Amigos del castillo de Peracense

https://www.facebook.com/amigosdelcastillodeperacense/

sábado, 29 de noviembre de 2014

CASTILLO VISTO POR DRON

SE VE MEJOR DIRECTAMENTE EN LA WEB

https://vimeo.com/105217266

CAMPAÑA DE RECOGIDA DE ALIMENTOS

Un grupo de voluntarios organiza un carro de alimentos de la Gran Recogida, en unos grandes almacenes de Barcelona. (Carmen Secanella)


Una muestra más de la desvergüenza y la cobardía de la clase política y económica. Y de la ciudadanía también. En Cataluña, en lugar de recriminarles a los políticos su despilfarro y latrocinios para con los ciudadanos, se dedican a hacerles el juego y el caldo gordo con el envenenamiento de la independencia. Se han dejado manejar. Deberían haberles exigido consulta, sí, pero después que arregléis el hambre, el paro y la desnutrición de los infantes. Y hoy, cuando una cuadrilla de ladrones y cobardes van a Barcelona a cacarear lo bien que lo hacen y lo contentos que están, deberían arrojarlos al mar, mas que nada, porque luego los huevos los ponen en otro lugar, mayormente en Suiza. ¿Y en el resto de España? Tampoco tenemos vergüenza pues en lugar de hacer una limpia general, donamos alimentos, una actitud muy loable, escondiendo nuestra cobardía bajo el paraguas de la solidaridad.

jueves, 20 de noviembre de 2014

CAYETANA, VIVIÓ COMO LE DIÓ LA GANA


Cayetana extinta
Bailó con Enrique el Cojo,
vivió el pecado y la carne
al modo de la Ava Gardner,
casó con un "cura rojo",
fue mirada de reojo
por El Pardo y la Pagoda,
y en la España visigoda,
cuando la triste ciudad
carecía de libertad,
ella dispuso de toda
(que hasta en eso eran distintos
aquellos nobles, ya extintos).

Spinela | @laespinela

miércoles, 12 de noviembre de 2014

UN MARIDO....

Un marido va a la comisaría a denunciar la desaparición de su esposa.     
Marido.
          - He perdido a mi esposa, se fué de compras y aún no ha regresado.           
Inspector.
          - ¿Cual es su estatura?           
          - Nunca la medí.           
          - ¿Gorda o delgada?           
          - Delgada no, mas bien gordita.           
          - ¿Color de ojos?           
          - Nunca me fijé.           
          - ¿Color del pelo?           
          - Cambia según la estación.                    
          - ¿Como iba vestida?           
          - No estoy seguro de si llevaba un vestido o un traje.           
          - ¿Iba conduciendo?           
          - Si           
          - ¿Puede decirme la marca, el modelo y el color del coche?           
          - Un Audi 8 negro con motor V.6, 3.0 turboalimentado con 338 Cv. de potencia, equipado con cambio automatico Tiptronic con opción manual, equipado con luces Led frontales con diodos luminosos para todas las funciones y con un pequeño rasguño en la puerta delantera izquierda....           
          (...y a continuación, el marido, se echó a llorar)           
          - NO SE PREOCUPE  SEÑOR,... ENCONTRAREMOS SU COCHE. 

ALELUYA PARA HOY

Adivinanza: es como un pozo de petróleo. Recién abierto, se derrama y fluye con fuerza y cantidad cada vez que es requerido. En su apogeo, hay que regularlo para extraer el líquido y calmarlo. Al final, está tan crudo y profundo o es tan difícil hacerle fluir, que es mejor dejarlo estar y olvidarse del bombeo.

martes, 11 de noviembre de 2014

NUEVO CORSA

La plantilla celebra el comienzo de la producción en serie de la quinta generación del Opel Corsa
 
Según publica Heraldo de Aragón, hoy ha salido de línea para la venta, el nuevo modelo de OPEL CORSA. No dejo de sentir alegría por los trabajadores y también una cierta nostalgia tras mi paso por la planta de Figueruelas. Ya no conozco ni a los falangistas.
 

VEINTE DUROS...... II


Ojeando al Romero de Torres dividido, miró apática a aquel petimetre decrépito que hacía treinta años se lo había ofrecido. Hoy ya no sirven pa’ná, ni uno ni otro. Y meditó en silencio sobre su historia. La Bizcocha no quería ceder a su pupila, era un excelente reclamo para la marinería –que se conformaba con saborear en su fantasía a aquella belleza de ojos tristes que se consumía en el local- y sobre todo para los hombres con posibles que frecuentaban el establecimiento.
Como la inmensa mayoría de las mujeres dedicadas al meretricio, procedía de raíces humildes más bien míseras, aunque la naturaleza, como para disculparse, la había dotado de una figura y ojos color violeta que a los hombres encandilaba. Más de un marinero había caído casualmente por la borda en alta mar. No eran pocos los que hubieran puesto a sus pies cuanto poseían con tal de gozar de su favor. Y el indiano era uno de ellos. Llegado de La Habana para hacer negocios con el café de sus plantaciones en la península, quedó atónito de la cantidad de salones de café y de la gran actividad social que en ellos se desarrollaba. Café de las Cadenas, Café de Apolo, Café de La Lonja, Café y billares Levante… Cádiz sin duda tenía un gran futuro como puerto de arribada de ultramar.

             -Mire usté, yo no le doy la custodia de la Dolores ni por to’el oro del mundo.

-¿Y por 50 monedas de oro tampoco?

-Además ella debería aceptar, porque ésta, si argo no le cuadra, es capá de to pa’impedilo.

-Llámela y pregúntele.

-Lolita hija, ven pacá. Que dice este señor que si te quieres ir con él pa’La Habana.

-¿Y qué me s’ ha perdio a mi allí?

-Allí tendrías un futuro esperanzador, no habrías de alternar con nadie pues dependerías de mí y además si quieres cantar tendrás todas las posibilidades que mi posición puede brindarte.

-¿Y qué parné me va a pagá su excelencia? Porque si quiere que el ciego cante, la paga por delante.

-Ese no será inconveniente, vivirás en mi casa pues soy soltero y tengo un montón de criados. Además, si lo deseas, podrás volver conmigo en alguno de mis viajes.

-¿Y cuándo vuelve usté a La Habana?

-Mañana mismo. En el velero goleta La Intrépida tengo reservados dos pasajes por si decides acompañarme.
En un rápido resumen mental, la Dolores repasa su vida actual, centrada en aquel café del que apenas sale y las posibilidades que el Nuevo Mundo pudiera ofrecerle. Siempre podría volver si aquel sitio no le gustaba. Había algunos hombres que la atosigaban sin cesar requiriéndole sus amores pero ninguno buscaba involucrarse más allá de media hora o a lo sumo una noche. Los poca ropa, poco podían ofrecerle pues no tenían ni donde caerse muertos y los del sombrero de copa, a veces no tenían más que fanfarria sin fondos; los otros, los señoritos, mejor no dejar que se acercaran, aquellos querían todo gratis. Y además, deseaba alejarse de los demonios que no la dejaban vivir.
             -Vale acepto si la doña consiente.

-Si hija sí. Espero que te vaya bien. El oro prometido, aunque distaba mucho de ser “to el oro del mundo”, le producía un cosquilleo de placer que la invadía hasta las entrañas.

-Entonces de acuerdo, toma dinero para que te compres ropa y mañana te espero a las nueve en el café de la Lonja para embarcar. A las doce zarpamos rumbo a Cuba.
Y así desapareció la Lirio de Cádiz. Muchos serían los que por ella preguntaran en los días y meses sucesivos aunque nadie hallaba contestación. La Bizcocha respondía con evasivas para no tener que explicar que en realidad la había “vendido” por cincuenta monedas de oro. “Mejó pagá que Cristo, ea.. Bien pagá, fuiste muhé”. A la postre, la copla haría el resto y la convertiría en un mito.
Los primeros tiempos en La Habana fueron angustiosos por el clima. Poco a poco se adaptó e incluso llegó a ser feliz; practicó con la copla y el danzón, tuvo ocasión de actuar en varios café-cantante llegando a trabajar con la Orquesta Cervantes en alguna velada. Pero la maldita guerra lo echó todo a perder, acabó con todo.

El indiano, que se llamaba Agustí Vila i Martí fue su padre, pero de poco le sirvió, apenas lo recordaba. La revolución del 98 se llevó por delante plantación, hacienda y lo que fue peor, su vida. Su madre intentó salvar su modo de existencia pero fue imposible. Expropiaron todo, las dejaron en la miseria. No tenían a nadie que las ayudara o protegiera y el final pues era el previsible, vuelta a los lupanares, pero después de haber perdido la costumbre y haber vivido como una señora. La Lirio enfermó y al comenzar el nuevo siglo, murió.

La niña tenía por nombre Rosario, en recuerdo a la patrona de Cádiz, y aunque ella no sabía el motivo, comenzaron a llamarla Cabiria, sin duda por la analogía de vida que tuvo que soportar con una niña de la nobleza romana que fue sometida a esclavitud. Rosario, en cuanto pudo, regresó a España, a Cádiz. A revivir la historia y vida de su madre. Con el lastre de su mala suerte y la vida truncada. La Bizcocha ya no ejercía de celestina, pero la informó de cuanto le pidió. Tuvo ocasión de actuar en varios café-cantante que todavía seguían en boga; café Cervantes, café Madrid, café cantante de la cuesta de la Murga… pero no tuvo el éxito que la hubiera podido alejar del alterne. Después, la edad, pasó factura. Años más tarde una canción suya, la Zarzamora, se haría famosa en las voces de otras artistas.

Estaba sentada a una mesa del café Levante cuando observó a un hombre con pinta de zangolotino dirigirse al limpia. Ambos se volvieron hacia ella y la señaló con la mano. Acercose éste y la saludó.

           -Buenos tardes doña Rosario. Con su permiso, soy Federico Rojas, el periodista que hace treinta años le ofreció a usted un billete de cien pesetas a cambio de la historia de la Lirio. Mi interés ha crecido con el tiempo.

La Cabiria levantó la mirada que tenía puesta sobre la vacía copa de machaquito. Y quedó expectante. Había perdido aquella rabia y malaleche que otrora la hicieran inabordable.
           -Joven, vas a necesitar mucho tiempo y yo mucho machaquito hasta que tu curiosidad quede saciada…

copyright  amilcar barça
registrada en safecreative.org

sábado, 8 de noviembre de 2014

USA 2 y ESPIA2

En mi contador de estadísticas, solo se registran visitas de los usa lo cual me lleva a la conclusión de que me espían. Por extensión ello me hace pensar que esa gente sufre de una paranoia estratosférica. ¿Cómo sino puede  denominarse ese flujo de visitas? Igual el paranoico soy yo y tengo admiradores secretos en los yiunait esteis. Manda cojones

jueves, 6 de noviembre de 2014

LA ENTERRADA VIVA DE ALFAMBRA

En el reino de Navarra hay una villa llamada Marcilla, y pasa por allí un río llamado Aragón. En tiempos que tenía buena población, habían allí algunos caballeros; entre otros había un caballero que le decían Francisco Martínez, y tenía una honrada mujer que le llamaban doña Juana de Peralta, los cuales tuvieron un hijo llamado Martín.
El dicho don Francisco Martínez, en servicio del rey murió en una batalla contra moros, y dejó al dicho Martín Martínez con cinco años de edad; al cual la madre, doña Juana de Peralta, crió con gran cariño, bien alimentado y atendido. Cuando vio que sabía leer y escribir lo mandó a la corte con el rey; quien le recibió bien por cuanto su padre había muerto en su servicio.

Le hacía gracia, pues se parecía a su padre en muchas virtudes. Cuando tuvo veinte años le nombró caballero y le dio mercedes con las que vivir. En Azagra, otro lugar de Navarra, un hombre rico que le llamaban Garci Sanchez tenía una hija llamada Catalina, la cual casó con el dicho Martín Martínez. Su madre, Juana de Peralta, conservó los bienes que su marido le había dejado. El dicho Garci Sánchez dio buena dote a Catalina, y con las rentas que el rey tenía honrada casa. El cual tuvo con esta mujer algunos hijos e hijas, de los cuales seis fueron caballeros, y tuvieron que abandonar el lugar por la peste.
Dos fueron a morar a Peralta, que es villa en el reino de Navarra, pues allí tenían parientes por parte de su abuela, doña Juana de Peralta. Otros dos hermanos participaron en la conquista de Mora, haciendo un portillo en la muralla, por lo que pidieron al rey que les llamasen “de Asportilla”. Por eso les llamaban Pedro Martínez de Asportilla, etc. Los otros dos hermanos vinieron a Bueña, aldea de Teruel; al uno le decían Martín y al otro García.
Así se disgregaron los seis caballeros hermanos, hijos de Martín Martínez y de Catalina Sánchez, hija de García Sánchez de Azagra. Apartados los cuatro, es decir los dos que se quedaron en Peralta, y los que tomaron el nombre “de Asportilla”, hablaremos de los otros dos que se llamaban Martín y García, los cuales luchando contra los moros, tomaron el castillo de Bueña.
Alfambra, que no está muy lejos de Bueña, era del conde don Rodrigo, hombre virtuoso y esforzado; y cerca de allí, en Camañas, había un rey moro joven y valiente. El conde tenía una mujer bella y ligera de cascos. Un día el conde se encontró con el rey moro y lo persiguió un rato. Elrey moro llevaba un caballo veloz, y volviéndose al conde le dijo:
-¿Qué te parece de este dardo?- mostrándole el pene. El conde se hechó a reir; y así se separaron. Comiendo el conde en su casa con su mujer; se puso a reír al recordar lo que había visto al moro. Le dijo la condesa:
-Señor, ¿por qué os reís?-
El conde no se lo quería decir.
Tanto le insistió que se lo dijo. La condesa, oídas las palabras del conde, se hizo la desentendida, pero enseguida envió su secretario al rey moro diciéndole que estaba enamorada de él, y que pensase cómo entablar relación ambos.El rey moro se puso muy contento. Tenía un moro que sabía de hechicerías; y le dio al intermediario un grano de narcótico, y le dijo que cuando durmiese la condesa, le pusiese el narcótico debajo de la lengua., y que permanecería ocho días sin despertarse, que parecería muerta.
El intermediario lo hizo tal como le habían dicho. La condesa semejaba muerta; el conde que la veía caliente como si estuviese durmiendo no quería enterrarla.Y así la tuvo tres días, estando maravillados de este suceso todos que la veían. El conde decidió echarle plomo derretido en la palma de la mano, para probar su muerte, y le fue agujereada. La mandó enterrar en una sepultura suntuosa.Cuando fue de noche, el intermediario la sacó de la tumba, y quitándole el narcótico, le dio de comer, y la llevó aquella noche a Camañas al rey moro.
Cuando el rey vio a la condesa en su poder, se puso muy contento; se hizo todo tan secreto que sólo sabían el suceso los tres: el rey, la condesa, y el alcahuete. A los servidores de la casa el rey les dio a entender que la habían traído de tierras lejanas, y que había costado doce mil doblas por su gran belleza. Estuvieron así ocho meses, y ella no se quedó embarazada, ni tampoco había estado embarazada del conde.
Aconteció que un cristiano que pedía limosna, que había estado presente cuando le agujerearon la mano a la condesa, fue a Camañas en tiempo de tregua con los moros a pedir. La condesa era dadivosa, y sacó una ración de pan y se la dio al pobre, el cual vio la mano agujereada, y conociéndola no le dijo nada. De hecho fue al conde de Alfambra, y se lo contó, el cual fue a la sepultura y no la encontró; lo creyó, sobre todo porque cuando la enterró estaba caliente.
El conde tomó los vestidos del pobre y se los puso; y dijo a sus escuderos que se iba a Camañas, y que en cierto barranco estuviesen escondidos porque si los necesitaba pudieran socorrerle. El conde a manera de romero fue a Camañas pidiendo limosna. La condesa salió con la limosna. El conde se le descubrió, y ella mostró alegrarse; y secretamente lo llevó a su habitación. Con lágrimas le contó cómo había sido llevada allí contra su voluntad, y que quería regresar con él. Le dio de comer, y estando en esto, vino el rey. Le dijo la condesa:
-Señor, viene el rey; escondeos en este arca. El conde se metió allí. La condesa cerró con llave. El rey entró en la habitación, abrazó a la condesa con deseo, la echó sobre el arca y tuvieron relaciones sexuales. Cuando terminaron el asunto, dijo la condesa bien alto:
-Señor, a quien os entregase al conde Rodrigo, ¿qué le daríais? Respondió el rey:
-La mitad de mi reino. Dijo la traidora:
-¡ea! miradlo, pues, en este arca.
El conde salió de mal grado. El rey le preguntó cómo había llegado. Ella se lo contó. Dijo el rey:
-Su torpeza lo ha conducido a esto; siempre lo tuve por hombre de poco juicio, y lo ha demostrado cuando se ha metido aquí. Le dijo el rey al conde:
-¿por qué habéis venido aquí? Respondió:
-Por recobrar a mi mujer, que si yo pudiera tener otra, como vosotros los moros, no habría venido por ella. Ante sus lamentaciones, el rey se compadeció y no deseaba matarlo, y pensaba que haría. Dijo el rey:
-Conde, si me tuvierais en vuestro poder como os tengo yo, ¿qué me haríais?
Dijo el conde sin pensarlo:
-Os pondría inmediatamente una cadena al cuello, un cuerno en las manos, y en un cerro alto haría una gran hoguera donde os quemaría; y cuando fuéramos de camino os haría tocar el cuerno, mientras yo iría en un carro, bien vestido de lujo, y mis hombres a caballo yendo de juerga y haciendo juegos.
Le dijo el rey:
-Pues tan bien me quieres, eso mismo vas a recibir tu.
Enseguida, sin tardanza, arrearon el carro como mejor pudieron, donde iba el rey en gran trono, y la condesa, que ya era mora, en otro carro con bellas doncellas y sirvientas, y los escuderos y caballeros desarmados, portando sólo escudos de cuero. El conde, con gruesa cadena al cuello, tocaba el cuerno tan fuerte que se oía del castillo de Alfambra. Y como iba de pie lentamente, tocaba el cuerno aprisa, a rebato. Los del conde que estaban escondidos, salieron bien armados y con gran energía atacaron a los moros. Algunos huyeron a uña de caballo, pero el resto perecieron. Al rey y a la reina los echaron a la hoguera en peña Palomera, en un cerro llamado (en blanco).
Cuando Dios quiere, los acontecimientos se suceden. No sabían nada de esto los que estaban en Bueña. Los dos hermanos sobredichos, Martín y Garci Martínez, que habían salido de Marcilla, en el reino de Navarra, atacaron con mucha gente un lugar llamado Argente. Los moros habían sabido la noticia de su rey, y cuando fueron a peña Palomera a ayudarle, y habían salido un trecho del lugar, los cristianos entraron por el otro extremo, sin ser notados.
Dieron aviso a los que habían salido, pero cuando quisieron regresar ya no pudieron entrar, pues los cristianos habían tomado el lugar. De esta manera fue tomado Argente, y a los pocos días Visiedo; el conde después que hubo lanzado a la hoguera al rey moro y a su mujer, tomó los carros con las doncellas y sirvientas, y muy alegre regresó a Alfambra. Antes de llegar al lugar, supo que los cristianos de Bueña habían tomado Argente. Entonces el conde se puso de rodillas y dio gracias a Dios. Dijo a todos que tuvieran gran devoción en la oración de San Agustín y en el salmo “Confía en elSeñor”, al que le tenía gran fervor. Todos días lo rezaban con alegría, arrodillados, pues él creía que gracias a esa oración había obtenido la victoria. La cual es como sigue:
Dulcísimo Señor Jesucristo, Dios verdadero, que desde el seno del Padre fuiste enviado al mundo, [para que] te dignaras desatar los pecados, redimir afligidos, liberar a los presos, congregar a los dispersos, volver a su patria a los peregrinos, confortar a los de corazón dolido, sanar a los enfermos, consolar a los tristes, perdonar y confortar a los arrepentidos. Dignate sacarme de la tribulacion y afliccion en que me hallo y librame. Tu Señor que.......... en tanto hombre recibiste la vida............adquiriste el paraíso con tu propia sangre y sellaste la paz entre ángeles y hombres con Dios: tu, pues, Señor, dígnate por tu santa pasión [concederme]la misericordia y [el perdón].


  Escrito en el siglo XIII seguramente por el mismo que escribió la historia de los amantes. Aquí esta traducido. Original en aragonés de la época. Fernando López Rajadel

 
 


martes, 4 de noviembre de 2014

ALELUYA PARA HOY

CUANDO UN TONTO COGE UN CAMINO,  EL CAMINO SE ACABA, PERO ELTONTO SIGUE