual se publicitan los susodichos y participo cuando el tema, extensión y las condiciones, me lo permiten. Nunca conseguiré nada, lo sé; incluso hay veces que me cabreo cuando leo el relato ganador ya que no daría ni las gracias por el, pero hay que aceptar los resultados. No por ello debo dejar de escribir, aunque sean Aventis o paparruchas. Yo estoy por encima de cualquier jurado, aunque sea pretencioso o falto de modestia.

sábado, 26 de noviembre de 2011

30 LINEAS 30 AÑOS

Cuán difícil resulta resumir o concentrar 30 años en 30 líneas. Presumo que los convocantes desean recibir relatos bellos, impecables literariamente hablando, llenos de poesía, amenos y divertidos… ¿reales? La verdad es que me resulta difícil hallar en esos 30 años algo de mi historia que pudiera contener alguna de esas premisas ¡Y mira que me han sucedido cosas! Sin saberlo, hasta es muy posible que presenciara el nacimiento de la Librería Central ya que por aquel tiempo yo asistía a clases en el Liceo Goya y con posterioridad al Instituto Corona de Aragón. También hace treinta años, se creó e ingresé en ella, la empresa donde ha discurrido el resto de mi vida laboral. Pero con más de ¿700.000? habitantes en la ciudad ¿quién demonios se va a preocupar de la vida, milagros y problemas del vecino? En eso hemos perdido mucho. Han crecido parejos con nosotros el aislamiento y la autodefensa.  Nos sentimos agredidos o en peligro frente a los demás, porque las dificultades nos asedian, cuando no hunden, en la desesperación y la miseria. Y si no es así, por prevención, actuamos a la defensiva. En aquellos años, comenzamos a vivir una democracia para la cual nuestros políticos, o mejor aún, quienes tenían intención de hacer de ella su modus vivendi, estaban mucho peor preparados para desarrollarla que el pueblo para recibirla y disfrutarla. Así hemos visto como quienes negaron a Aragón el pan y la sal, llevan viviendo a su costa, desde entonces. Empezaron siendo Naifs y hoy se tragan, de una u otra forma, nuestros impuestos. ¿Y la Ciudad? Realmente ha cambiado mucho, pero lo nuestro nos está costando. Aquellos vetustos tranvías, a los que hoy podríamos llamar “románticos”, que cruzaban la población en varias direcciones, -más de una vez tuve que correr a cogerlo en Escuelas Pías so pena de hacer la vuelta a pie hasta los descampados de la tapia del siquiátrico en las Delicias-, y que hoy vuelven, modernizados, a correr por nuestras calles. Surgió, de entre los terrenos de labranza en la Margen Izquierda, un barrio que era, es, una ciudad en sí mismo. Con una salchicha que nos arrebató un chorizo. Barrios nuevos que siguen expandiéndose en un más que sospechoso “bien común”. ¿Y la Expo? Pasó como con la burbuja inmobiliaria: nos alegró un tiempo, pero sus secuelas durarán años. Esos supuestos referentes arquitectónicos de Zaragoza que solo son elementos inútiles en la fisonomía ciudadana ¡Cuánto daría de sí, ahora, ese dinero! A nivel personal no obstante, algo muy positivo ha ocurrido: soy abuelo, que no es poco.

viernes, 25 de noviembre de 2011

MI MAESTRO

Ha muerto. Casi centenario, de salud no muy boyante, casi entierra a la familia (es un decir). Hay que ver como se agarra a la vida esta generación que hubo de sufrir la guerra, de la que fue combatiente, y la posguerra.

Lo he mencionado en alguna de mis entradas y si bien hoy debía ser el día de las alabanzas, no tengo motivos especiales para ello. Dominó toda mi edad escolar, ya antes de cumplir los seis años que era cuando oficialmente se iniciaba la Educación Primaria. Hasta los doce que hube de abandonarla.

De la escuela de "la letra con sangre entra", lo practicaba a mansalva. Me recuerdo frente a la pizarra, con un problema que habíamos de resolver, y en lugar de tener una actitud comprensiva y educante, enseñaba a guantazo limpio. Le teníamos miedo, no respeto. Actitud que mantenía fuera de la escuela. Hacíamos o dejábamos de hacer no en función de si estaba bien o mal, sino previendo la represalia que él pudiera tomar.

Mi amigo Quin, ya desaparecido, se cagó garras abajo de la sarta de guantazos que le estaba dando. Luego su hermana hubo de venir a limpiar el suelo de la clase. Qué diferencia con los tiempos actuales en que los padres lo hubieran corrido a hostias. Tan execrable era aquella escuela como intolerable es esta. Muchas veces he pensado ¿no le daba verguenza, un hombre ya mayor, pegar de esa forma a unos niños indefensos? ¿nunca habrá sentido remordimientos? No me tengo por rencoroso, pero no lo he olvidado.

Con la mierda del Coto Escolar, a los alumnos nos trató como a esclavos, haciéndonos trabajar en la rambla con agua. Y aunque fuera en seco. Inmensos dolores de piernas padecí por las tardes en aquellos años. Niños menores de doce años a los que incluso mandaba a regar su huerto. Y no veas con el riego de los árboles el mal que dió; también por ahí queda reflejado. Después, cuando cortaron los chopos, no vimos un céntimo ni unas gracias. Se lo quedaron, sin poder dar fe de quienes fueron los ladrones. Imagino que él, sería uno de ellos.

A pesar de ello, el año que fui presidente de la comisión de fiestas del pueblo, le pedí leyera el pregón a lo que accedió. El cacique que en aquel momento y durante muchos años mangoneaba el ayuntamiento, sin contar con nosotros lo impidió. Hoy, afortunadamente, se lo han pulido.

Como no todo fue negativo, pues algo aprendí, hoy le dedico mi recuerdo, sin acritú, y le deseo a su alma un eterno descanso, en paz.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Jornada de reflexión

Tal y como pronosticaba ”el hombre del tiempo”, hoy ha salido el día lluvioso y plomizo. El Montsiá ha desaparecido y en toda la mañana, como otros días, se ha escuchado el ruidoso zumbido del motor del helicóptero que, presuntamente, apoya y suministra a la plataforma petrolera situada a unas millas de la costa frente a la Punta la Banya, y que es perfectamente visible desde tierra. A este aparato, lo he seguido intrigado con los prismáticos y sin duda dirige su vuelo a ella. El sonido tronante de su motor, hace que no pase desapercibido. Al parecer, según he visto estos días, a la perforadora le está surgiendo compañía pues da la impresión de que están construyendo otra al lado. Esa es la percepción óptica desde tierra, pero no tiene que ser tan próxima como aparenta.

Hace tiempo leí que tenían problemas entre sí los ayuntamientos sobre los cuales se asienta. No había unanimidad sobre el uso -o abuso- al cual pensaban dedicar el yacimiento, y como aparte de limítrofes está a caballo de dos comunidades diferentes……. En principio no tienen la esperanza de hallar grandes bolsas de petróleo o de gas, aunque si desean que sirva para bombear gas en su interior y utilizarlo como almacén subterráneo.
Como mi casa tiene una claraboya en el tejado, no necesito asomarme a la calle para enterarme de si llueve o no. Lo grisáceo del día, hace presumir que así sea; el repiqueteo de las gotas sobre la misma, ratifica y evidencia la lluvia. Es una gozada todo ello pues hace sentir ese sentimiento de bienestar y placer ante el confort de un tejado y una estancia agradable, seca y calentita. El jardín lo agradecerá pues creo que a las plantas les ocurre como a los borrachos: nunca se sacian. Y como en este año las lluvias se prodigan tan poco ¡déjala caer!.

Otra consecuencia añadida ha sido la de mantenerme recluido todo el santo día en casa. ¿Dónde puñetas voy a ir si no ha parado de estar churri churri en ningún momento? Pensaba haber dado un garbeo por el rastro ya que hoy era día de mercado. Les ha hecho la pascua a los vendedores que han visto su mercancía sin tocar y a los compradores que, aparte de darnos un paseo, hemos perdido la oportunidad de adquirir alguna “ganga”. Bien es verdad que el mayor porcentaje de puestos se compone de tenderetes de ropa, “oiga a un euro” vocean hasta desgañitarse, y ocurre como en las rebajas: siempre adquieres algún género que puñetera la falta que te hace y que en otras circunstancias no aceptarías ni regalado. Confieso que alguna prenda he comprado, y además llevado muy a gusto, no todo es “a un euro”.
 Los morenos también se habrán visto afectados. Siempre extendiendo sus grandes pañuelos con los discos y bolsos y ojo avizor a los municipales para salir por piernas llegado el caso. No tengo noticia de como rige este tema en el interior a pesar de que en mi ciudad hay dos días por semana rastro, que es como nosotros le llamamos, pero aquí, en los pueblos de la costa, lo hay al menos una vez por semana y cada día en un pueblo distinto pues son vendedores ambulantes y no poseen el don de la ubicuidad.

Me traje dos libros para leer, El Asedio y El Camino. El primero, va a resultar más prolongado el tiempo de lectura que el propio asedio a la capital gaditana. Y es que siempre tengo algo más importante o interesante que hacer. En lo que de el llevo leído, El Maestro de Esgrima ha tenido que documentarse a base, pues una fantasía como ese libro, no sale de una chistera con tantos nombres de personajes, -presumo que entre los importantes, gran parte reales-, pueblos, batallas etc.

De Miguel Delibes, solo puedo decir de él que me aficioné a su lectura a través de los artículos que sobre la caza escribía en un suplemento dominical. La patirroja, era su pasión cinegética. Luego ya comencé a comprar alguno de sus libros, El Hereje, por ejemplo. De este libro, El Camino, a pesar de, según él, estar escrito como hablaba, necesito tener un diccionario a mano pues se me escapa la comprensión de algunas palabras. Jamás osaría la herejía de la comparación, pero si me doy cuenta de una cosa: yo sí que escribo como hablo, con el inconveniente de que mi vocabulario es infinitamente más pobre. Por eso compro sus libros, para aprender.

Al caer la noche, parece despeja algo el cielo. Ha dejado de llover aunque hay nubes amenazantes. Se ha movido un viento casi fuerte que rola de sur a noreste. Será para que se oree la tierra. Y para que el gallo de mi veleta  gire incansable y altanero señalando de donde sopla el enemigo invisible.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Una Historia (imposible) de amor

Se conocieron cuando  por encargo de una amiga visitó la tienda. Su aspecto era inmejorable, precioso, de tacto suave, aterciopelado. La impresión recibida, hizo que permaneciera, imborrable, en su memoria.

Pasaron los días y los meses, mas no su recuerdo. Un día, armándose de valor, decidió volver a la boutique en su busca. Ya no estaba, le dijo el dependiente;  hacía tiempo alguien decidió gozar de su compañía y habían ocupado su lugar con otro  que parecía hermano gemelo suyo. Sin titubeos, decidió que no podía correr el mismo riesgo por segunda vez; además, el tiempo no pasa en balde.

Su primer encuentro, como ocurre a la mayoría, no fue perfecto. Los nervios y la inexperiencia en mutua compañía, hizo el resto. En silencio, decidieron que la próxima vez sería diferente. Y la siguiente, y las otras……….Poco a poco, de manera solícita, en cada unión entregaba lo mejor de sí. Su unión era perfecta, se dejaba guiar en una simbiosis gozosa intentando dar el máximo de sus posibilidades.
Como en todas las historias, había un punto débil. Las dudas empezaron a surgir, no porque  la relación en sí fallara o el mal comportamiento hubiera surgido. Si mi familia se entera, si tengo algún fallo o me ocurre algo, las consecuencias serían imprevisibles… Debían acabar su relación; esta zozobra tiene que tener fin y solo hay un modo. En silencio como siempre, se realizó su último encuentro. El más placentero ya que ambos sabían sería el último; la experiencia crea maestros. No por ello dejó de prestarse en toda su energía.

Con el orgullo de saber que su último servicio había sido cumplido a la perfección, se mostraba lozano y preparado de nuevo. A  su amante, cuando de tapadillo se deshizo de el, un profundo suspiro se le escapó de lo más profundo de su pecho. Al alejarse, comenzó a escuchar un lamento en su mente:
Como a un muñeco de falla
Me quemaste, me quemaste
Y al despuntar la mañana
Me olvidaste, me olvidaste

domingo, 20 de noviembre de 2011

Viaje de ida y vuelta

Preocupado por el mal cariz que los acontecimientos estaban tomando, decidí tomarme unos días de asueto para liberarme del estrés acumulado tras más de tres semanas en que unos okupas habían invadido mi casa inundándola de ruidos espantosos y polvo. El individuo malcarado que tras el espejo del pasillo me observaba, más bien espiaba, hizo que mis reparos desaparecieran. Así que cogí la maleta, el perro y el lorito, y carretera y manta hacia mi dacha al abrigo del Montsiá.
El mes de Julio fue indecente por lo cual ahora el clima nos está regalando un otoño benigno y de temperaturas muy agradables. Pero no hay que engañarse. La naturaleza sigue su curso dejando a las plantas con los característicos colores otoñales en sus hojas. La planta trepadora que ha colonizado la verja, en una permuta con la casi desaparecida buganvilia, ha adquirido en sus hojas un tinte rojo precioso, lástima que sea el preámbulo a su caída. Las naranjas, lane late, van tomando el camino de la madurez y este año son de un tamaño espléndido; la morera, casi desnuda, solo espera la poda de sus ramas. Tengo planificado plantar los tulipanes que mi hija trajo de Ámsterdam y un par de cabezas de ajos; la primavera delatará si he obrado bien. Las fresas, huérfanas.

El pasado  verano me regalaron mis hijos una caña de pescar y en una tarde, dejamos al Mediterráneo y a la vendedora de lombrices contentos, pues los novatos solo se dedicaron a cambiar cebos y plomos desaparecidos.

 Decidido a “olvidar”, me proveí (¿existe este vocablo?) de cebo suficiente para intentar pescar algo de un tamaño mayor a una sardina. Ya llevaba un rato en la playa del Trabucador, cuando a pocos metros de la orilla un pez en apariencia grande, parecía estar entonando sus últimas oraciones. La cola fuera del agua en una acción parecida a la que los salmones ofrecen al remontar los ríos para el desove. La caña, de observadora. Qué hago, cualquiera se mete al agua con lo fría que debe estar. El maldito pez, en apariencia riéndose de mí pues no me atrevía a mojarme los pies, seguía con su danza seductora a una distancia prudente por si acaso.

¡¡Quién dijo miedo y estaba temblando!! Ya picado en mi amor propio debido a que en la caña lo único que conseguía era suministrar almuerzo gratis a aquellos pececillos ladrones, me descalcé y quité los pantalones. No me desnudé más, no por pudor ya que de eso no me queda y tampoco había nadie, sino que consideré suficiente estriptis el realizado. La en apariencia maldita lubina, batió el agua con varios coletazos que luego consideré fueron de alegría. Ya me tenía donde quería. En medio de escalofríos y carne de gallina, penetré dentro del agua con la intención de abalanzarme sobre ella y agarrarla de la cola. La mala pécora, me dejaba aproximarme pero no demasiado. Siguiendo con su ritual, se desplazaba paralela a la playa sin darme opción a nada.

Como de esta forma no iba a conseguir lo que quería, esto es, que me mojara entero, el maldito pez se quedó quieto un momento tal como si la hubiera palmado. ¡Ya eres mío! Si, si…. Cuando lancé mis manos tras su cola, este se escurrió cual si hubiera estado llena de grasa. Ya estaba medio empapado. No sentía frío pues en el fragor del combate me olvidé del mismo, de la caña y de tol biribí. Encelado total, al siguiente lance me lancé en plancha en una palomita que para sí hubiera deseado Casillas. Fue el apoteósico final que desde el principio tramaba aquel pez traidor. A punto de caerle encima y aplastarlo, salió disparado mar adentro dejándome cabreado, empapado y con dos palmos de narices. Calao y sin setas.
Pero las desgracias nunca vienen solas. Al tomar el coche de nuevo para volver a casa, hay sus kilómetros, las ruedas comenzaron a patinar sobre la arena haciendo el afilador, ¡qué putada! Arena, arena y arena. Intenté meter algo bajo los neumáticos para que agarraran y no patinaran. Por no haber, no hay ni vegetación. En su lugar, metí una especie de alfombras de protección que llevo en el asiento trasero y en el suelo del maletero. Conseguía salir pero en cuanto “se acababan” volvía al pozo; en la última movida, se quedaron atrapadas por las ruedas traseras y allí terminó todo. Tiritando de frío, ira (conmigo mismo) e impotencia, estaba a punto de llamar al seguro del auto para que vinieran a rescatarme. Como Dios aprieta pero no suelta, cuando ya tenía las ruedas semienterradas y a punto de hallar petróleo, pasó un todoterreno al cual requerí ayuda. Sus ocupantes, solícitos y solidarios total, remolcaron a mi buga y lo sacaron del atolladero. Learning lesson: nunca salir del camino trillado por los demás coches. La arena seca, es muy traicionera.

La tiritera que vino después como colofón a un “magnífico día de pesca” tuvo consecuencias. Al estar solo, que también tiene sus ventajas e inconvenientes, me pasé dos días en la cama a base de leche con coñá y aspirinas. Tapado con una manta, bajaba al microondas, calentaba bien la leche y luego la enfriaba con el coñá; y a sudar. Hube de cambiarme de cama ya que la primera quedó empapada, como yo. Por una temporada he quedado saciado (harto) de pescado; si algún día siento la necesidad de tenerlo en la mesa, creo iré a Mercadona. Segunda lección aprendida: he de hacerme con un tridente como el que tiene el rey Neptuno en previsión de que el mismo u otro pez, tenga la mala idea de tomarme el pelo por segunda vez. (He de aclarar que desconozco el motivo, pero se ven a menudo, a la orilla del mar y a la vista, peces en la misma actitud que el mencionado). A duras penas, conseguí dejar plantados los bulbos de tulipán y los ajos.

Hoy al volver a casa, nada más abrir la puerta, me ha recibido el fulano que me espiaba tras el espejo; mejor pinta, pero fulano al fin y al cabo. Daba por hecho que todos los okupas habían abandonado la casa, incluso éste. El muy sinvergüenza, mirándome me hacía la bulra, como decían los abuelos cuando yo era crío, y momos. Me sacaba la lengua y ponía las manos en las orejas riéndose en un cachondeo irreverente y desvergonzado. No he podido resistirme. Le he soltado un puñetazo en todos los morros para que aprenda. Me he jodido la mano y el espejo ha saltado hecho añicos, pero el garrulo ese ha desaparecido. Y cabreado como estaba, he dado media vuelta y me he ido otra vez de picos pardos. Me voy a santo Domingo de la Calzada, donde la gallina cantó después de asada y de allí a Madrí. A recordar viejas historias e histerias. A darme unos buenos paseos en metro y a sumarme a los insumisos en la Puerta del Sol. Esta crónica la escribo desde un cibercafé, pues a casa no vuelvo mientras no me garanticen inmunidad sin compañías insolentes y molestas. O sea.

viernes, 18 de noviembre de 2011

HISTERIAS Y MOLIENDAS

Tengo unas enormes depresiones con esto de la escritura. Empecé por contarme a mí mismo mis recuerdos de niñez y juventud, plasmándolos en papel y para dominar el sueño que me invadía por las noches. Muchos de ellos por ahí andan. Consideré que el modo más correcto de guardarlos y leerlos cuando quisiera, era a través de este blog al que siguieron otros; unos abandonados y otros, casi. Pero este, el primero, sobrevive a pesar de las depresiones

Acabo de ver un post de gimbel en su blog "Escribe o Revienta" y me ha dado que pensar el tal título pues es lo que a mi también me sucede (aunque no me compararé en su calidad literaria). Escribo a trancas y barrancas. Hay épocas fértiles en cuanto a cantidad y las siguientes paupérrimas o nulas en la escritura. Ahora llevo unos días de histeria escribidora hasta que caiga en la histeria a secas.

Como consecuencia de tanta disfunción, róndame la mollera una idea estúpida como casi todas las que se me ocurren. En mis devaneos oníricos busco al mirlo blanco que no quiso comer en mi mano. Difícil papeleta esta. El agua de un río jamás vuelve a su cauce. Aunque me pregunto y no hallo contestación adecuada ¿Porqué la mente se esclaviza cuando al cuerpo le resulta indiferente? Joder, los humanos, somos la rehostia; bueno no todos, algunos ni los llegan a consagrar, quedándose/nos en simples sombras o fantasmas trasumantes. Capaces de rompernos la crisma subiendo una escalera e indiferentes al segundo siguiente. ¿De verdad que sí? ¡¡y una mierda!! ¡¡Ah qué putada!! no poder decir lo que se siente.....

miércoles, 16 de noviembre de 2011

SUSTO

Esta matinada al levantarme, he sufrido un horrible shock. Al pasar frente al espejo del pasillo he descubierto a un tipo repelente que tras mirarme de forma huidiza ha desaparecido. Una taquicardia galopante se ha apoderado de mí y he proferido un grito histérico más parecido al cacareo de una gallina que al rugido de un león. Presumo que de haber sido lo segundo, me habría quedado mojama ipso facto. Solo me faltaba eso.

Últimamente me rondan demasiados fantasmas. He comenzado a poner ajos por los pasillos y algún que otro cepo. Pasar al otro lado inútilmente. Caminito que el tiempo ha borrado y que ya usé en otro tiempo, pero que se cerró inesperadamente, como la stargate. Para tener algo con que picarme el año próximo, voy a plantar unos cuantos dientes (de ajo) en el jardín. Solo espero que demá de matí, ese tío haya desaparecido de mi casa. En precaución y como medida preventiva, voy a colocar una sábana que tape al dichoso espejo, ya que parece se oculta tras el. Si vuelvo a verlo, se va a enterar de lo que cuesta un peine, aunque mejor, lo evito.

Voy a aprender catalán para exiliarme. Quizá no me exilie, que ahora a la vejez los achaques son frecuentes y la sanidad la están poniendo difícil los hombres de +

MELANCOLÍA

Hoy tengo un día extraño. Mezcla de alegría y melancolía. Melancolía que no tiene ni debe ser necesariamente tristeza. Sin embargo, escuchando melodias de mi ya lejana juventud y otras no tanto, inundan mi alma de una mezcolanza contradictoria de sentimientos encontrados. Me transportan a otra época, otras vivencias, otros amores y sobre todo, desamores. Porque resultan más lacerantes sus heridas y sobretodo, incurables; pues si tras tantos años de cauterización fallida ¿cabe esperar que ahora por arte de birlibirloque lo hagan? . No. Sobre todo cuando el hijoputa de tu subconsciente, cuando te encuentras inerme, te transporta de forma criminal a esos recuerdos que conscientemente rechazas, incluidos la falta de apetencia física por ellos. Te puedes engañar, mentira podrida, llamando hija de puta a la causante de tus zozobras. Solo conseguirás que te visite y hunda más en la miseria en los momentos en que te halles indefenso. Y lo peor es cuando dos hijas de puta se unen: una te jode la noche y la otra el resto.

martes, 15 de noviembre de 2011

SIN INTERESES

Como con la declaración a Hacienda, hoy el ¿gobierno? nos ha devuelto, sin intereses, la hora que nos escamoteó ¿robó? en primavera. Y digo robó porque ¿cómo se puede llamar al hecho de que te arrebaten algo de tu propiedad sin tu consentimiento?. Los políticos, hacen y cometen muchas estupideces y cada vez está más demostrado que esta es una de ellas. Ya no voy a comentar sobre las veces que meten la mano para forrarse, pues no cabrían aquí y además, hoy no toca.

Pretenden engañarnos con el cuento de que se ahorran no se cuantos MM de auros con la dichosa movida. Y una mierda. Se ahorrarían muchos más si no se metieran en política para enriquecerse y fueran buenos gestores, no tiraran de Visa Oro pagando los Vega Sicilia, las comilonas y las putas a nuestra cuenta y sobre todo, mucho más honrados. La futura alcaldesa de Madrí, sí de ese partido que pide que los obreros vayan otra vez en alpargatas o mejor aún, descalzos, fué "cazada" por los periodistas de La Sexta entrando a la peluquería. Ese hecho en sí mismo no es nada punible pues todos la visitamos alguna vez. Pero dice mucho de la categoría moral de la interfecta, las circunstancias de la visita: se hizo acompañar por el coche oficial con su conductor y dos guardaespaldas. Todo a cuenta del erario público, osea, de nuestros impuestos. A la salida, se fue caminando por la acera y los otros andando detrás, con el vehículo siguiéndolos. Y decía a los madrileños que guardaran el auto en el garaje (la calle), viajaran en el metro o fueran andando para no contaminar.

Digna consorte de un individuo resabiado que por dejarnos ciegos, está dispuesto a perder un ojo; pero eso sí, el muy cabrón se esta forrando. Y no veas el yerno......

Poniendo burletes, se ahorraría mucho más en energía que jodiendo al personal de esta forma.

lunes, 14 de noviembre de 2011

EMASCULAR

Hoy, he aprendido una nueva vieja palabra. Parece ser que los escritores cuando no quieren o pueden dejar negro sobre blanco una acción, emplean subterfugios que supongo les seguirán llamando sinónimos, pero que no por ello dejan de serlo. Reconozco que llamar siempre de la misma forma a una cosa resultaría muy repetitivo; lo de pobre, ya no lo tengo tan claro. Si con un gesto podemos expresar sin ninguna duda lo que deseamos transmitir, y se me ocurren un montón y muy expresivos por cierto, una palabra debería bastar para decir lo mismo. Lo dice, pero además hay otras muchas que tienen su mismo significado e incluso, según el contexto en el cual la acción se desarrolla, pueden tener varias acepciones.

Desde que mi memoria alcanza, esta recuerda cuando alguna persona de buena o mala fe, que de todo había, me decía que me iba a dejar sin aparato mingitorio. Así mi tío Leoncio metía el dedo pulgar (ya casi se me ha olvidado como se les llama a los dedos) entre el índice y el corazón y simulaba que me había “quitado” la pilila. Incluso alguno de mala uva, sus motivos tendría, nos decía “chaval, si te pillo de la corto”, lo cual era ni más ni menos, eso, emascular. O sea, “te capo”.

Aunque ahora que pienso, emascular o capar, debe significar dejarlo a uno como a un eunuco, cortarle las pelotas, no cortarle la chifla como nos amenazaban cuando éramos crios y no nos servía más que para mear. Ni más ni menos que como ahora.

viernes, 11 de noviembre de 2011

REQUIEM POR RTVE



Esta es la crónica de una muerte anunciada. A partir de cuando tomen el poder, asaltarán los despachos y los informativos los personajes más inmundos que hoy están condenados en la caverna. No voy a hacerles el favor de mencionar su nombre y mucho menos su acrisolada carrera en los medios dominados por la ultraderecha tanto en La TDT como en los medios digitales. Aún recuerdo a TVE en los tiempos de charlot y sus infames "periodistas". La "reina", entre ell@s. Por cierto que hablando de "reinas", el Urdangarín no solo dió un braguetazo sino que también ha metido, presuntamente, la mano ande había que coger. ¡¡Vaya tropa!!. A ver si viene la república para que se forren otros, porque: "de molinero saldrás, pero de ladrón no escaparás"

A esa gente, la pluralidad y la democracia les repugna, sienten tantas arcadas como yo cuando los veo a ellos/as. ¡¡Anda que menudas piezas habemus!! Si alguien piensa que si los conozco es porque los he escuchado, está en un error. A la mala gente, se la descubre enseguida y como a estos ya los conocemos, ¡¡Que dios pille confesados a los trabajadores de RTVE!! . El escuchante o el telemirón, con cambiar de emisora, punto. Y si no, apaga y vámonos.

ENGATOSA2

Todos los veranos mi madre se hace con la población gatuna del pueblo. Desconozco el sistema de intercomunicación entre ellos, pero de no haber ningún gato, pasa a haber multitud. Y cada vez que se abre la puerta de casa, indefectiblemente, sea la hora que sea, acuden raudos y con el rabo tieso a ver que cae. Si hay algo de comida, el primero que llega sale disparado a comérsela sin dar parte al resto.

Gatos que quedan huérfanos, pues casi ninguno tiene dueño, una vez que mis padres y algún otro matrimonio dejan el pueblo ahora pasado el verano. Los más pequeños, calabaceros los llaman por ser tardanos o segunda cría tal vez, lo tienen crudo para sobrvivir al frío y hambriento invierno. Y más ahora que las basuras van a parar a un contenedor. En general todos los animales, salvajes o no, sufren las consecuencias de que los humanos nos "civilicemos" cada día más. Gatos, perros, zorras (con perdón), picarazas y rapaces en general, por no hablar de los buitres, ven como sus posibilidades de supervivencia disminuyen parejos a la población humana en las zonas rurales.

El año pasado iba con mi padre de paseo por las afueras del pueblo hacia el monte, y una interminable llegada de buitres planeadores aterrizaba a unos centenares de metros. Con los años que tiene, se quedó maravillado pues ese espectáculo no lo había presenciado nunca. A mí me recordó al aeropuerto de Frankfurt am Main al caer la noche. Y no es que por el día no ocurriera, pero a esa hora todos los aviones llevaban los grandes focos encendidos y se veia una larga fila, muchos, enfilando las pistas de aterrizaje del aeropuerto. Padre, seguramente Armando ha tirado alguna oveja muerta. Efectivamente, así era. Pero ahora, con la supresión de los muladares, los animales hambrientos se han vuelto carniceros y matan a las ovejas vivas. A veces mantenemos en los despachos a gente verdaderamente imbécil e inútil.

Quiero recordar a la mujer desaparecida hará ya 4 ó 5 años. No cabe duda de que fue asesinada y desaparecida. Si se hubiera perdido en el monte, donde fue exhaustivamente buscada, sin duda estos mismos carroñeros la habrían encontrado.

jueves, 10 de noviembre de 2011

LA COÑA DEL TUITER

Cuando el diablo no tiene que hacer, con el rabo espanta moscas. Una verdad como un templo. Por eso yo, que no tengo nada en común con Lucifer, -salvo que un día acabaré en su marmita aunque si puedo se la volcaré como hicieron Sharon Stone y su compinche Richard Chamberlain en una peli cuando iban en búsqueda de las Minas del rey Salomón y los negros quisieron hacer escudella con ellos-, he tenido la ocurrencia de abrir una cuenta en el dichoso medio de moda, sobre todo entre los políticos.

No tengo ni puta idea de como funciona ni para que sirve. A más a más, teniendo los blogs abandonados, tal atrevimiento me ratifica en la afirmación inicial. O aquella otra que dice que "dios dá hambre a quien no tiene que comer" o al revés, que de la panza sale la danza y más vale morir harto a ver los perniles en fotografía. Aunque algunos dá gloria verlos ya que hambre, hambre..........hay muchas formas de sufrirla.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

ESCALERA TRUNCADA

Como tantas veces había hecho de niño, repetía los mismos gestos buscándola en vano. Seguía esclavo de un sentimiento que a lo largo de los años no había logrado erradicar.

En el interior de la casa, había una foto de aquella niña que llevaba grabada a fuego en su alma. Una noche, se armó de valor y con una vieja escalera de madera, forzó una ventana de la vivienda. Logrado su objetivo, uno de los carcomidos palos falló y cayó al vacío. A la mañana, descubrieron su cadáver abrazado al retrato y con el rostro iluminado por una sonrisa.

martes, 8 de noviembre de 2011

APAGON INFORMATIVO

En los ya lejanos años de la dictadura, en semana santa cubrían las imágenes de la iglesia con telas moradas o negras. Al tercer día las descubrían y se renovaba la alegría por la resurrección de Cristo.

Treinta y pico años más tarde, volvemos a las andadas. Hoy ha comenzada la quincena negra y en mi casa las televisiones pasan a negro a la hora de los informativos. Están vetados los políticos con sus embustes, falsedades y mentiras y su propaganda y verborrea falsas y taimadas. No habrá cadena que en mi presencia emita imágenes o sonido de estos falsarios. Los odio sanamente. No me importa que pueda pasarles del mismo modo que los ciudadanos a ellos les importamos un guevo.

El otro día, López Garrido, ex-IU, decía con una enorme desfachatez que los referéndums debían hacerse para consultas sobre la Constitución ¡¡si tendrá morro el fulano!! Acaban de modificarla y a los ciudadanos no nos han dicho ni por ahí te pudras. Como para fiarse de los de IU. De los otros, ni te cuento, a esos ni agua. Vaciaría las cárceles de delincuentes no ensangrentados y las llenaría con todos los que van a ir en las listas. Habríamos de mantenerlos igualmente ¡¡pero la de millones que nos íbamos a ahorrar!!

Dentro de 15 días no habrá resurrección de nada ni de nadie. Comenzará la noche negra y solo habrá alegría en casa de los que llevan tiempo vendiendo a España en todos los foros, no haciendo nada positivo para el país y solo soñando con meter las manos en la masa sin nadie que los controle. Y como con los programas de telebasura de algunas cadenas ¿quienes son responsables de la mierda que emiten, las cadenas o los escarabajos peloteros que se alimentan con ella?.

¿Democracia? y una mierda. Ni Rajoy ni Rubalcaba, y por extensión sus respectivos partidos, merecen más que garrote vil. La era de Zapatero, la recordará la Historia como la más nefasta y a él, como el personaje más inútil aupado a lo más alto por un pueblo aborregado. Como lo será Rajoy.

¿SUERTE? Y UNA MIERDA.

Vaya dia que llevo. El respetable puede figurarse pero sin duda no leer, pues quedarían mal, la de palabras que han pasado por mi boca o mi pensamiento. Unas están en el diccionario de la RAE y otras en el popular. Jugando al poker, me las han dado por los dos carrillos y hasta el culo parace ser que también ha resultado agredido pues me escuece. Y es que hay días que mejor no hacer nada de nada para no meter la gamba.

Luego pongo,al tiempo mientras juego, música bajada de internet, piezas antiquísimas que oia tocar a mi padre con el violín. Lo que me faltaba. La moral ha salido huyendo por la puerta de la cocina que estaba abierta; opto por dejarla marchar ya que si voy tras ella puedo matarme, bueno seguro me mato con la altura que hay. Si es de ley, algún día volverá y si no, ajo y agua.

Estoy seguro que si me siento en la orilla de algún camino a la sombra de algún roble se seca y alguna rama me parte la crisma. Y es que hay siglos que mejor seria no haber nacido. (Perdón madre)

http://youtu.be/bfRQwAtHslw

domingo, 6 de noviembre de 2011

Skup

Marché a la cama pensando en el día siguiente. La fecha del 20-N me sonaba. Quizá fruto de una cena copiosa tuve una pesadilla y ví a Arias Navarro, lloroso, leyendo una declaración. Me desperté ilusionado ¡empieza el futuro! Cuando fuí consciente de la realidad, rompí a llorar.

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La familia al completo estaba en el paro, sobrevivían como podían. Chatarra, papeles, cubos de basura de los grandes supermercados.... habían oído algo de elecciones, pero su único interés era donde tirarían las papeletas para poder venderlas al trapero. Los sin papeles no votan.
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21.11.2011- Sra. Merkel: suspendan ayuda y rescate para España. En Madrid llevan atados a los perros con longaniza y los apedrean con lomo. Es un milagro.

Nanorelatos en Skup de elpais.com

sábado, 5 de noviembre de 2011

EL CONFESONARIO

Cuando tenía nueve años, “ingresé” en la cofradía de los monagos de la iglesia parroquial de mi pueblo. En aquellos años resultaba ser una tarea onerosa, al menos para mí, por dos motivos: había que responder al cura en latín a cuanto él decía y debía madrugar para asistir a misa, lo cual aún me costaba más. Así que muchos días, entre toque y toque de campana anunciando la celebración de la misa para las beatas que eran las únicas asistentes los días de faena, me metía al confesonario a dar una cabezada, lo cual me costó algún que otro pescozón donado por el párroco cuando me pillaba in fraganti. Y eso él lo sabía enseguida: si me retrasaba en hacer sonar la campana era porque me había quedado roque dentro del armario de los pecados.

Y sucedió, aunque yo no lo había previsto ni se me había pasado por la cabeza, lo que era previsible que pasara: un día, sin previo aviso, se presentó una moza a pedir confesión, y fue tal su apresuramiento y mi sorpresa paralizante, que sin saber como me sorprendí haciendo de confesor sin haber abierto la boca siquiera. Todo lo contrario que la penitenta, la cual, suponiendo a la garita ocupada por el confesor y para no darle opción a que indagara demasiado en asuntos que no deseaba revelar, más que un chorro resultó ser un torrente desbocado de palabras y “padre me acuso”. Así me enteré de que hacía tocamientos deshonestos con su novio, -lo cual hubiera resultado hasta cierto punto normal-, mas tampoco desaprovechaba la ocasión de hacerlo con cualquiera que se le pusiera a mano. De este modo se desarrollaba el “sacramento”, en tanto yo cavilaba el modo de salir de allí sin ser visto. Me pidió la absolución a lo cual le respondí con voz ronca que no podía dársela mientras no fuera más honesta y pía. Palabras que no supe de donde salieron ya que tampoco tenía muy claro que significaban sus antónimas. Como pude me escabullí gateando dejando a la mocica consigo misma afligida y llorosa. Se levantó y se marchó.

A mi me sirvió de aviso y escarmiento y de entonces en adelante me quedaba en las escaleras de la torre junto a la soga de dar los toques. Pero mi inocente acción, trajo consecuencias para el honrado párroco. El mósen, tenía costumbre de jugar alguna partida de cartas con la gente de orden del pueblo y una noche cuando volvía a su casa por un callejón oscuro, una soga atravesada en el mismo dió con sus huesos en tierra. Rodillas y manos averiadas, más estas últimas, las cuales debieron curar y vendar. Gran escándalo pero no pudieron averiguar quienes fueron, uno o varios, los autores. El cura, que no tenía enemigos reconocidos ni mácula a la que achacar ese ataque, decía que aquello había sido una prueba del Señor y se sentía reconfortado con ello. Lo cierto es que estuvo unos días sin celebrar misa por este motivo. Solo el rosario, que por culpa de los madrugones y de la salmodia de la letanía de Nuestra Señora, un servidor acababa dando cabezadas de sueño.

Pero no sería este el único episodio contra su persona. Por Cuaresma se celebraban novenas al atardecer, entrando la noche. Las más tétricas y acongojantes se dedicaban a las Almas del Purgatorio. Su letra y entonación, encogían el espíritu. Pues hete aquí que una noche, cuando todos se habían marchado de la iglesia y ya solo quedaba el mósen, alguien lo dejó encerrado. No se si vería bajar a Lucifer del altar mayor, donde el arcángel san Gabriel lo tenía vencido con la espada en el pecho, pero algo así debió de sucederle ya que comenzó a tocar las campanas a fuego de una forma frenética y desesperada, como si ardiera el pueblo entero. El vecindario, alarmado, se echó a la calle pozal en mano preguntando donde era el incendio. Como la llamada continuaba de forma angustiada y fuego no se encontraba en ningún sitio, decidieron ir a la iglesia a ver quien era el gracioso que había sacado a todo el mundo de sus casas y a algunos de la cama.

Cual no sería su sorpresa al encontrar la iglesia cerrada y las campanas tañendo sin cesar. Afortunadamente, el autor o autores del encierro, no habían escondido o tirado las llaves; abrieron y encontraron al cura agarrado a la cuerda sin dejar de tocar. El miedo o la histeria lo habían trastornado. “Lo excomulgo, lo excomulgo” repetía sin cesar con los ojos como platos, ido total. Los civiles hicieron pesquisas y el alcalde echó un bando condenando el desafuero, pero no se supo quien había sido. Coligieron que la misma mano estaba detrás de los dos atentados, pero nadie hallaba un nexo entre los hechos y el causante.

Años más tarde, remodelaron la iglesia para adaptarla a los tiempos modernos e iban a tirar el viejo confesonario al cual yo tenía querencia. Por mil pesetas, como donativo, lo adquirí y de vez en cuando, me echo la siesta en el. Imagino que confieso a grandes pecadores/as (tengo mi propia nómina) y los pongo de chupa de dómine, con duras penitencias y la promesa del infierno; condeno, a los vagos, a hacer hervir eternamente las calderas de Pedro Botero arrimando carbón. A la mala gente, a servir de ingrediente para el consomé de los demonios. Alguna vez me he despertado sobresaltado pues he creído era yo el condimento; otras, tras escuchar confesiones que me han turbado sobremanera.

Años más tarde me enteré, confidencialmente, que el autor de los atentados al cura había sido el novio de la mocica a la que no quise dar la absolución. Lo había hecho en represalia por ello. Ni que decir tiene que yo me callé como un bellaco. El señor cura tenía alma de mártir, pero yo no.



martes, 1 de noviembre de 2011

Zombi

Como la llama que lentamente se extingue por falta de oxígeno, así estoy yo. Pero tu, refugio que has sido de momentos gloriosos y no tanto, no deberías sufrir mis altibajos de moral o sentimientos. Escribir aquí, dejarte unos retazos de mis pesares o mis gozos, me cuesta un sinfín de contradicciones. He de confesar que me resulta más fácil hacerlo en tu ya sabes donde; preparar historias en las que evadirme y luego hacer como que me lo creo. No entiendo nada y yo ya me comprendo. Tu, aunque silencioso, siempre estás aquí, esperando ofrecerme la posibilidad de guardar los retazos y a veces girones que me ocurren. Decir que sufro, sería tanto como hacer un melodrama, pero tampoco puedo ser muy explícito, ya sabes que aquí puede entrar hasta el tonto de los cojones y sacarle pelos a una calavera. Es la servidumbre que hay que pagar.

En compensación, un día de estos te contaré un cuento.