jueves, 22 de noviembre de 2012

LADRONES DE SUEÑOS



Últimamente se me ocurren ideas raras, como los tres postes anteriores y el presente. En este catálogo de ladrones, los de sueños son los peores, los más peligrosos aunque a veces no sepamos descubrirlos a tiempo. De niños, nos asustan con cualquier cosa para que hagamos o dejemos de hacer esto o aquello. Como si los niños, por sí mismos, no tuvieran suficientes miedos sin necesidad de que externamente les insuflen más temores. El Coco y el Hombre del saco, serían los más generalizados pero los habría a cientos en cualquier lugar. Chupasangres, Sacamantecas, Brujas... Al coco no se le podía ver nunca, era un personaje que asustaba y robaba el sueño solo con nombrarle; cualquier persona cercana al infante era suficiente coco como para fingir esa pantomima. El Hombre del saco, podía resultar más veraz pues cualquiera que llevara un saco al hombro, era candidato a robar los sueños; de hecho, en el saco portaba los sueños robados, aunque fueran coles o alfalfa. En ambos casos, los dos personajes robaban los sueños y los niños lejos de dormirse, con el temor cuando no el terror del recuerdo de ambos "malos", permanecían insomnes. Años más tarde, serían otros personajes quienes les robarían los sueños: la vecina o el vecino de enfrente, los estudios o el trabajo, hasta los propios padres sin queriendo podían ser los presuntos ladrones. Cada cual podría enumerar la cantidad de ladrones de sueños que en su vida han sido. Pero hoy en día los ciudadanos tenemos dos tipos de ladrones de sueños comunes: los políticos y los banqueros. Tanto unos como otros simplemente nos roban, descaradamente, impunemente, sin ocultarse, tanto los sueños como los dineros, cuando no la vida. Hace años recuerdo un eslogan o grafiti de la CNT que decía "obrero despedido, patrón colgao". Pero hoy se ha perdido el empuje y la rasmia y al parecer se prefiere vivir de la pensión del abuelo o la abuela que salir a defender los sueños robados por esos delincuentes de guante blanco y cara dura. En ambos casos, la mejor corbata sería una buena soga de cáñamo resistente, tanto, como para hacerles recapacitar y devolver tantos sueños robados .... a/y tantos millones.