Amigos del castillo de Peracense

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miércoles, 28 de diciembre de 2016

COMO A UN MUÑECO DE FALLA



Como a un muñeco de falla

me quemaste, me quemaste

y al despuntar la mañana,

me dejaste, me dejaste.

Me olvidaste, me olvidaste

y aunque dije no te vayas,

me quemaste, me quemaste

como a un muñeco de falla.

martes, 20 de diciembre de 2016

FELIZ NAVIDAD

POR SI ALGUIEN TIENE LA OCURRENCIA DE VISITAR NUESTRO BLOG EN ESTOS DIAS FINALES DEL AÑO, OS DESEAMOS




QUE TENGAIS UN BUEN AÑO 2017






domingo, 18 de diciembre de 2016

PERDEDOR IMPENITENTE

PLAYA ELS TRABUCADOR

A una parte, la bahía; a la otra el mar abierto. Llegamos hasta las salinas con el coche y a partir de ahí paseamos dejando que las olas, muertas ya en la orilla, nos mojaran los pies. Prescindimos de la ropa dejando que el sol dorara nuestra epidermis.
Cuando ya la piel comenzaba a acusar los rayos solares, nos metimos al agua. ¡Qué gozada! Aquel baño resultó inolvidable porque aprendimos que el mar es un cómplice que presta su apoyo y su velo a quienes desean compartir con él momentos y sueños largamente deseados. Y que «Todo cuerpo sumergido…» flota.

BI ¿Qué?

Mi nieta ha venido muy ufana del cole. «Abuelo, hoy nos han enseñado que hay I0 tipos de personas, las que saben binario y las que no» Me he sorprendido para no defraudarla y le he preguntado «qué era eso». Me ha dado una lección sobre el tema y admirándome de cuánto sabía a mi vez le he escrito en el mismo papel: «Hija, yo creía que solo había I0 clases de personas, los ricos y los que aspiraban a serlo»



viernes, 16 de diciembre de 2016

LA ABOMINABLE E INJUSTA justicia EN ESPAÑA

No se puede pedir ecuanimidad por parte de quien desconoce el significado de esa palabra.

Es tanta la repugnancia que me produce la actitud de esos jueces del Supremo que solo emiten sentencias prevaricadoras, que me faltan palabras para explicarla sin recurrir directamente al insulto, que dicho sea de paso, pienso y emito a pesar de que no queden reflejados negro sobre blanco.

Hay una "sala" de lo penal, que no queda más que en cuarto de ratas por los personajes que la ocupan;  son sus miembros delincuentes habituales directamente y como tal deberían ser tratados. Pero claro, en el supuesto de que hubiera Justicia justa y jueces incorruptos. Ya dieron la medida de su imparci digo corrupción al echar de la "carrera judicial" al juez Garzón. Eso sí, hay que reconocerles su "valentía", se saben intocables. A uno de ellos lo acaban de colocar de fiscal del Estado, para que siga salvaguardando los derechos y garantías de los corruptos. Quedan otros tres los cuales, por mucho desodorante que se fumiguen, huelen a mierda en varios kilómetros a la redonda. Provienen de la dictadura y son, han sido y serán fascistas y franquistas.

No menos putrefactos que todos estos "demócratas" que han ido acumulando riquezas y despropósitos en esta mal llamada democracia. Desde la "ejemplar" transición donde nos la metieron cruzada, se han forrado a millones como el señor X Gal Natural González y Bigotes Charlot Ansar. Son los máximos exponentes que han permitido el saqueo del estado dejándolo esquilmado y arruinado en tanto las empresas y amigotes suyos se han forrado a base de bien.

Estos mismos delincuentes, han permitido, consentido y propagado que esas instituciones que deberían estar para proteger los derechos constitucionales de los ciudadanos, se hallen dominadas y putrefactas por los partidos políticos, los suyos principalmente. El ppsoe, la misma mierda son.

Ahora, en una pirueta con tirabuzón y doble salto mortal, ese cuarto de las ratas, acaba de liquidar el asunto del ex ministro de la Gobernación y otro fulano que los grabaron urdiendo un plan para llenar de mierda al entonces alcalde de Barcelona. No hay delito. Los titiriteros eran terroristas. Estos, del Opus y tiene ángel de la guarda.  Ponente, el magistrado Andrés Martínez Arrieta. La apoyan otros cuatro jueces del Alto Tribunal: el presidente de la Sala de lo Penal, Manuel Marchena; Miguel Colmenero; Andrés Palomo y Ana María Ferrer. Ninguno de ellos ha optado por la posibilidad de emitir un voto particular en el que mostrar su disconformidad.

No me extraña que los catalanes quieran la independencia que estoy seguro van a lograr. No tienen motivos para estar contentos, pues corrupción han tenido hasta en la sopa en su tierra. Pero con resoluciones como la comentada, los indecisos suman la nómina de los conversos a pasos agigantados. Si fuera catalán, sería independentista. Aunque solo fuera por hacerle un corte de mangas a la corte mafiosa.

Pero donde más indignidad y corrupción demuestran la fiscalía y el maldito gobierno del rajao Rajoy es prohibiendo declarar en los juzgados a las personas que han sufrido muerte y desaparición de familiares por las hordas fascistas franquistas y también a quienes sufrieron torturas y prisión en y después del franquismo. De esta indignidad tampoco se libran los gobiernos "demócratas" de los socios listos que no hicieron NADA incluso cuando gobernaron con mayoría absoluta. Claro, no podían permitir que se aclararan asuntos como el de la cal viva.

jueves, 15 de diciembre de 2016

miércoles, 7 de diciembre de 2016

ME HE QUEDADO VACÍO, SIN IDEAS

A veces, en aquel correo que teníamos olvidado, hallamos cosas. Conviene revisar el buzón de vez en cuando. (Igual los Reyes han devuelto la carta)

lunes, 5 de diciembre de 2016

viernes, 2 de diciembre de 2016

TO BE, OR NOT TO BE.


La primera tienda de campaña que compré, la instalé mientras tronaba.

Desde Alemania, donde a la sazón me encontraba por cuestiones de trabajo, planifiqué las vacaciones; tres semanas que me concedían de estancia en España —o dónde quisiera—.

«Campineros» atrasados en busca de aventura y por necesidad; nos habían prestado una tienda para alojarnos cuatro personas: dos mayores y dos niñas. Salimos de casa armados con la única referencia de un libro de campings y el deseo de ir hacia un lugar, de playa por supuesto, lo más cercano a nuestra ciudad de residencia. Elegimos el camping «La Corona», situado entre Salou y Cambrils.

A la hora de la «plantá» situé el chalet —una vieja tienda canadiense— bajo un centenario algarrobo en busca de sombra durante el día. Aquella misma noche, una tormenta nos alivió el sueño. Mi pareja temblaba como una campanilla y para alegrarnos más todavía la aventura, un rayo cayó a unos cien metros de nuestra tienda. Todos estos fuegos artificiales dieron paso a un sol espléndido al otro día. Recibimos la novedad de la estancia estupendamente, sobre todo mis hijas que enseguida hicieron amistades hasta el punto de tener que ir a recepción a llamarlas por megafonía para que acudieran a la tienda. El camping tenía una considerable extensión cubierta por todo un campamento de tiendas y caravanas llenas de excursionistas. Los recuerdos de aquélla primera aventura quedaron grabados tan positivamente en nuestras vivencias, que repetimos en varias ocasiones más la residencia en aquel establecimiento campista del campo tarraconense.

Pero claro, un habitáculo de esas características, solo valía para una necesidad puntera. Así que decidimos viajar a Andorra a comprar una tienda nueva y más amplia. ¿Qué si había aquí? Claro, pero creímos que allí ataban los perros con longaniza y los apedreaban con lomo. Lo poco que pudimos ahorrar, lo perdimos en la aduana de la Seu d`Urgell. Íbamos acompañados o acompañando a un familiar y retornábamos con dos tiendas. Como mal menor y dado que nos pararon los aduaneros, declaramos una tienda y ocultamos el resto. Luego nos partimos las «ganancias ». Poesía pura.

Como decía al comienzo, en Jaca estrenamos la flamante tienda. En tanto caía la tormenta, iba clavando por dentro los ganchos que soportaban los amarres de la lona. Dos habitaciones y una entrada que permitía aguantar los chaparrones dentro. Nunca penetró el agua al interior por la lona. Una cortina aislaba los dormitorios del resto. Muy acogedora y en la cual vivimos grandes satisfacciones.

Esta sí que permitía vivir en su interior en caso de necesidad. En Benidorm, comíamos mientras en el exterior las esclusas del cielo dejaban caer un pequeño diluvio. Quienes creyeron haber «aparcado» en óptimo lugar, acabaron con agua hasta la rodilla.

Hubo más ocasiones en las que sucedieron esas circunstancias. Hasta tener que sentarme en una silla por inundación del suelo. Pero eso sí, en lo posible siempre instalé la tienda en lugar que no remansara, circulara o recogiera el agua. Muchos vieron sus maletas navegar por libre. El agua a los campistas agrada tanto como a los borrachos.

Hasta que el cuerpo aguantó, veraneábamos en camping. Mientras mis hijas por su edad nos acompañaron, pasamos vacaciones inolvidables. Una vez crecieron, más faena. Llegó un momento en el cual hubo que partir el espacio y el tiempo. Cada uno por su lado. Daban excesivo trabajo y no colaboraban.

Peñíscola, en los últimos años, nos acogió en sus diferentes campings. Si hay un lugar del cual sigo enamorado, éste ocuparía lugar preferente. La conocí en blanco y negro y hoy ocupa hasta la marisma. El espacio vacío entre ella y Benicarló, ha desaparecido.

Habrá personas a las que hablar de camping les producirá urticaria. Nada más lejos de la realidad. Vivir al aire libre, bajo las estrellas, concede una libertad y unas sensaciones dignas de perdurar y retener. Hace salir al poeta agazapado en el interior contemplando la luna sin tapujos; incapaz de hilvanar un verso para loarla, mas con el sentimiento del recuerdo inundando todas las neuronas del cerebro.

No hace falta fabricar historias esotéricas y rebuscadas. Mirando dentro de uno mismo, existen muchas dignas de volver a revivirlas.

Y no hay que pasar la mopa.
Enviado a Literautas.
PD.- Este escrito se ha confeccionado sin usar el verbo ser en ninguna de sus conjugaciones. Si encuentras alguna ¿me lo dices?

miércoles, 30 de noviembre de 2016

SAN ANDRÉS

Hoy hubiera cumplido mi querido y llorado padre 93 años.

domingo, 27 de noviembre de 2016

MIENTRAS LA DERECHA Y LA EXTREMA DERECHA ...

dedican funerales a Franco y quieren santificar a Barberá,  brindan con champán la muerte de Castro.

martes, 22 de noviembre de 2016

EL CAMINO DE SANTIAGO


¿Cómo olvidarlo? Nunca se desvanecerá de mi memoria el día en que pisé la andadura milenaria de tantos romeros camino de Santiago. Yo también perseguía unirme al Camino al atravesar tierras castellanas.

Comencé el periplo en Puente la Reina, visitando las iglesias y Hospital de Peregrinos; me llamó la atención la soledad de alguna iglesia y su sombría penumbra; no había duda de la antigüedad de sus piedras e interior. Proseguí, tras perderme, hacia Logroño. Aquí pasé fugazmente, en una lucha contra el reloj como en todo el recorrido, por los sitios más emblemáticos y vuelta al camino hacia la cuna del castellano.

El día nublado y la niebla, cuando no la lluvia, me impidieron contemplar las tierras altas de la sierra de la Demanda. Berceo y san Millán de la Cogolla, con su fantástico monasterio, me trasladaron a la edad media. Inconmensurables los recuerdos que guarda entre sus fantásticas fachadas y biblioteca. Piedras milenarias cargadas de historia. Pero había que seguir y las conchas y señales del camino marcaban la ruta. Muchas cosas me llamaron la atención: una plantación de judías verdes altísimas, y patatares encosterados como nunca había visto. Sin duda mi memoria retrocedía a sus orígenes.

En un momento del camino, apareció en la lejanía la esbelta y altísima torre de la iglesia catedral de santo Domingo de la Calzada. Una gratísima sorpresa con la que no contaba. La tumba del Santo protector de los peregrinos. Y el gallo y la gallina en su elevado gallinero. Una anécdota para el recuerdo: Oyendo el quiquiriquí del gallo, creí era una grabación reproducida por monedas. Con curiosidad, me acerqué hasta percatarme de que era en vivo y en directo. ¡Qué maravilla! Santo Domingo de la Calzada, donde la gallina cantó después de asada. Además obtuve indulgencias, pues era año jubilar o santo. Jamás lo olvidaré.

Pasando por Las Merindades, no vi la central nuclear de Garoña, pero si encontré el Camino que buscaba. El de san Balaguer, no. Descanso y reposo para el peregrino. Ya que estaba a mano, me acerqué a Cantabria, a ver el palacio de la Magdalena, otra maravilla. Las famosas montañas cántabras, verde que te quiero verde. Entraba y salía al y del País Vasco. Luego al retorno hacia la meseta, el más que famoso puerto de El Escudo. Y la cuna del Cid, Vivar.

En la ciudad de Burgos, la visita a la catedral era inexcusable. Cuánta riqueza en todos los sentidos y cuánta historia encerrada y enterrada entre sus muros. Me hice una foto, imperdonable no hacerlo, con el peregrino sentado en un banco. E infinidad de las fachadas de la catedral, tantas veces vista antes en los libros de texto.

Al Apóstol, somos viejos conocidos, lo recuerdo de mis tiempos de estudiante en El Burgo de las Naciones. Y como reza el refrán: «Arrieros somos y en el Camino nos encontraremos». Un día, cualquiera, de estos.
Berceo




Santo Domingo de la Calzada

La Magdalena

Catedral de Burgos. Ampliando la foto, en el pie, se puede ver al peregrino sentado en el banco.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

¡HASTA LOS HUEVOS!

Estoy de políticos y política. Al margen de que son corruptos, delincuentes y con las manos manchadas de cal o sangre, cuando no de ambas cosas; los medios los dominan y desinforman y adoctrinan según sus intereses o designios. Eso los de tirada en papel y sus sucursales digitales. Pero lo malo es que los que son digitales sin más, aunque no tan escorados a estribor y más plurales, ya empalagan con el mismo tema: políticos, políticos y política.

Eldiario.es; Público.es; infolibre.es... domina la política, y yo ya estoy saturado y hasta los cojones, de políticos y política. El resto de digitales... son de extrema derecha todos. ¡A la mierda!

domingo, 13 de noviembre de 2016

LOCURA

Que la naturaleza va loca con el cambio climático, es una fórmula empírica, una paradoja, un teorema o una fantasía animada de Walt Disney, pero es una certeza. Hoy he salido a pasear antes de comer y me he tenido que quitar un jersey fino que llevaba, he vuelto sudando a casa. Pero eso con ser casi anormal, no lo es tanto como el hecho de ver un almendro ¡en flor! Luego deberá invernar, pues el frio viene en primavera y acabará loco, sin un patrón a seguir. Porque no se puede mover del sitio, sino seguro iría a comprar almendras y se dedicaría a otra cosa menos incierta.

sábado, 12 de noviembre de 2016

POR QUÉ NO GANARÉ NUNCA UN PREMIO (LITERARIO)

Reconocida mi falta de capacidad para la fabulación y con un léxico pobre y falto de recursos sin hablar de aquello que antaño nos enseñaron y que el humorista señalaba como falta de taxis ¿qué se puede esperar de un más que torpe aficionado? Analogía, sintaxis, prosodia y ortografía. Eso nos enseñaba el maestro en la escuela y en este momento de lo único que tengo noción sobre su significado es la hortografía. Me prezio de no meter la pata demasiado en ella.

El mes pasado me se ocurrió enviar un pequeño relato a una web en la cual valoras y corriges, y te corrigen, otros relatos. Hubo una mexicana que no dejó títere con cabeza en mi propuesta. Hasta se atrevió a enseñarme que cuando uno se quema un pie, este duele, no pica, ¡Manda huevos! Como si no hubiera, por desgracia, sufrido las consecuencias del abrasamiento en mi pie derecho.

Y a propósito de un post precedente dirigido al director de El Periódico. En la misma hoja, escribió una mujer llamada Trigo de apellido. Y me vino a la cabeza que la segunda clasificada en Historias del Café del año pasado era ella. Es una cazapremios nata pues ha ganado un montón; el último de 1200€ en Ávila, creo. Y otro de 1.000.000 de pelas. "La mujer se le clavó en el alma y la bala en la sien" Más o menos con esas palabras. Bueno pues el padre de esta mujer, chica lo fue, como yo joven, también era un asiduo de las cartas al director en el diario y coincidíamos a menudo pues éramos articulistas sin remuneración. Con posterioridad, me acojoné de las cartas enviadas, por su contenido -era la época de la guerra de Irak-, y dejé de escribir. Aunque creo que por aquel entonces me aficione al blog -Terra y El País- y allí soltaba mis deposiciones y diatribas.  Qué pequeño es el mundo, mientras unos van como una bala, otros hacia atrás como el cangrejo.

¿Y de qué iba este rollo? ¡Ah sí! Pues a pesar de mis limitaciones  hay otro impedimento todavía mayor para no ganar un premio: la edad. Las editoriales convocan premios con el fin de obtener beneficios de las novelas o escritos premiados. Un tío de mi edad, no es rentable por razones obvias. Hasta rechazan obras de gente que ya ha palmado; los quieren vivos y jóvenes para rentabilizar la inversión a largo plazo. Hasta te piden fotocopia del DNI para que no se les cuele algún vejestorio en la final. Todavía existe otro impedimento mayor que el ganar un premio: El cabrón de Montoro te quita la pensión si ganas alguna perra escribiendo. Escritores hay que han tenido problemas con Hacienda por esta circunstancia y otros que han dejado de escribir por ese motivo.

Por todo cuanto antecede, hago el firme propósito de no participar nunca en los Planeta, Nadal, Nobel, Cervantes y otras historias. Solo en los que, como mucho, te editen el relato en una recopilación de participantes y no persigan que encima les compremos el libro. Que listos, haberlos haylos y mucho/s. Y algunos jetas.

PD.- El escritor Miguel Delibes escribió un libro culterano y pedante del cual aborreció posteriormente. Se planteó la disyuntiva de escribir de esa forma o ¿porqué no escribo como hablo?


El día que nos conocimos

jueves, 10 de noviembre de 2016

MALOS (T)RATOS

Tengo un grave problema de conciencia respecto de mis vecinos. A primeros de año, tras discusiones en las que solo se oía a la mujer y al hombre más o menos como a Gila cuando hablaba con la suya, debieron de estar unos meses separados, divorciados o tú en tu casa y yo en la nuestra. Al menos eso pude observar y también me comentó otra vecina, la que vive al otro lado de ellos y que tuvieron juicios por cosas que hicieron en el jardín y estos se los hicieron quitar.

Respecto de esto último, la gente tenemos una cortedad de miras que pasma. Aunque de palabra es fácil de explicar, aquí no tanto. Los unos ya habían hecho reformas en su jardín, los otros quisieron hacer lo propio en el suyo y los primeros se negaron. Tú puta y tú más, ahí comenzó todo. Si el tontolaba del primer vecino que hizo reformas, no hubiera dicho nada, se habría librado de tener los juicios y desmontar cuantos añadidos hizo para cubrir la terraza.

Bueno a lo que iba. Ya lo escuché esta primavera-verano tras la reconciliación. Una noche, la mujer se quejaba no se si amargamente, pero se quejaba y de qué forma, no dejaba de exhalar ayes; hasta el hombre, se ve que de la fatiga, también se quejaba, la mujer debía devolver los golpes a lo que parece.

Esta noche pasada han vuelto a las andadas y como por el día de vez en cuando siguen con las broncas, he pensado que el hombre la estaba maltratando ya que la mujer estuvo un rato emitiendo lamentos que me han preocupado. Siempre aprovecha el marido cuando el hijo mayor está ausente, para maltratar a la mujer. Tentado he estado de llamar al 016, no sé que me ha detenido. Pero esta mañana he visto un coche patrulla de la guardia civil y no lo he podido resistir.

Les he echado el alto y tras una breve conversación explicándoles la situación, han aducido que les llamaban de una emergencia y que si se repetía el suceso acudiera al cuartel a poner la correspondiente denuncia. Y tengo para mí que cuando marchaban, iban descojonándose según he visto por el retrovisor. ¡¡Qué falta de profesionalidad!! Y luego nos piden que denunciemos. Por mí, puede matar todas las noches el marido a la mujer o viceversa, no pienso decir ni pio.

martes, 8 de noviembre de 2016

J A M A S, Camilo Sesto


 
Jamás me he sentido tan vulnerable como ahora, Tan es así, que las canciones de Camilo no las recordaba. Mas ahora cuando las escucho, la melancolía me asola y mi garganta sufre su contenido.

SOLEDAD

Anoche, cuando me despedía de mi perrita Laika para ir a dormir, me cuestioné la soledad en la que se encontraban los animales que como ella están separados de sus semejantes y solo los ven al salir a la calle y no todos reaccionan con buenas intenciones. Dentro de su casita, sus ojazos mirándome fijamente, me hicieron sentir pena por dejarla sola ¿le estoy dando cuanto ella necesita y merece o quizá me estaré pasando malcriándola y haciéndola débil ante la soledad que ineludiblemente tiene que sufrir en algún momento? ¿cuánto me echa de menos cuándo la dejo sola y llora? No puede comprender que yo debo ir a sitios que a ella no le permiten entrar y por lo tanto no puede acompañarme. Pero en casa, puede ser un problema por la molestia ocasionada a los vecinos.

Mas cuando subía las escaleras camino de mi habitación, me di cuenta de que la situación de los humanos no difiere en mucho de la de nuestros animales de compañía, compañeros de vida y sufrimientos al fin y al cabo. De los otros animales, aquellos que dan su vida por nosotros, mejor ni hablar pues entonces estaría abocado al suicidio o a la muerte por inanición. Pero también es trágica su existencia.

El ser humano, está rodeado de soledad y de miserias, aun creyendo que es imposible ser más feliz. En cualquier momento el hilo de Ariadna que nos sujeta a la vida, puede romperse dando al traste con todas las ilusiones y proyectos planificados como si fuéramos inmortales. La persona que parte ya no necesita nada en tanto quienes quedan, pueden permanecer rehenes de la ausencia de por vida, sumiéndolos en esa soledad tan traidora y sin sentimientos.

Conozco un matrimonio en esa situación. Tuvieron una hija que nació con problemas en el corazón. Supongo irresolubles pues de lo contrario habrían hecho lo imposible. Cuando la niña tenía doce o trece años, falleció. La madre no ha podido superarlo y este verano la vi, guapa y hermosa como siempre, pero totalmente ausente. Vaya mi recuerdo solidario.




CAMILO SESTO - YA NO PUEDO MAS


domingo, 6 de noviembre de 2016

HUELLAS INDELEBLES


-Recuerdo aquella vez cuando una noche haciendo guardia en el Pirineo, un soldado sorprendió  a un guerrillero…
-Venga abuelo, que ya lo sabemos de memoria…
¿No les ha pasado a ustedes nunca que, llevados de la emoción del momento, pierden la noción del tiempo y del espacio y cual abuelo Cebolleta se lanzan a desgranar sus andanzas en tal o cual epopeya? Hasta es muy posible que una vez desbocada la imaginación, mezclando churras con merinas, hagamos un mosaico de nuestros pensamientos –similar a una macedonia de ideas- mezclándolo todo tal y como en nuestra mente se viene hilvanando. Y es que, como le dije una vez a mi jefe cuando se lamentaba porque “lo echaban” de la empresa, forrado de millones y con un fondo de pensiones para vivir de fijo en el Caribe: “Jefe, nosotros solo tenemos historia”. Qué verdad es. Habrá quienes, la mayoría, se estrujarán, o no, el magín y escribirán una fábula llena de poesía cuando esa posibilidad, para ellos tan fácil de usar, resulte muy bella y llena de fantasía pero carente de algo tan elemental como es una pizca de su pasado, de sus alegrías o desventuras, pero suya al fin y al cabo. Es posible que piensen que su vida ha sido anodina, sin sobresaltos ni aventuras dignas de resaltar, o no deseen hacer partícipes a los demás de la misma; también puede que cada uno de los días que les ha tocado vivir, haya sido una odisea por descubrir, disfrutar o eludir. O tal vez den rienda suelta a ideales sin cumplir y aprovechen para, como en un sueño esquivo, atraparlos en la malla de las letras quedando prisioneros para siempre en ellas. Y aprovechando que a ustedes no he tenido la oportunidad de importunarles con la historia que daba comienzo a esta fábula, la incluiré en ella en recuerdo de mi señor padre.
Hallábase éste cumpliendo el servicio militar en uno de los cuarteles de Jaca, en Huesca. Y digo en uno porque en aquellos tiempos había varios; incluso uno de ellos estaba arrestado, el cuartel, cosa que ahora nos resulta risible pero en aquellos años era muy sería. Fue el cuartel de la Victoria en el cual los capitanes de artillería Galán y García se sublevaron contra la monarquía en 1930, pagando con su vida la osadía. Y añagazas de la vida, coexistiendo al mismo tiempo, en él también había un hermano suyo que estuvo, entre la guerra y la mili ¡7 años acuartelado! Hubo tres hermanos a la vez en la guerra: Uno en el frente de Madrid, otro en la batalla del Ebro y otro en el frente de Teruel. Afortunadamente volvieron los tres.
Eran los años de la posguerra y los maquis estaban activos. El regimiento de mi padre fue en descubierta por las montañas pirenaicas de Rioseta y comarca en busca de guerrilleros. Uno de los soldados, armado con una ametralladora, estaba haciendo guardia por la noche emboscado en un pajar. Vio a un maquis y al soldado con los nervios se le cayó al suelo un peine de balas de la ametralladora, sirviendo el ruido de aviso al guerrillero dándole tiempo a huir y poner tierra de por medio. La que le cayó al pobrecico vigía fue suave.
Reconozco que la mayoría de las historias solo tienen interés para quien le ha tocado vivirlas. Y no digamos estas batallas tan añejas -Historias de la puta mili- las cuales solo nos han llegado por referencias. Pero hay que tener empatía y ponernos en la piel del otro en esos momentos.
Días después, el mismo soldado en las mismas circunstancias tuvo un inesperado encuentro. En la oscuridad de la noche, oyó ruidos entre la maleza y escarmentado por el episodio anterior, sin pedir santo y seña ni el tan manido ¡alto quién va!, la lio parda y a tiros contra el lugar de donde presuponía provenía el maquis. Dada la alarma, acudieron al lugar del tiroteo y pudieron comprobar como el maquis había mutado en una pacífica vaca que tuvo la osadía y la ingenuidad de pasearse por allí. La primera vez, reprimenda; la segunda, choteo. Los militares hubieron de pagar al dueño la res “asesinada” y la carne de ésta, acabó en parte podrida por la negligencia y cicatería de los mandos. 60 años después, recordaba nombre, apellidos y el pueblo de donde procedía el soldado. Mi señor padre era el cabo furriel del cotarro aquel. Y me contaba una anécdota del tiempo de la guerra en Madrid: se decía que hacía falta una miaja de pan un poco prieto.
No participo del dicho que dice que lo principal es participar, no ganar. Siempre se tiene la íntima esperanza de ganar, en lo que sea que participemos. ¿Acaso alguien juega a la lotería solo para engordar el premio a los demás? ¡Ni hablar! Aun sabiendo la dificultad de cazar al primer premio, no hay ni un solo apostante que no lo haga con la sana intención de hacerse millonario o para tapar agujeros. Los premios o concursos literarios, excepto para los profesionales del tema, son un entretenimiento para liberar y ejercitar la mente ahora que la vagancia nos abruma y la indolencia nos doblega. Liberado de la obligación del trabajo cotidiano, a veces cuando me levanto, lo primero que hago es sentarme en el sofá, a descansar. Y aunque soy consciente de mi nulidad como escribidor de historias, será por lo anodina de mi vida y lo escaso de mi formación, me obligo a participar para demostrarme a mí mismo que sigo vivo, pues en peores garitas hemos hecho guardia.
Los jóvenes de hoy, al margen de sentimientos antimilitaristas, han perdido la oportunidad de poder disfrutar en su vejez –y antes- de las historias, chascarrillos, cuentos y pasatas que todos quienes hemos vestido el uniforme de cualquiera de los ejércitos, acumulamos en nuestro petate. Cierto es que no todos esos recuerdos fueron o son experiencias agradables o graciosas. Cuando no tienes ni el recurso al pataleo, se hace duro tragar carros y carretas, pero la juventud siempre halla el momento de encontrarle la vuelta al sargento Arensivia de marras y dársela con queso. (En nuestro caso, La Mejillona).
Estando de guardia una noche, todos los soldados menos un cabo y un soldado de la PA (Policía Aérea) del edificio de Jefatura en Valencia, vestidos de uniforme y a bordo de dos coches, asaltamos Cullera. En los bares que visitamos, alguno hizo de las suyas (mira que para quitarles una botella de la estantería a unas titis, hace falta tener morro y que ellas no te vean…). A la vuelta, en un campo de melones, a cargar los autos. Llegados a la capital, en el pretil del Turia, a partir los melones y el que no estaba maduro, al río. Vimos un coche y alguien dijo ¡la poli! y huimos cual gánsteres de Chicago, colgados de las puertas. En sí mismo, el episodio no tiene más interés que la rebeldía y osadía  de la juventud; no acata la disciplina y las normas se las salta sin pensar en las consecuencias -que para el pelo y la duración del servicio militar pudieron haber sido nefastas-.
En ese mismo edificio moraban un general y un coronel. La señora del general tenía un loro que era un genio; hasta hablaba francés. La mujer solía ponerlo en la ventana a tomar el aire y un día, la coronela asomó el careto por una ventana recibiendo un silbido que no lo hubiera mejorado el mejor especialista. Toda sulfurada acudió inmediatamente a quejarse a su marido. La guardia en pleno arrestada mientras no salga voluntariamente el descarado que le ha silbado a la señora del coronel. Nadie había sido, por lo tanto, todos castigados. Hasta que un ordenanza de la casa del general deshizo el entuerto: “Ha sido el loro de la generala (a la cacatúa)”. ¡Vaya corte!
Como ahora me sobra tiempo para casi todo, suelo seguir en sus blogs o webs a gentes que escriben muy bien. Yo soy mucho más modesto pero no me he podido resistir a dejar plasmado en un blog todos esos momentos memorables que me han ocurrido a lo largo de mi existencia. (Todos no, que algo me tengo que reservar y llevar para el camino).
Para mí son dignos de recordar antes de que un día me levante –o no- y no reconozca a nadie. Y sobre todo para que, cuando en momentos de entusiasmo quieran revivir batallas perdidas, no haya nadie alrededor que me diga:
-Abuelo, te acuerdas de cuando aquel día…. Y yo, con la mirada perdida y la cara inexpresiva, dé la callada por respuesta.

©

viernes, 4 de noviembre de 2016

VACÍO (pero no lleno)

Viajando en compañía de mi amada Laika, camino del exilio, he sentido en mi pecho una inmensa congoja y notado en mi espíritu un profundo vacío. Quizás el día y el cielo, cuyas lágrimas me han acompañado hasta el límite de mi patria chica, han influido para que mis ojos liberaran gotas de amargas perlas que a pesar de su esfuerzo, no han conseguido aliviar mi melancolía.

Leonard Cohen dijo hace poco que no temía a la muerte. Cuando lo pensó mejor, cambió de opinión. Si no fuera por eso, no me importaría partir.

jueves, 3 de noviembre de 2016

EL DOBLE


Dicen que todos tenemos un doble en alguna parte, mas lo que nunca podría haber imaginado Lucas Tardón es que el suyo sería tan idéntico, que le proporcionaría más de un dolor de cabeza.
Había comprado un billete de Trenhotel con la sola pretensión de darse el gusto de viajar en ese medio, pasar el día en la ciudad de destino y volver al atardecer. El puente de Todos los Santos le permitía esa alegría. Como el trayecto era nocturno, había vagón con cabinas y literas y él contrató una cabina preferente para ocupar una sola cama.

Estando en el andén de la estación para subir al tren, una mujer se le acercó y dándole un beso lo saludó.
   ─Hola cariño, casi no llego. El tráfico está imposible y aparcar ni te cuento.

Lucas, cariacontecido, quedó convertido en una estatua de sal. Cuando iba a decir: pero si yo a usted no la conozco, la vio correr apresurada hacia un hombre que, como él, esperaba unos metros más allá en el mismo pasillo.
Iniciado el trayecto, fisgoneo por el coche restaurante y tras tomarse un piscolabis, decidió ir a su dormitorio. Al pasar por el aseo, la misma mujer del andén, se colgó de su cuello y le dio un beso que lo dejó sin respiración. Cuando lo soltó, antes de que pudiera decir nada la chica desapareció en el lavabo. Sin dar crédito a lo vivido pero con la placentera sensación de aquel apasionado beso, continuo hacia su cabina. Vaya se dijo, no esperaba tan caluroso recibimiento por parte de la concesionaria del transporte.

No le apetecía leer así que optó por acostarse en la cama sin demora. El movimiento silencioso del tren –sabido es que ahora los raíles ya no tienen aquella separación que hacía que continuamente se escuchara el trac-trac de las ruedas sobre ellos- pronto venció el sueño a la vigilia.
De madrugada, sintió unas manos que palpaban su cuerpo.

    ─Amorcito mío, tu cuchi-cuchi tiene ganas de jugar otra veeez.
    ─Yo yo… acertó a mascullar

Ya lo tenía agarrado por el mástil de la bandera y este comenzaba a reaccionar. La sorpresa hizo que se incorporara bruscamente dándose un golpe tremendo en la cabeza contra la litera superior; esto lo sumió de nuevo en el limbo onírico. La visita no se percató del estado inconsciente de Lucas y siguió manipulando y acariciando al dormido que cada vez lo era menos. Creía se dejaba hacer pues su bandera no delataba el viaje astral que estaba realizando.
     ─Ummmm que rico sabe. Aun en su inconsciencia, Lucas se contorsionaba dando la sensación de participar de las caricias de la mujer.

Cuando despertó, el chichón de la testa lo convenció de que no había sido un sueño aquella fantasía, además se hallaba semidesnudo de cintura para abajo. Dolorido, se levantó y casi vuelve a caerse de espaldas: la litera superior estaba ocupada por una mujer plácidamente dormida.
Incapaz de reaccionar, salió al pasillo. ¿Acaso me he cambiado de cabina sin darme cuenta? ¿Seré sonámbulo o lo será ella? Cometí un error imperdonable al no cerrar la puerta por dentro, cualquiera pudo entrar sin dificultad.

En ese momento el revisor, acompañado por otras dos personas, registraba las cabinas. Cuando se acercaban a la suya, estuvo a punto de sufrir otro patatús. Uno de aquellos individuos era él. Se frotó los ojos con incredulidad y pellizcó los mofletes.
Estuvo mirando al trío hasta que llegaron a su altura. Su otro yo, sufrió la misma estupefacción quedando con la boca abierta y señalándolo con el dedo sin articular palabra.

      ─Señor… dijo el revisor al llegar a su cabina. Su sorpresa le impidió emitir expresión alguna. Miraba a uno y a otro pasajero lleno de asombro. Cuando al fin recobró el habla, balbuceo: Estamos buscando a una pasajera desaparecida… ¿permite que echemos un vistazo a su cabina?
      ─Claro, debe ser la señora que hay en la litera superior.

Su sosia se abalanzó sobre él.
      ─ ¿Qué ha hecho usted con mi mujer?

    ─Oiga, que yo acabo de darme cuenta de su intrusión. Quítenme a este energúmeno de encima. Mejor pregúntele a ella que ha hecho conmigo ya que yo no me he enterado de nada.
A causa del revuelo ocasionado, los ocupantes de las cabinas se habían asomado al pasillo y la bella durmiente también. Al comprobar que tenía dos “maridos” y percatarse de que el verdadero no era el ocupante de aquella cabina, abrió la boca, juntó las manos y se desmayó.

Reservados todos los derechos
      ©

miércoles, 2 de noviembre de 2016

LIBERTAD

A principios de siglo -o finales del pasado- escribí una carta al director de El Periódico de Aragón la cual fue publicada y transcribo. Al hacer limpieza, salen vestigios del pasado.

Sr. Director:

Son ustedes los periodistas -junto con los políticos- unos grandes afortunados. A la inmensa mayoría de los mortales nos están vedados sus privilegios -y los de los de los políticos-. Hacen lo que quieren y les gusta y encima les pagan. Como a los políticos Y sino vean si existe algún oficio o profesión que pueda decir lo que les da la gana -como los políticos- y no los despidan o les monten un waterloo. No voy a tratar de trivializar ni minimizar los riesgos que, aquí y ahora, y en el conjunto del orbe, tiene su profesión. La de obrero también es muy arriesgada, más mortífera y peor pagada. No hay que olvidar que toda la carne de cañón que en el mundo ha sido y será, procedía del mismo estrato poblacional; y eso sin contar con los miles de víctimas anuales de las diferentes profesiones.

Todo esto viene a cuento de las reacciones que me produce leer los periódicos. La semana pasado escribió, en su diario, un artículo un señor apellidado Fernández Ordóñez respecto de los vascos, que nunca había visto tan real y diciendo verdades tan bien dichas, como las pensamos la mayoría del pueblo. Hace falta echarle bemoles al asunto para decir que toda la culpa de lo que pasa en el país vasco, la tienen los vascos. Porque es verdad. De los dineros que han volado, que han volado del resto de España hacia allí a lo largo de los años y de la falta de solidaridad con el resto de España, ya que recaudan los impuestos y se los quedan sin dar nada a los "extranjeros. Y aun así, venía a decir el señor Ordóñez, el presidente Aznar, que a nosotros como pueblo nos está insultando de todas las formas posibles (con la connivencia de los traidores de aquí "tú a poner piedras, Jauma"), estaba dispuesto a regalarles 800.000 MM de pesetas a cambio de la presidencia de la comunidad.

Pero no hay cuidado, aunque hayan perdido, seguirán TODOS haciéndole la pelota cuando no cosas peores a ese pueblo y a esos políticos. A nosotros aquí, con el cáncer dentro, ni puñetero caso. No tenemos reaños para pegar un puñetazo en la mesa y que todos se callen para que de una repajolera vez se escuche al pueblo de Aragón. ¿Libertad de expresión para los periodistas? por supuesto. ¿Libertad para poder ejercerla? lo mismo. ¿Condena de los asesinos? sin paliativos. Pero libertad también para el pueblo que no tiene derecho de réplica, sufre las consecuencias muchas veces de la desinformación y que, como mayoría que somos, pagamos los platos rotos (y los otros) de los políticos y periodistas, y también compramos los periódicos.

Y quiero aprovechar para decirle que, desde que se instauró el tercer turno de producción en Opel, y a causa de las villanías que vertieron sobre los trabajadores desde su periódico, juré que no volvería a comprarlo. Lo leo si tengo ocasión. Pero mantengo mi juramento. Y ya puestos, decirle al señor Bolea que, al margen de su capacidad periodística, se le nota demasiado donde le aprieta el zapato. Seguro que si los traidores de PP no le hubieran apartado de un rudillazo, hoy no contaríamos con las bondades de su prosa.

¡Qué poco hemos avanzado! Vamos hacia atrás como el cangrejo. De culo y cuesta abajo.

lunes, 31 de octubre de 2016

COLORES DEL OTOÑO

Hoy no me puedo levantar

La rosa del azafrán

El valle del Jiloca

 PRESIDENTA DEL CONGRESO

S. Martín 

CAMI
Esbrinando

Geranios

sábado, 29 de octubre de 2016

miércoles, 26 de octubre de 2016

EL REY GOLPISTA

Cuando hace muchos años, el rey "nos salvó" de un golpe de estado, yo fui uno de los millones que aplaudió con las orejas la "valentía" del soberano que nos liberó de los capitanes generales en aquella tarde/noche del 23 de febrero. Así lo reflejé en entradas del blog en su momento.

Posteriormente poco a poco se me fue, se nos fue, cayendo la venda y descubrimos como aquel rey ejemplar estuvo al tanto y posiblemente en el génesis de aquella asonada. Y muchas cosas más: que ha sido un golfo y un putero, un comisionista con muchos millones de euros en negro en el extranjero, y sabe dios cuantos milagros más de los que jamás tendremos noticia.

Ahora, parece ser que junto al señor X Gal Natural, F. González; el IBEX 35 y otras gentes de mal vivir, sin olvidarnos del fascista Cebrián, también ha participado en la defenestración y hundimiento del partido de los socios listos. No es que me apene lo más mínimo la suerte que pueda correr ese contubernio de gentes apandadoras, ladronas, cobardes y como se ha visto traidoras. Pero todo ello va a suceder o está sucediendo delante de nuestras narices y a costa de nuestros impuestos ya que esta gentuza no ponen de su bolsillo ni un céntimo, todo, todo, se lo tenemos que pagar los contribuyentes. Hasta el ADSL y las putas.

Como decía, parece ser que para no manchar la credibilidad de su hijo, que no la tiene, ni legitimidad, ha sido el viejo rey quien ha movido los hilos de este nuevo golpe de estado. Todo sea por el bien de la famiglia.

viernes, 21 de octubre de 2016

Vi el espectro de una mente atormentada

me imaginé dentro y no hallé nada

jueves, 20 de octubre de 2016

ARAGÓN RADIO

Casualidades de la vida o Justicia del Destino, hace poco, a través del programa Los Imperdibles de Aragón Tv, tuve conocimiento de que un relato que escribí hace muchos años, había sido utilizado de forma espuria por otras personas. Vamos que lo habían plagiado con todo lo que eso significa. Plagiar: Copiar una idea o una obra de otro autor, presentándola como si fuera propia.
Investigando, (gracias peke) llegamos a Aragón radio donde pudimos comprobar que el citado relato había sido dramatizado en la fecha que figura en el enlace aportado. Este hecho, pudo haberme satisfecho al ser el relato mío y referirse al castillo de Peracense, mi pueblo. Pero alguien se había arrogado su autoría y no se mencionaba al verdadero autor. De ello tengo todas las pruebas necesarias pues fue escrito muchos años antes.

No pido nada a Aragón radio. Simplemente que si esta u otra dramatización basada en el citado relato se llevara a cabo, se abstengan de atribuirla al autor del plagio y pónganlo en mi conocimiento para dar el visto bueno o no. No renuncio a tomar las acciones que en derecho me correspondan de persistir en el error.
http://www.aragonradio.es/podcast/emision/peracense-el-castillo-que-vigila-el-desfiladero

Me dirán que esto fue hace muchos años: Cierto, tantos como yo he permanecido en la ignorancia. Les daré un dato: Lo escribí antes de 2006. Y lo tengo registrado en mi blog, que es inviolable, con una licencia Creative Commons así como en la web Safe Creative.

Salu2

email a...

miércoles, 19 de octubre de 2016

AHORA ME LO EXPLICO

Llevado de mi inconsciencia literaria, nombre rimbombante para encubrir la afición de juntaletras sin ton ni son, envié a primeros de mes un refrito de entradas enmascarando un relato. Quienes me han comentado, solo dos personas, casi valía más se hubieran abstenido. Han dejado mi ego por el suelo. Colijo, por sus comentarios, que no han captado la incultura de este blogero y con su máxima buena voluntad, desean corregir mis errores y meteduras de pata; no se dan cuenta que a estas alturas de mi particular película, me importan un bledo las reglas de la RAE, máxime cuando sus académicos andan tirándose los libros a la cabeza, Alatriste y Rico, y otro -personaje nefasto, indecente y repugnante donde los haya- Cebrián, no son los más adecuados como referentes de nada aunque sus egos sean superlativos.

 Por lo que observo, solo sirven mis escritos para que algún listo los plagie. No entienden los palabros que empleo, esos que son usuales en la vida cotidiana -vete a cascala- donde solo intercalamos alguna palabra "honesta" entre los muchos tacos i giros locales, regionales o nacionales. A mi también me desconciertan los suyos, americanos de habla hispana, pero los comprendo y asumo, a veces con esfuerzo; pero no los corrijo pues entiendo que forman parte de su cotidiano devenir y su idiosincrasia.

Comprendo que no se comprenda un escrito sino te metes en la cabeza del que lo ha pergeñado. Igual te habla del tiempo cuando realmente lo que está pensando es en tirarse por la ventana o al vecin@, sin discriminar por la gran confusión de sexos habitual en estos tiempos. O vete tú a saber, que ya lo dijo no sé quién: Arrieritos semos y en el camino nos encontraremos.



LUGARES DE LEYENDA

Aragón vende al cine el patrimonio que no tienen EEUU ni Canadá
CASTILLO DE PERACENSE
El castillo de Peracense, uno de los lugares que más ha llamado la atención de los dos localizadores de escenarios de cine de Los Ángeles (EEUU) que se encuentran de visita en Aragón. - EL PERIÓDICO / ARCHIVO
ALBA - IBN SAHIM

Cuenta la leyenda, que el rey moro Ab El Racim tenía una hija a la cual pretendía casar con el rey moro de Valencia. Era una hermosa joven, lo cual hacía que sobre ella recayeran todas las miradas y deseos de los jóvenes -y de los menos jóvenes- palaciegos. Muchos eran los que en silencio sufrían de amores y calenturas por su causa. Pero temerosos de su padre y deseando conservar la cabeza en su sitio, se guardaban muy bien de manifestarlo.
Así comienza la leyenda que un sinvergüenza aprovechado me robó y plagió, Luis Zueco, apropiándosela e incluyéndola en un libro como suya. Es una de las primeras entradas en este blog, pero ya viene de otro anterior. Septiembre de 2006.

La noticia nada tiene que ver con la leyenda.


martes, 18 de octubre de 2016

AL CAMINO DEL BORDE

Juan el Loco llegó al café más silencioso y más esquivo que nunca. No se empeñó en darme conversación, no me pidió que pusiera un disco de Joaquín Sabina o de Javier Ruibal, no hizo bromas pesadas a costa de ningún cliente. Entró, saludó con la mano y se escondió en la mesa del fondo. Tuve que acercarme, al cabo del rato, para preguntarle si quería tomar algo. Estaba cohibido, le costó trabajo sonreírme, pronunció mi nombre con una timidez extraña y tardó en atreverse a pedir su whisky.
Pensé que no había ido bien su viaje a Madrid. Un fracaso ese esperado y cacareado fin de semana con la cantautora que había conocido aquí en febrero; demasiada suerte para Juan, supuse al verlo tan encerrado en sí mismo. Daba pena su calamidad, sin una conversación en toda la noche, sin más equipaje que dos copas y tres escapadas solitarias a la calle para encender un cigarro.
Cuando se fueron los clientes más trasnochadores, cerré la puerta, me serví una copa y me acerqué a su mesa.
_ ¿Qué ocurre? -pregunté mientras me sentaba.
_  lo que me va a suceder en los próximos 20 años. –Respondió mirándome fijamente.
Esa salida de humor inesperado y confusa melancolía era un regreso a la normalidad. Debió leer la sorpresa en mis ojos, porque enseguida empezó a explicar que esta vez no se trataba de una de sus locuras. Me contó que había sido feliz con la cantautora, que habían quedado en repetir el próximo fin de semana, que ella lo había acompañado al aeropuerto, que lo había despedido con un beso interminable…Pero después, Juan había sacado la tarjeta de embarque, pasado los controles de seguridad, entrado en el avión y comprobado atónito que su asiento estaba ocupado.
_Era yo -me confesó-, de verdad que era yo mismo el que estaba sentado en la plaza 12A. Con 20 años más, muy canoso, viejo, elegantemente vestido y hablando con una calma misteriosa. Pero de verdad que era yo. Me di cuenta antes de que él dijera: “Hola, soy tú”. Iba a advertirle que se había equivocado de sitio, a preguntarle ¿qué asiento tiene usted? pero dejó de leer el periódico, se volvió para mirarme y me vi allí, 20 años más viejo. No hizo falta ninguna explicación.
­ Es una casualidad que hayamos coincidido en este viaje –dijo-, un
imprevisto. Siéntate aquí, el asiento 12B está vacío. No puedo
explicarte lo que ocurre, pero ya que estamos juntos, sí puedo
contarte lo que será de tu vida durante los próximos años.
Comprendí que Juan no me estaba engañando. No era una de sus bromas, hablaba con la luz de la verdad y el convencimiento.
_ ¿No te gusta lo que has sabido?, me atreví a murmurar. ¿Tal vez una desgracia?
_ Bueno –sonrió-, no está mal, no voy a ser un pintor de éxito, pero me defenderé bien como representante de artistas.
Después de un silencio prolongado me miró a los ojos.
_ No me he resistido -murmuró-, a preguntarle también por ti.
_ No me jodas, Juan –protesté-, no estoy yo para profecías, vamos a dejarlo.
Pero había caído en una trampa. Serví dos copas y me dispuse a escuchar. Empezó por tranquilizarme, me dijo que no me preocupara:
_ Lo que te va a pasar no es ni bueno ni malo, todo depende. Todo será según te lo tomes, una oportunidad o una catástrofe, así que prefiero contártelo para que la sorpresa no acabe contigo. Verás…
 
-…Julio, mi otro yo resultó ser un engreído y un tocapelotas. Fantaseaba con que formaba parte de la directiva de una sociedad de autores, secae o algo parecido, y que le iba muy, muy bien. Como sabes, aparte de la pintura, yo me dedico a tocar mal que bien algunos instrumentos, pero él decía que ya no necesitaba hacer de soplagaitas, que ya tenía en sus manos los medios necesarios para gozar de un buen pasar. Acabamos mal, pues le llamé aprovechado y truhan. No me gustó nada lo que me contó ni los derroteros por los que se había precipitado mi vida. Loco, puede, caradura, no ¡Ah! y lo mejor de todo es que esta chica con la que he estado en Madrid, se ha hecho famosa y de ahí parte mi dedicación a la representación de artistas

-O sea que te dedicarás a vivir del cuento, como un gigoló

-Hombree Julio, de macarra no; los representantes artísticos no se dedican a esos fines.

-Ya, pero por lo que a veces viene en los papeles, suelen vivir a costa de sus representados e incluso les vacían la hucha. No me invento nada que no se sepa

Así que entre copa y cigarro -estaba prohibido fumar pero ahora no había clientes- le resumió como habían sido sus andanzas en la noche madrileña acompañando a su nueva amiga.

-Aquello es otro mundo chico. Parece que nadie curra. Todo lleno a todas horas. Los alrededores de la plaza Mayor, me parece que la calle se llama de los Navajeros, donde están los bares y tabernas de moda, parece un hormiguero. Y no veas en Chicote lo que hay…

En resumen, les pasó como al mencionado Sabina; les dieron las dos y las tres y el amanecer les sorprendió tirados sobre los asientos de terciopelo del reservado del bar. Ni se enteraron

A la mañana siguiente abría el bar otra persona. Nada más elevar la persiana, observó que había luces y un pestilente olor a tabaco. Hostia, se dijo, aquí han entrado esta noche y se han dado un homenaje. Con cautela fue inspeccionando el local hasta llegar a los reservados donde encontró a la pareja de amigos durmiendo la mona en brazos de Morfeo.

-¿Pero qué coño hacéis vosotros aquí? Si se entera don Cicuta, daos por muertos.

La pareja, con telarañas en los ojos y en la mente, apenas acertaron a dar explicaciones.

-Éste, dijo Julio, me iba a contar el futuro y acabamos olvidando el presente.

-Pues me parece que el futuro ya ha comenzado para ti. ¡Estás despedido! Vociferó Don Cicuta que había aparecido tras el camarero.

-Déjeme le explique don Ci… digo Mariano.

- ¡Fuera!

-Esto no te lo perdonaré nunca, Juan el Loco. ¿Cómo cojones pretendes explicarme lo que sucederá dentro de veinte años si no prevés lo que me va a suceder al día siguiente? -le increpé mientras salíamos del bar arrastrando los pies-. Aunque la culpa no es tuya, sino mía por darte conversación.

Acababa de conocer mi futuro inmediato de forma repentina y el bandarra de Juan ni se había enterado. ¡Vaya pitoniso de habichuelas!

Julio, al que todos llamaban el Rubio, creía conocer a las personas; tras una barra de bar se aprende mucho de la gente; enseguida se conocían sus virtudes y defectos. Pero había descuidado conocerse a sí mismo.

Representante de artistas… ¡si tendrá morro el tío! ¡Mira que darle carrete a este cabra loca! ¡Hay que joderse! ¡Se habrá puesto hasta el culo de esnifar todo lo que haya pillado y, dentro de sus viajes, se ha montado uno de ida y vuelta en avión consigo mismo! Pero ¿por qué le hice caso? Debía haber echado la persiana y a él… ¡a la puñetera calle! en vez de apiadarme como si fuera un perro apaleado.

Para evitar el pitorreo general cuando los conocidos y clientela tuvieran conocimiento de lo acontecido aquella noche, Julio, sin dar explicaciones a nadie, cogió la maleta, el perro y el lorito -es un decir- y en el exprés de las ocho, viajó hacia Madrid. Tiempo tendría de sobra para planificar su existencia futura sin fábulas esotéricas.

to be continued ....some day

WITH THE INVALUABLE HELP OF MY TEACHER

lunes, 17 de octubre de 2016

AL BORDE DEL CAMINO


(Uy, qué pánico me da. Una oportunidad o una catástrofe. Coño, claro ¿Y si son ambas cosas, una seguida de otra? Mejor lo echo a la calle y que deje de hacer el Rappel. No puedo hipotecar mi vida pensando si se va a realizar o no el vaticinio de este pirao. Menudo purgatorio. Aunque he sido yo quien le ha invitado a quedarse y contarme lo que le ocurría, no puedo pasar por gallina y pringao).

Así que dejé a Juan explayarse, qué remedio me quedaba. Un viaje al futuro a caballo de vete a saber qué pócimas. Me dijo que sobre mí poco podía detallar, excepto que por entonces me dedicaría a la política; con lo depreciada y despreciada que está.

─No me jodas Juan, eso ya es mear fuera del tiesto.

─Julio, yo no me invento nada, pero no sé más. El viejo dijo salías en los papeles y bien acompañado, por cierto. 

─Al menos te contaría dónde estaría ejerciendo ese servicio o lo que sea.

─No mucho, pero si te lo cuento, el relato se va al carajo.

Entre copa y cigarro comenzó a vender la piel del oso antes de cazarlo; al parecer la conversación y el whisky habían obrado el milagro. Para empezar, se marcharía a la capital.

─ ¿Y cómo te vas a ganar el bollo? ¿Con las brochas o de soplagaitas?

─De lo que salga hasta que me sitúe. Aquello es otro mundo chico. Parece que nadie curra. Todo lleno a todas horas. Los alrededores de la plaza Mayor, me parece que la calle se llama de los Navajeros, donde están los bares y tabernas de moda, parece un hormiguero.

─Julio -confesó apesadumbrado-, mi otro yo fantaseaba con que formaba parte de la directiva de una sociedad de autores, secae o algo parecido, y que le iba viento en popa. Miedo me da. Yo loco, puede, caradura, no ¡Ah! y Rosa, se había hecho famosa –el asiento vacío era suyo-, de ahí parte mi dedicación a la representación de artistas.

─O sea que te dedicarás a vivir del cuento, como un gigoló.

─Hombree Julio, de macarra no; los representantes artísticos no se dedican a esos fines.

─Ya, pero por lo que a veces viene en los papeles, no me invento nada que no se sepa.

En resumen, nos pasó como al mencionado Sabina; nos dieron las dos y las tres y el amanecer nos sorprendió tirados sobre los asientos de terciopelo del reservado del bar. Ni nos enteramos.

A la mañana siguiente abría el bar otra persona. Nada más elevar la persiana, observó que había luces dentro y un pestilente olor a tabaco. Hostia, se dijo, aquí han entrado esta noche y se han dado un homenaje. Con cautela fue inspeccionando el local hasta llegar a los reservados donde encontró a la pareja de amigos durmiendo la mona en brazos de Morfeo. La botella vacía de JB lo denunciaba.

─ ¿Pero qué coño hacéis vosotros aquí? Si se entera don Cicuta, daos por muertos.

La pareja, con telarañas en los ojos y en la mente, apenas acertaron a dar explicaciones.

─Éste, dijo Julio, me iba a contar el futuro y acabamos olvidando el presente.

─Pues me parece que el futuro ya ha comenzado para ti. ¡Estás despedido! Vociferó Don Cicuta que había aparecido tras el camarero.

─Déjeme le explique don Ci… digo Mariano.

─ ¡Fuera!

─Esto no te lo perdonaré nunca, Juan el Loco. ¿Cómo cojones pretendes te crea lo que sucederá dentro de veinte años si no prevés lo que me va a suceder al día siguiente? Le increpé mientras salíamos del bar. Aunque la culpa no es tuya, sino mía por escucharte.

Acababa de conocer mi futuro inmediato de forma repentina y el pitoniso Juan ni se había enterado. Representante de artistas… ¡si tendrá morro el tío! ¡Hay que joderse! ¡Se habrá puesto hasta el culo de esnifar todo lo que haya pillado y, dentro de sus viajes, se ha montado uno de ida y vuelta en avión consigo mismo! ¿Dónde iría? Pero ¿por qué le hice caso? Debí haber echado la persiana y a él… ¡a la puñetera calle! en vez de apiadarme como si fuera un perro apaleado. Ahora soy yo el que se ve en la puta calle.

Joder, aquí no hay ninguna perspectiva y mucho menos ahora. Don Cicuta me cerrará todas las puertas y alternativas. Estos caciques lo hunden a uno en la miseria si te pillan ojeriza. Lo mejor será emigrar, pero ¿dónde voy?

Para evitar el pitorreo general cuando los conocidos y clientela tuvieran conocimiento de lo acontecido aquella noche, sin dar explicaciones a nadie, cogí la maleta y de mi tierra castellana, viajé hacia tierras sureñas. Tiempo tendría de sobra para planificar mi existencia futura sin fábulas esotéricas.

La sicología y perspicacia adquiridas tras una barra me ayudaron sobremanera, con el tiempo, a ir escalando peldaños en la sociedad. Y así, en el chiringuito de la playa aprendí que, tras una buena comilona, la sangría y el buen vivir hacían el resto; y tomaba nota.

Juan me visitaba de vez en cuando acompañado de Rosa, la cantautora; seguían unidos sentimentalmente. Había llegado a mandamás de aquella asociación de autores y por su mediación, conocí a Chaveli, la más grande tonadillera, de la cual era su apoderado y ésta a su vez, amiga de Rosa. 

El día que conocí a aquel señor tan campechano, supe que ese era el tranvía que debía tomar para cumplir la profecía. En marcha y a la carrera si fuera necesario, pues quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija. Se decían cosas de él, pero ¿a quién le importaban?

─Tranquilo Imperioso, este palomo es buena gente.

A su vera, mejoré cuanto era posible. Me encontraba en la cresta de la hola, nadando en el dólar. Nunca pude imaginar, cuando decidí emigrar de mi tierra, que en las bonancibles playas marbellíes las cosas pudieran irme tan rodadas.

─Oye excelencia, que dice Chaveli que si la llevas al Rocío la semana que viene, tiene libre y le gustaría ir. Juan le requería por teléfono.

─Ya sabes que siempre estoy a su disposición. (Lo que voy a presumir llevando al pescante de mi calesa a la mayor artista de España).

La sorpresa vendría poco tiempo después cuando a ambos nos “hospedaron”, a pensión completa, en el mismo hotel y por idéntico motivo. Una vez más, el oráculo había fallado estrepitosamente, no nos advirtió de las secuelas posteriores.

Menos mal que conocíamos el futuro.


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