Amigos del castillo de Peracense

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lunes, 22 de junio de 2015

COCINA DE AUTOR

NATILLAS DE CALABAZA


Resultado de imagen de calabazas amarillas

Hoy tengo natillas de calabaza. Lamento no tener unas fotos pues son lo que mejor ilustran un plato, no obstante, aporto los restos de la gran olla, en cuenco sopero, que servirá para degustar hoy a la hora de la comida. Les llamo natillas, por el color y la consistencia del puré. En la foto, recién sacado de la nevera, el puré es más espeso que en caliente y como todo, en el equilibrio está el punto aunque para los gustos los colores. A mí, me gusta que no sea sopa.

El ingrediente principal es la calabaza que llaman de violín. De ahí el color del puré. También un calabacín verde, tamaño normal. Unas zanahorias, y patata. Todo en función de la cantidad que queramos obtener. A la olla le añadimos el agua para hervir en razón de la verdura aportada. Normalmente que cubra los ingredientes cortados en trozos grandes. Sal.  A veces, si tengo una lechuga en la nevera, le quito las hojas exteriores que no estén podridas y las añado. Nunca pongo otras verduras aunque mi madre pone cebolla (no me gusta cocida, quizá sea manía pues en otros guisos me encanta. Mi señor padre, odiaba los ajos cocidos y en el alioli los comía crudos), judías verdes.....

Puesta la olla rápida al fuego, vamos añadiendo los ingredientes. Tapamos y cuando ya haya hervido diez minutos, apagamos y la dejamos terminar. Quince  minutos y abrimos. Si creemos que hay mucho caldo, reservamos en una taza el que resulte sobrante para añadir al gusto.

Entre tanto hierve, o después, colocamos al fuego una sartén pequeña con una ración generosa de aceite de oliva virgen. Al menos seis cucharadas soperas. Un ajo en filetes cuando el aceite está a punto, sin que se quemen. Cuando ya el ajo está a medias, pasamos por el aceite dos o tres rodajas de pan de un cm de grosor, por lo menos, y lo doramos. Le dan un toque. Añadimos a la olla ya apagada y abierta. Una chorrada generosa de leche, sin pasarse, y cuatro lonchas de queso fundido.

A continuación con una batidora de mano, trabajamos bien las verduras hasta que quede un puré fino en el cual prácticamente no se distingan los ingredientes. Si tengo pan tostado, añado un par de láminas en mi ración. Me encantan esos zancochos. Ese cuenco, siempre me lo zampo lleno y no repito, por vergüenza.



ALECCIONADOR