Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para callarse

martes, 10 de noviembre de 2015

OTOÑO

No se me ocurre nada poético, más bien patético, para definir esta estación del año, principalmente porque cada día soy menos poeta (nunca lo he sido. A Alberti, le hubiera retorcido el cuello tras oirlo declamar una poesía suya). Sin duda es diferente a las demás por varios motivos temporales y posiblemente la que más sorpresas da.
 
 
Otro punto de vista
 

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