Amigos del castillo de Peracense

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miércoles, 31 de julio de 2013

MERCADO MEDIEVAL





MERCADO MEDIEVAL Y 7ª RECREACION EN EL CASTILLO 

Como en años anteriores, a primeros de agosto el Castillo de Peracense tiene vida entre sus murallas, los días 2, 3 y 4 de agosto habrá recreaciones medievales con la actuación de profesionales caracterizados en época medieval. Además el día 3 de agosto habrá Mercadillo Medieval en las calles del municipio, con actividades para niños, actuaciones teatrales y musicales que no dejarán indiferente a nadie. El día 3 culminará con una gran cena medieval a la que todo el que lo desee puede apuntarse.




 
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SUEÑOS HÚMEDOS

Esta tarde, mientras echaba la siesta, he tenido unos sueños muy húmedos. Una tormenta veraniega que me pilló al descubierto y me puso como una sopa, me ha vuelto a remojar. Cuando los otros, era muy consciente.

viernes, 26 de julio de 2013

jueves, 25 de julio de 2013

domingo, 14 de julio de 2013

CONGÜITO



Conguito
Todos los años por esas fechas celebraban una romería en la cual festejaban a la Virgen del Tremedal. Como todas las ermitas que se preciaran, ésta estaba construida en lo más escarpado de la serranía y su acceso solo permitía llegar a la misma andando o a caballo de algún animal. Camino sinuoso, por llamarle de alguna forma pues más bien era un sendero de cabras, lleno de curvas entre pinares y otros arbustos de alta montaña. Los riscos de piedra caliza castigada por los hielos invernales a lo largo de los siglos, habían sido transformados en aristas de punta roma y mucha grava a sus pies.
Este año el día había salido gris, con la niebla ocultando la cima de las montañas. No obstante, la experiencia y sabiduría de los ancianos decía que, nunca en ese día, había dejado de brillar el sol a mediodía cuando los romeros sacaban en procesión a la virgen alrededor de la ermita. No es que el terreno permitiera muchas alegrías en el lugar, pero a lo largo de los años habían conseguido, arañando la montaña en torno al santuario, un recorrido que después de la ceremonia usaban para acomodarse en torno a una comida campera previamente preparada. En tiempos no muy lejanos, hacían hogueras para asar carne y elaborar paellas sin que jamás hubiera pasado nada. Ahora, estaba prohibido encender fuego y hasta fumar. Esto último muy a rebronco de los fumadores empedernidos que se perdían entre el pinar para soslayar la prohibición.
Entre la marea de romeros, este año por vez primera, ascendía junto a sus padres Lolo, como él decía llamarse cuando le preguntaban su nombre ¿y el papá? Joleles, aunque casi todos y de forma cariñosa le llamaban Conguito. Era un rapaz rollizo, morenito de pasar todo el día al sol y de pelo ensortijado, de ahí el mote. Un rato andando, poco, los más a hombros de su padre u otros familiares. Le habían ofrecido cabalgar a lomos de un borriquillo pero a Lolo le daba miedo y rehusó hacerlo. Cuando a mitad de camino en un pequeño falso llano del terreno su familia se detuvo a refrescarse, en medio del bullicio de gente que ascendía, Lolo sin darse cuenta se vio apartado de sus padres y sin que ellos se apercibieran de su ausencia. El niño trató de buscarlos pero a pesar de sus lloros, nadie le hizo caso y en pocos minutos se hallaba solo y perdido entre los pinos. Al reiniciar el ascenso y estrecharse todavía más el sendero, la cuadrilla creía que el niño lo llevaban quienes iban delante y éstos los de atrás. Solo al llegar a la ermita y reagruparse, echaron de menos a Lolo con la consiguiente desesperación de sus padres y del resto de acompañantes. Dada la voz de alarma, una cuadrilla de gente joven conocedora del terreno deshizo el camino andado hasta el lugar donde creían se había extraviado el niño. Alguno de los romeros lo había visto, pero no se preocuparon por atenderlo y llevarlo con ellos. Ahora lamentaban su falta de atención y humanidad.
Organizaron una batida por la parte que ellos creían que podía haber seguido e incluso alguno regresó al pueblo por si hubiera vuelto por la vereda. Dado el tiempo transcurrido, cualquier lugar era bueno para que se hubiera ocultado y, cansado, hasta podía haberse quedado dormido. Conforme las horas pasaban sin hallarlo, crecía la desesperación entre sus padres y en general, de todos. No, este día no estaba resultando feliz para nadie. Incluso en la ermita se suspendieron todos los actos y comenzaron a rezar por el hallazgo sin tardanza del niño perdido. Su madre lloraba desconsolada y por extensión, entre todos cundía poco a poco el desánimo y la pesadumbre. Ya la tarde se iba apoderando de los pinares y las sombras cubrían poco a poco los mismos. La gente volvía mohína y entristecida al pueblo mientras en el pinar quedaron todos los capaces de no perderse en el mismo, en previsión de que las desgracias se incrementaran.
Fueron muchos los que regresaron provistos de linternas para seguir la búsqueda una vez el sol se hubiera ocultado. Aquella iba a ser una noche amarga y demasiado larga para todos. Las autoridades dieron parte a la capital para que acudieran gentes capacitadas con medios para el rastreo, pero tardarían en llegar.
Lolo, una vez se detuvieron en el ascenso, la curiosidad le hizo acercarse a otros caminantes y a otros niños. Sin darse cuenta, ni él ni el resto, se alejó de sus padres y cuando quiso darse cuenta, se encontró desorientado y perdido. Comenzó a llorar y a llamar a su madre, pero otros niños mayores que él que subían corriendo y jugando, lo apartaron y tiraron fuera del camino hacia un pequeño barranco que quedaba oculto de la vista de quienes ascendían. Quedó momentáneamente aturdido y una vez pasado el susto, comenzó a caminar por donde más fácil le era, unas veces subía y otras bajaba, pero alejándose del lugar en que se había extraviado. Sin embargo sus lloros y lamentos no cayeron en el vacío; quienes eran habituales moradores del bosque, alerta desde muy temprano por las bullas de las gentes que ascendían en romería, enseguida se percataron de los mismos y si bien despacio, fueron acercándose con cautela al lugar de donde procedían.
Los cazadores tenían controlada a una familia de lobos que se alimentaban de la caza sin atacar nunca al ganado ni a las personas, por este motivo, los respetaban y no perseguían. Siempre había alguna pieza desvalida a la que hincarle el diente. Corzos, gamos o ciervos y algún jabalí herido por el disparo de algún mal cazador, eran presa si bien no cotidiana, si suficiente para satisfacer el hambre de la jauría. Aunque no era lo normal, tampoco era una excepción el hecho de que en aquellos pinares y al abrigo de sus abruptos riscos, algún lobo vagabundo morara temporalmente en los mismos.  Y para mala suerte del niño, alguno había rondando en esos días las umbrías y roquedales.
Ya a punto de anochecer, Lolo alcanzó el punto más arisco de la montaña; unos elevados riscos flanqueaban un pequeño sendero trillado por la caza y el ganado. En ese punto, aparecieron dos lobos simultáneamente: uno al frente y otro a su espalda. Guau, guau, exclamó creyéndolos perros y extendiendo su mano hacia ellos. Pero no era así. El que ya llevaba rato rastreándolo, era un lobo solitario de una estampa feroz; pelo oscuro, ojos brillantes y fríos, terroríficos, enseñando una quijada que a un adulto le hubiera paralizado de terror. Le llamaremos Diablo. El otro, no menor en tamaño, moraba en la montaña donde tenía a su pareja y dos cachorros en una lobera. Las patas, parecían calzar botines blancos y grises y su estampa, aunque más amable, no causaba menos pavor al enseñar sus dientes y gruñir cara al otro animal. Le llamaremos Botines. Parecía que ambos deseaban el mismo trofeo por lo que la lucha entre ellos se hacía inevitable. Se desentendieron del niño y comenzaron a estudiarse girando sobre sí mismos. Botines, temiendo por su camada, se abalanzó sobre Diablo lanzando dentelladas a diestro y siniestro en tanto Diablo respondía de la misma manera. Se revolcaban por el suelo y tras unos minutos encorajinados, ninguno daba muestras de ceder en sus pretensiones. En un momento dado, Diablo atrapó entre sus mandíbulas una pata delantera de su oponente, a la altura del omoplato. Pero fue su perdición; Botines haciendo un esfuerzo supremo en medio de su dolor, atrapó el gaznate de su rival, hizo presa en el y ya no lo soltó hasta que, exánime, Diablo aflojó la presión sobre su pata. Necesitó un tiempo para recuperar el aliento en tanto que Lolo, alucinado por lo que acababa de presenciar, en una acción de desconocimiento y candidez, se acercó a Botines y le pasó su mano por el lomo. La reacción fue la esperada  pero sin atacar al niño: gruñó y le enseño los dientes en señal de amenaza; a Lolo no le dijo nada este mensaje y siguió acariciándolo.
En el pueblo, ya entrada la noche, la madre de "Conguito" necesitó asistencia médica. En general, todos estaban llenos de temor y miedo por lo que pudiera haberle pasado al niño. Las batidas se sucedían incansables sobre el terreno, pero resultaban infructuosas. Avanzada la medianoche, hallaron un zapato del pequeño y si bien albergaron alguna esperanza ya que era una pista concreta a seguir, por otra parte cundía la desmoralización, pues cabía la posibilidad de que alguna alimaña hubiera dado con él. Una luna tardana y en menguante iluminó tenuemente los pinares y escarpas. Al amanecer llegaron las fuerzas de rastreo con perros amaestrados que fueron puestos sobre el lugar donde hallaron el zapato. Tras muchas idas y venidas, los perros quedaron desorientados e inservibles. Sus dueños, no podían dar crédito a esta actuación de los canes. No entendemos nada, parece como si el niño se hubiera dedicado a vagabundear por el bosque a fin de despistar a los sabuesos. Alguno de los perros pastores del pueblo, sin embargo, más adaptados al terreno, comenzó a ladrar y seguir lo que, en apariencia, parecía ser un rastro verosímil. Les estaba resultando duro y difícil el seguimiento pues acabaron de la misma forma. La explicación a tanto misterio se hallaba en un jabato: halló el zapato perdido por el niño en el lugar de la pelea y lo paseó en su boca por todo el pinar durante la noche; cuando se topó con las batidas de búsqueda, asustado, soltó el zapato y salió huyendo despavorido. Este incidente, con seguridad alejó a los buscadores de la ruta seguida por Lolo. Cuando ya el sol había vencido a la noche y la luminosidad rendía a la penumbra en el pinar, se reunieron todos los responsables de los retenes de búsqueda con el fin de organizar y encauzar el rastreo de una manera inequívoca en todo el terreno que se explorara: hay que tener el convencimiento de que por donde hayamos pasado no cabe ninguna duda sobre la posibilidad de dejarnos atrás al niño. Posiblemente esté dormido y no nos va a oír; visión y alerta máxima.
Cuando Botines se recuperó, atrapó a Lolo cual si hubiera sido un cachorro y a pesar de la cojera y del dolor que sentía, lo trasladó hasta su cercana lobera. No estaba muy distante, a los pies de unos riscos y en una pequeña oquedad de los mismos. Los retoños ya le esperaban y la loba se quedó sorprendida e indecisa al comprobar la presa cobrada. Nunca habían atacado a un humano y menos a uno como éste, que estaba vivo y se puso, nada más llegar y ser posado en el suelo, a jugar con los lobeznos. Aquello le dio mala espina. Estaban en peligro todos, ellos y sus hijos, pues los padres no dejarían de remover las piedras si necesario fuera hasta encontrar al retoño. Eso parecía decirle a su pareja tan pronto descargó al niño en el suelo. Debemos abandonar  rápidamente la cueva o matarán a nuestras crías. No temas, no haremos ningún daño al niño. A la mañana lo llevaré hasta donde lo he encontrado y atraeré a los humanos. Una vez hallado, nos dejarán en paz. Así lo harían. Lolo se durmió junto a los dos lobeznos y la madre le dio calor igual que a sus hijos. Pero no contaban con Diablo. A duras penas se había recuperado y hallado la lobera. Cuando de madrugada intentó atacar a la familia de lobos, la respuesta de la madre fue fulminante: una dentellada a la yugular, como una tenaza, y sacudiendo la cabeza lo arrojó por el acantilado. Esa sería la primera pista encontrada por los batidores: hallaron a Diablo muerto al amanecer. Dedujeron que arriba se había producido una pelea y volviendo, buscaron la manera de llegar allí. Botines coligió que era hora de alejarse dejando al niño allí dormido. Pero despertó. Guau, guau. Mientras la loba se alejaba con los lobeznos, Botines siguió junto al niño pues de lo contrario los seguiría o podría precipitarse al vacío. Cuando el padre de Lolo avistó la cueva, Botines creyó debía marchar, dando lugar a que el padre de Lolo lo viera alejarse. El hombre, abrazó al niño y éste, señalando al lobo dijo: “papa mila, guau, guau.”



jueves, 11 de julio de 2013

SUEÑO DE UNA NOCHE DE VERANO

El Gobierno de España, a prisión incondicional y sin fianza
 


El juez Garçòn manda a prisión incondicional y sin fianza a todo el gobierno del PP. Asimismo ha decretado el ingreso en prisión de todos los políticos corruptos tanto del PPsoe como de los demás partidos, incluidos los nacionalistas, sean del signo político que sean.

El Rey, en un acto de cordura, extraño en él últimamente, ha pedido que todos los políticos corruptos sean inhabilitados de por vida para ejercer funciones públicas. Eso sí, previa devolución de todo lo robado que garantizarán con sus propiedades y las de sus testaferros.

Se suspenden el Senado y los gobiernos y parlamentos regionales, verdadera fuente de dilapidación de recursos e impuestos ciudadanos. Quienes dejan de mamar de la borrega, no cobrarán ninguna indemnización ni plan de pensiones; eso sí, de carecer de ingresos se les darán los 400€ como al resto de ciudadanos.

Otrosí, la expulsión de la carrera judicial e inhabilitación de por vida para ejercer la judicatura y la abogacía, de todos los jueces prevaricadores y corrompidos; sobre todo los del supremo y el constitucional, que haberlos haylos y son muchos.

A más a más, todos los clérigos de altos vuelos que vivaquean y pululan al amparo de los impuestos ciudadanos, habrán de buscarse la vida pues el maná del estado dejará da caer del guindo sin dar nada a cambio.

Los banqueros ladrones, deberán devolver todo lo robado y harán compañía a los políticos en la trena. Por los restos, lo más cercano que estarán de un banco, será en el parque.

Será presidente provisional del gobierno, la persona más sensata, capaz y honrada que habite el reyno, si se encuentra. A él y a quienes elija para acompañarle, se les encomendará la redacción de una Constitución para el pueblo y no para los sinvergüenzas y los ladrones.

Por último, el rey presenta su dimisión y solamente permanecerá en el cargo como jefe de estado, hasta el momento en que sea promulgada la nueva Constitución. Se convocará un referéndum para elegir la forma del estado: monarquía o república, decisión que acatará como un ciudadano más.

miércoles, 10 de julio de 2013

lunes, 8 de julio de 2013

domingo, 7 de julio de 2013

jueves, 4 de julio de 2013

MEMORIA PERDIDA

Últimamente, da la impresión de actividad regular en el blog; no es así. Carezco de ideas, ganas y sobre todo ilusión a la hora de escribir. El semillero de entradas que significó el recuerdo de mi niñez y juventud, se agotó hace tiempo y de otras cosas, no quiero hablar aunque existen temas sin importancia que podrían ser plasmados aquí sin ninguna repercusión posterior, pero parece que sobre ellos mi memoria no desea acordarse, han quedado como si no existieran. Años, muchos, de vivencias sobre los cuales no puedo escribir porque existe como una amnesia que difumina y oculta esos recuerdos. Algunos de ellos, vuelven a mí en sueños, como vengándose de que conscientemente los orille y extrañe. Están muertos y bien muertos porque no me aportaron bienestar ni buen rollo y lo mejor que puedo hacer por ellos es eso: no recordarlos.

Y el erial en que se está convirtiendo mi vida, transcurriendo sobre un páramo inhóspito y salobre, no ayuda a practicar juegos florales. Siempre acuden a mi mente ideas o cosas renuentes que solo pueden ser tratadas en privado conmigo mismo. Como un enemigo invisible me atacan cuando mi debilidad alcanza mayores cotas de vulnerabilidad. Uno de esos momentos es el actual: esta aparente hiperactividad, es un espejismo. Abandonado en el río desbordado y canalla de la vida, no hallo remanso de solad que me infunda esperanza y reconforte con futuras singladuras más reposadas. Si lloras porque no puedes ver el sol, las lágrimas no te dejarán ver las estrellas. ¿Y para qué quiero ver las estrellas si estas carecen de luz?


miércoles, 3 de julio de 2013

"SIGNO DE NUESTRO TIEMPO ES QUE LOS VIEJOS QUIERAN MORIR FOLLANDO"

¿Y qué menos que aspirar a ello después de pasar la vida matándose a pajas? (Aunque mejor morir matando).

Dios mío, ¿hasta cuando seremos capaces de aguantar a esta camarilla de delincuentes? Los egipcios nos están mostrando el camino, pero estamos demasiado acomodados como para intentar acabar con este estado de cosas.... o con quienes las promueven.

Por cierto, esa frase es del presidente del TC (tribunal de castrados) de este desgraciado país.

lunes, 1 de julio de 2013

EL PRINCIPIO DEL FIN



¡Oh, mariposen de les belles caloires!