Amigos del castillo de Peracense

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jueves, 27 de junio de 2013

Vengo de pagar la renta y me he acordado de ti, cabrón

Vengo de pagar la renta y me he acordado de ti, y de la infanta, y de su DNI. De ti, ministro Montoro, y de tu risa, de tus promesas y tu amnistía fiscal. De ti y del programa PADRE, y de su madre, y de vuestro programa electoral.
Me he acordado de Luis Bárcenas, y de las cuentas en Suiza. De Lionel Messi y don Emilio Botín. Me he acordado de Fasana y de Correa. De Rudy Walner y de Iñaki Urdangarin.
Me he acordado de los sobres y los recortes; de Carlos Fabra y la Conferencia Episcopal. Me he acordado de las cajas y del rescate. De los desahucios y del Valencia Fútbol Club.
De las becas "excelentes" y los tijeretazos en la sanidad. Del "que se jodan" de Fabra y del plasma de Rajoy. De los despidos "en diferido" y de la reforma laboral.
Vengo de pagar la renta y no lo puedo evitar. Me acuerdo del banco malo, la banca suiza y las SICAV.
Yo también me acordé de la p.m. que los parió a todos y de los cabestros que les han llevado al poder.
 “Montoro, cabrón. Ahora ven y cobras”

lunes, 24 de junio de 2013

LAMECULOS Y COBARDES

Jorge Moruno me mandó ayer una reflexión del anarquista Errico Malatesta para que la usara en el debate de La Sexta Noche sobre la educación. Decía Malatesta que los que no han trabajado nunca hablan siempre en nombre del trabajo, del mismo modo que los que no se han esforzado nunca, hablan siempre en nombre del esfuerzo. Es difícil encontrar una caracterización mejor de los defensores de las reformas educativas de Wert. Mienten hasta la saciedad y jamás han predicado con ejemplo.
Dicen que no se han recortado las becas y la realidad es que en los últimos dos años la partida destinada a becas se ha reducido en más de 200 millones de euros y que el próximo curso casi 100.000 estudiantes tendrán que dejar de serlo. Apelan a Europa y llaman a los jóvenes a ser “aventureros” y a emigrar a ese “extrarradio” de España (no lo olviden, Europa no es el extranjero) al tiempo que las becas erasmus se han reducido un 40% y el próximo curso lo harán en un 70% (de 60 a 17 millones). Si ya era difícil irse de erasmus sin ayuda familiar ¿Quién se podrá ir ahora de erasmus? Sólo los afortunados que puedan pagárselo.
Al tiempo que alientan que se subvencione la educación privada, acusan a las infrafinanciadas universidades públicas de derrochar, cuando la realidad es que la subida de tasas obligará a millares de estudiantes a abandonar sus estudios. Con un 60% de paro juvenil, 6 millones de parados y el sistema Bolonia que dificulta que los estudiantes compatibilicen trabajo y estudios ¿Cómo demonios van a pagarse la carrera?.
Aluden, sin habérselo leído, a los datos del informe Pisa sobre el fracaso escolar, ignorando que el mismo informe reconoce los logros de la educación en España a pesar de su escasa financiación; casi a la par con Francia en resultados de conocimiento y por encima de Italia. Ignoran que el informe Pisa de 2009 señalaba que los resultados escolares de los estudiantes españoles de bajos ingresos superaba la media de países de la OCDE y que, en el último medio siglo, sólo Corea del Sur e Irlanda superan la evolución educativa española que tuvo que remontar el desastre que representó el Franquismo. Para que se hagan una idea, el 65% de los jóvenes andaluces superan en titulación a sus padres. ¿Por qué hay entonces tanto fracaso escolar en España? Básicamente por dos razones; unos altos niveles de exigencia inexistentes en los demás países (en España no se puede seguir estudiando sin el título de ESO) y por la estafa del boom inmobiliario que empujó a muchos jóvenes a dejar de estudiar para ponerse a trabajar en la construcción.
Pero ¿Quiénes son los defensores de las reformas de Wert? Desde luego nadie de la comunidad educativa, unida como un puño (estudiantes, personal administrativo y de servicios, madres y padres, docentes y hasta los rectores) para enfrentarse a un gobierno que está desmantelando la educación pública. No olvidemos que al tiempo que los licenciados más brillantes de nuestro país negaban el saludo al ministro Wert y el alumno con mejor nota de selectividad lucía la camiseta verde de los defensores de la educación pública, la casta gobernante contrata como asesores a los jefes de sus juventudes, como Juan Carlos Caballero, con sueldos de escándalo o premia la prudencia al volante de Ángel Carromero con un nombramiento como asesor en el Ayuntamiento de Madrid. Esos son los defensores de Wert. Ni Carromero ni Caballero recibirán una distinción por su rendimiento académico pero cobran sueldazos al tiempo que exigen a los jóvenes que apechuguen y que asuman que es mejor cobrar 500 euros que no cobrar nada. El caso del más famoso defensor de la política educativa del gobierno, lameculos y cobarde por antonomasia, el señor Francisco Marhuenda, es más que llamativo; docente en una universidad pública es materialmente imposible conocer los datos de su rendimiento académico cuando era estudiante. En lo que se refiere a sus tareas investigadoras, nada se dice en la web de su departamento y el portal dialnet aporta magros resultados; todo lo contrario que una mayoría de profesores malpagados que sólo cobran de su actividad docente e investigadora y que se ven obligados a mantener (y a publicar) currículos de excelencia para tener alguna opción de permanecer en la Universidad.
Lo diré llanamente, el modelo educativo de esta derecha convertirá las universidades en un coto privado de aquellos que puedan pagar y destruirá el mérito para favorecer a una casta de cobardes acríticos y lameculos. No es nada nuevo; así se prosperaba en el Franquismo.
 
Por Pablo Iglesias

(Viene aquí, porque estoy de acuerdo con él)
 
 
 

sábado, 22 de junio de 2013

ESTE PAIS ES UNA MIERDA REGIDA POR UN CÚMULO DE LADRONES

LA JUSTICIA, ES UN NIDO DE PREVARICADORES Y DEFENSORES DE CRIMINALES.



Y ALGUNO QUE NO HAYA SIDO NOMBRADO, TAMBIEN.

jueves, 20 de junio de 2013

Y CUANDO ABRIÓ LOS OJOS....

EL PLATO DE ACELGAS SEGUÍA ALLÍ.



Carlitos, para qué nos vamos a engañar, es un ñoño comiendo; solo le gustan las mariconadas, y las comidas, son una continua pelea con su madre, en el colegio -aunque aquí si quiere comer, bien, de lo contrario, sale en ayunas-, o con quien quiera que se atreva a semejante osadía. Un día, ante un plato de acelgas, el tipo se plantó y dijo que no pensaba comerlas; "pues p'al gato", aunque a éste la verdad es que no le hacían demasiada gracia y las rehusó. A la hora de la cena, le sirvieron el mismo plato, pero además olisqueado y comida alguna patata por el gato. Así que imitando a aquél que emitió un comentario parecido sobre un dinosaurio y pasará a la posteridad por ello (hay chorradas inverosímiles), Carlitos cerró los ojos, recapacitó que si no comía las acelgas no le volverían a ofrecer ningún tipo de comida y al abrirlos el plato de acelgas seguía allí. Y haciendo de tripas corazón, se las comió.

Editado en un libro de microrrelatos por la ACEN de Castellón.

miércoles, 19 de junio de 2013

Nostalgias


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Donde la gallina cantó después de asada

Posiblemente, nadie ha realizado todo o parte del recorrido del Camino de Santiago con la finalidad de conseguir una indulgencia tan especial. El asunto comenzó como empiezan tantas cosas, sin pensar en las consecuencias y derivas que el tiempo y el viaje pudieran deparar. Poco a poco las barreras de la distancia se fueron aminorando hasta convertirse en cotidianas y la necesidad de derribarlas se fue haciendo más urgente. Y el aliado, cooperante necesario para ello, designado a tal fin no fue otro que el Camino de Santiago. Había un obstáculo: la dificultad para caminar, pero el coche eliminó ese impedimento aunque no fuera un medio muy ortodoxo de hacer el Camino y ganar indulgencias y favores del santo. Dicen que el miedo da alas; ignorantes, que se sabrán ellos… Así que un buen día de finales de primavera el menda cogió la maleta, el perro y el lorito y emprendió la aventura hacia Roncesvalles. Como tampoco era cuestión de subir al Pirineo para después desandar el recorrido, estaría bien buscar la primera concha indicativa de la ruta y seguir hasta Puente la Reina donde comenzó realmente el periplo. Seguro, aunque pelín arrugado para mis adentros pues siempre hay que tener en cuenta los imponderables que pudieran surgir. Los pormenores del viaje no tienen ningún interés en lo visible, a pesar de ser mucho. Las viejas iglesias, los hospitales y hospederías de peregrinos, etc., encierran en sí mismos siglos de historia y de vivencias, esperanzas y aventura que escapan al contenido de esta mini crónica personal y, habida cuenta de que se asume que no es lo mismo hacer el Camino a pie que sobre 125cv, nunca podré presumir de haber hecho el recorrido como un romero más aunque la intención fuera buena. Era mi intención parar a visitar cuanto de interés hubiera en los lugares por donde la carretera discurría aunque, a veces, la autopista lo impedía; bueno, tampoco era cuestión de llevarse en la cámara todos los monumentos, monasterios, ermitas y conchas que el itinerario albergaba. Una de las metas marcadas de antemano era visitar Berceo y san Millán de la Cogolla tras pasar por Logroño. El clima no acompañaba pues aunque llover no llovía, solo incordiaba, las crestas de las montañas y todas ellas en general, se hallaban ocultas por las nieblas y las nubes, lo cual me privó de poder dar fe de las mismas a pesar de que la sierra de la Demanda tiene buenas cumbres. Aunque no pudiera en ese instante sentir la emoción que un lingüista o un historiador sin duda recibe al hallarse ante las piedras milenarias de los monasterios de Suso y Yuso, por encontrarse en ellas las Glosas Emilianenses, que según los entendidos marcan la pauta y el inicio de lo que luego sería el castellano, sin embargo en mi fuero interno algo percibí: la historia viva de siglos y de generaciones que hemos heredado un acervo y lengua comunes. Siempre podría decir: yo he estado allí. Y como anécdota para mi particular currículo, me prendé de unas hermosísimas azucenas que en un rincón del monasterio florecían, preciosas, en aquella época.
Como soy y procedo del campo, desertor del arado al fin y al cabo,  presté atención a los cultivos que a ambos lados de la carretera se ofrecían a mi vista, que no obstante no dejaba de mantenerse fija en el asfalto. Campos de patatares en las suaves y onduladas colinas me hacían exclamar expresiones de admiración por lo insólito, para mí, del hallazgo ya que siempre los había visto en regadío. No menos sorprendido quedé al ver un emparrado de tres metros de altura, por lo menos, sobre el cual trepaban las plantas de las judías verdes con sus vainas largas colgando. El día no se había despejado pero la visibilidad era mucho mejor que al llegar por la mañana. Pero lo que más me impactó, por desconocida, fue la esbelta torre de la catedral de santo Domingo de la Calzada. Sobresale con diferencia de cualquier otra construcción, incluso moderna, de la población y en aquella llanura, es como un faro que indica hacia donde debes dirigirte. Cuando ya estás a sus pies, compruebas que está separada del templo, aunque al ladico, y que debes inclinarte hacia atrás para poder apreciar la veleta. Es majestuosa y bella. La historia de esta población y su Santo, son un hito del Camino de Santiago. Ya en el interior de la Catedral, pues esa basílica tiene esa categoría, en la cripta se halla el sepulcro del Santo, de obligada contemplación. Pero me esperaba una sorpresa, con la que no contaba, en el interior de la misma. Haciendo el recorrido por los diferentes altares, escuché el canto de un gallo. Dios mío, me ocurre como a san Pedro, ¿también negaré al Señor al tercer canto del gallo? Mas como estos continuaban, observé a otros visitantes a ver si era que echando perras a algún cepillo se reproducían los quiquiriquís del gallo. La curiosidad me llevó hasta el lugar de donde procedían tales cánticos y aun así no acertaba a dar con el disimulado pollo. Al fin, elevando la vista, resolví el misterio: un precioso y hermoso gallo blanco en compañía de una gallina no menos agraciada, moraban en un gallinero exclusivo para ellos sin prestar atención a quienes, muertos de intriga como era mi caso, teníamos la propia prendida en ellos. Me quedé sin habla; posteriormente me enteré del dicho “santo Domingo de la Calzada, donde la gallina cantó después de asada”. Mi paso por el lugar, dejó en mí una profunda huella emocional que todavía perdura y además, como era año jubilar del Santo, gané todas las indulgencias habidas y por haber al respecto. Cumplido ese deber decidí, ya que me pillaba cerca, acercarme a visitar a los cántabros.
Tras perderme en Miranda de Ebro, mis huesos fueron a dar en Las Merindades. Un pueblo de nombre árabe me acogió. En él encontré el reposo del guerrero y una canción de los hermanos  Quijano, “Poesía de amor”; todo ello de nostálgico e inolvidable recuerdo. Perdido por las verdes montañas cántabras, entrando y saliendo continuamente de Euskadi, al fin arribé a Laredo y de allí al palacio de la Magdalena en Santander. Sin palabras para describirlo; hay que vivir las sensaciones. El temible Cantábrico, tantas veces oída su fama desde otros lares, se ofrecía tranquilo a los bañistas. Como soy de secano, me abstuve y disfruté mi tiempo en pasear por la península donde se ubica el edificio. Sin despreciar, prefiero el Mediterráneo y las playas del Delta. Cumplido el periplo por la ciudad cántabra, otra vez a la Meseta por el puerto de El Escudo, tantas veces mencionado por el uso de cadenas, cuando no cerrado, durante el invierno. Camino del Camino y de Burgos. Un alto en Vivar para visitar el pueblo del Cid, en devolución a la visita que éste hizo al mío camino de Valencia. En Burgos estaba planificado el fin del recorrido por esta vez, así que busqué la Catedral para visitarla. Paseando llegué hasta ella donde hallé otra sorpresa: un peregrino en estatua de bronce formando conjunto con un banco. Es, el Monumento al Peregrino. Sentado a su lado, me hicieron una foto donde se me ve charlando amigablemente con él; una foto para el recuerdo. Yo también estuve allí. Del interior de la Catedral, me temo que lo mejor se quedó sin visitar, por desconocimiento. Como te obligan a seguir un recorrido, previo pago, del cual no puedes escaparte y tras realizarlo tu curiosidad queda muy disminuida, pues eso, creo me timaron. Tanto y como la ignorancia es tan atrevida, que me quedé sin contemplar la formidable fachada gótica que ya en mis libros escolares estaba impresa. En el interior, múltiples sepulcros de personajes históricos de la tierra. Lujosas criptas con estatuas; una exposición de cálices que haría las delicias del Eric, el belga, de turno e incluso de quienes no lo son. Lo más de lo más, en el suelo la lápida que recuerda el sepulcro de don Rodrigo Díaz de Vivar, alias el Cid Campeador y doña Jimena. Tras tantas correrías y hacer la pascua a fieles e infieles, sus huesos vinieron a dar aquí; honor que sin duda agradaría al Cid si le dieran la palabra. Esto me recuerda a un hombrecico que tenía un olivar: harto de que le robaran las olivas, cedió el terreno para camposanto. El día de la inauguración, dijoles a sus paisanos: “Todos, todos habís comido olivas de este olivar, lo que nunca imaginastis es que vendríais aquí a dejar los huesos”. Jajaja. De vuelta para casa, remoje mis nalgas en unas aguas termales que surgen a orillas del río Cidacos, en Arnedillo. No pude aguantar la temperatura en todo el cuerpo sumergiéndome en una especie de piscinas rupestres habilitadas para tal fin, el agua quemaba. Jamás olvidaré este viaje. Solo me resta volver a abrazar de nuevo al Apóstol, medio siglo después. Todo “se andará”.




martes, 18 de junio de 2013

A VECES ES NECESARIO ESCUCHAR A LOS DEMÁS.....

.....PARA IGNORARSE A UNO MISMO. (warriorV)

lunes, 17 de junio de 2013

OPINIONES SIN RESPUESTA


Sólo un amor verdadero puede traducirse a palabras como tú lo has hecho. La pasión que expresas tiene matices de eternidad. Si alguien a quien amo me dedicara algo así, tendría la seguridad de estar en posesión no solo de su cuerpo, sino también de su alma.
Un beso.
VA:F [1.9.22_1171]

El amor sincero calla,
el que se airea, infiel,
solo puede darte hiel
y se descubre canalla.

domingo, 16 de junio de 2013

N-340

Y hablando del buey de Roma...... Esta carretera se ha convertido en un exponente del trabajo libre, es un hablar, al aire libre. Solo puedo hacerme preguntas sobre la situación porque como es evidente, al volante y con el tráfico tan denso que soporta esta vía, no da tiempo a despejar ninguna incógnita. Los altramuces tienen buena pinta y más si se anda pelín escaso de recursos, pero las cábalas de qué, cómo, cuándo, dónde,(el porqué y para qué resultan obvios). En casi todas las entradas/salidas a la misma, existe un puesto, a veces dos, oferentes para degustarlos, contemplarlos, usarlos...... De momento, solo tengo dudas y la certeza de que si están, su motivo habrá, pero....... meca, ¿y si me intoxico?.

jueves, 13 de junio de 2013

Nostalgias viajeras

En un rincón del granero de la vieja casa del pueblo, se encuentran amontonados de cualquier manera y llenos de polvo, junto a otros enseres en desuso, dos viejos compañeros de viaje. De vez en cuando recuerdan con nostalgia los buenos viejos tiempos en los cuales, ambos eran imprescindibles para cualquier desplazamiento. El más antiguo, se vanagloriaba de haber conocido mucho mundo y sobrevivido en buenas condiciones a tanto trajín. El otro, más modesto, no se recataba tampoco en presumir de sus aventuras.

-Verás, -le contaba ufano el viejo trotamundos a su compañero-, cuando partí acompañando a mi dueño en la vieja diligencia, conocí a otros viajeros que procedían de sitios diferentes e iban a realizar trayectos nada relevantes. Los había que iban de un lugar a otro, guardados en sus correspondientes cajas o estuches, de fiesta en fiesta, y el resto dedujimos que su vida era de lo más divertida acompañando a músicos, gaiteros o comediantes, que de todo había. Aquellos instrumentos de música se vanagloriaban de haber acompañado en sus canciones y bailes a famosas cupletistas como La Fornarina o Raquel Meller, y otras artistas que marcaron época. Mi dueño pegó en mi interior fotos y postales de ellas que todavía conservo en buen estado y que luego en el frente contemplarían arrobados los reclutas. La gaita se quejaba de ser la que más trabajaba pues todos querían tocarla. Otros, llevaban una vida más anodina: se limitaban a acompañar a sus dueños repletos de muestras y géneros para la venta; eran viajantes de profesión por lo que quedaban lejos del bullicio de los titiriteros. Al contarles cual era mi destino, todos se morían de envidia ¡¡Qué suerte!! decían, vas a conocer nuevos mundos; y qué razón tenían. Sabes bien, porque lo he comentado muchas veces contigo, que en aquellos años todavía no circulaba el ferrocarril y el viaje en diligencia se prolongaba días y días. Nos costó lo suyo llegar a San Fernando, en Cádiz, medio derrengados de tanto traqueteo; más tarde nos embarcaron con destino a Cuba. Aquél vapor, el san Juan Nepomuceno, partió atiborrado de soldados hasta la bandera; destinados a una guerra que estaban librando las tropas españolas contra sus habitantes y otros mercenarios que luchaban por la independencia. Algún pez gordo también embarcó, pero estos no se mezclaban con la plebe y sus servidores, miraban por encima del hombro a los demás. Ni el equipaje  lo juntaron con el resto, para no rozarse y pillar alguna piojina.

-Pues cuando a mí se me llevaron, -recuerda que tú ya hacía años habías vuelto jubilado con honores-, ya circulaba el ferrocarril y nos facturaron a Calatayud y Zaragoza. Corrimos media España y también nos llevaron a embarcar a Málaga. Luego en el barco, qué mareo; íbamos rodando por cubierta de lado a lado, menos mal que nos libramos de caer al mar.

-Anda pues si llega a tener el viaje la duración que el nuestro… Dos meses lo menos nos costó arribar y eso con gran peligro pues había barcos americanos, -de esos que dicen ser hoy amigos nuestros y que fueron los que iniciaron de forma cobarde el conflicto-, esperando nuestra llegada con el sano interés de enviarnos a pique. Menos mal que escapamos y llegamos a tierra. Pero qué ajetreo; continuamente de aquí para allá, tiros, ¡¡fuego!!, siempre con el temor de convertirnos en pavesas y sin poderlo evitar ni salir corriendo. Cuando la batalla se calmaba, los soldados se relajaban de tanta muerte y destrucción. No puedo dar mucha fe de aquella tierra pues nuestra movilidad era nula y los soldados bastante tenían con salvar el pellejo. Eso sí, te puedo decir que el clima no tiene nada que ver con el de aquí. Nosotros tuvimos suerte y tras dos años de vagabundeo, atemorizados por tanta inquina entre los combatientes y el hambre y las penalidades, un día nos volvieron a embarcar rumbo a España, no sin el temor de que el amigo americano o los corsarios ingleses nos enviaran a dar cobijo a los corales. En mi interior conservo recuerdos de la estancia en la isla que por entonces la denominaban “La perla del Caribe”. La cual perdimos pues los americanos se comieron la ostra y se quedaron con la perla.

-Nuestra suerte no fue tan mala ni movida, aunque había mucha tensión con los nativos. Yo, como soy más liviano y manejable, solo me separaba lo imprescindible de mi compañero. En los viajes en tren, trabé amistad con otros viajeros que llevaban el mismo destino. Mas como bien sabes, debemos acatar nuestro acomodo y quedarnos donde nos dejan. Mi dueño, en la ida, se había provisto de abundante suministro alimentario y como es natural, al principio le crecieron los amigos con el sano interés de probar algo, mas luego no me quitaba la vista de encima por temor a que desapareciéramos continente y contenido; solo cuando el jamón y los chorizos se acabaron, tuvo más tranquilidad. Una vez en Melilla, que fue el destino final, permanecimos tres años sin volver a casa. A mi dueño le pasaron cosas como a todos pero lo peor fue el día de la jura de bandera; estando ya formados la tripa se le descompuso, “Mi sargento que me rilo garras abajo”, “Pues si te vas de la formación y no juras bandera, hasta la próxima seguirás de recluta”. Y ocurrió lo inevitable, se fue por las cataratas abajo, pero juró bandera.

-Calla ahora, que sube la dueña al granero.

-Abuela, la de trastos y cachivaches que guardas aquí. Podías hacer limpieza.

-Hay hija es que me hace duelo tirar estas cosas que están llenas de recuerdos. Mira ves ese baúl, ábrelo y verás que tiene escritos de hace muchos años, de cuando el abuelo Galindo fue a la guerra de Cuba.

-Anda que no hace años de eso… ¿y este arcón?

-Lo llevó el abuelo Ramón a la mili cuando fue a África. En el hasta hay fotos de artistas de la época. Y un manuscrito  contando las peripecias del viaje de ida hasta Melilla. Y falta la maleta de tu padre, cuando partió a Francia, a la vendimia. Al regresar, se la robaron en la estación de Zaragoza. Menos mal que las cuatro perras que traía las llevaba bien guardadas que si no, para ese viaje no necesitaba alforjas.

-Abuela, ahora ya no somos emigrantes, solo tenemos movilidad exterior. Mira si hemos ganado.

-Hija, pues aunque la mona se vista de seda, mona se queda.

Una vez las visitantes del granero hubieron desaparecido, una vieja y espaciosa canasta de mimbres que hasta ese momento había permanecido callada, no pudo aguantar más y explotó:

-Sois unos engreídos y unos petulantes; os creéis que por viajar por el mundo los demás debemos rendiros pleitesía y escuchar vuestras rancias batallitas en tanto nos ignoráis. Habéis de saber que aquí, sin salir de casa, también hemos rendido un buen servicio continuo a la familia. Yo he guardado en mi interior la ropa de todas esas personas en tanto vosotros os paseabais por el mundo. ¡Egoístas! ¡Machistas! Ni que fueran los reyes del mambo….
(Jo, en todas partes cuecen habas...)

viernes, 7 de junio de 2013

sábado, 1 de junio de 2013

SON UNOS HIJOS DE PUTA

Y me llegó la hora de retratarme ante el fisco. Y solo se me ocurren insultos sin cuento ante el robo descarado de estos hijos de puta que se denominan a si mismos políticos. ¿No habrá nadie con un par de cojones que tire del carro para arrasar a este cáncer que nos está llevando a la ruina, la miseria física y moral, y poco a poco a la muerte? Hay que acabar con ellos antes de que sea tarde.