Amigos del castillo de Peracense

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miércoles, 30 de noviembre de 2016

SAN ANDRÉS

Hoy hubiera cumplido mi querido y llorado padre 93 años.

domingo, 27 de noviembre de 2016

MIENTRAS LA DERECHA Y LA EXTREMA DERECHA ...

dedican funerales a Franco y quieren santificar a Barberá,  brindan con champán la muerte de Castro.

martes, 22 de noviembre de 2016

EL CAMINO DE SANTIAGO


¿Cómo olvidarlo? Nunca se desvanecerá de mi memoria el día en que pisé la andadura milenaria de tantos romeros camino de Santiago. Yo también perseguía unirme al Camino al atravesar tierras castellanas.

Comencé el periplo en Puente la Reina, visitando las iglesias y Hospital de Peregrinos; me llamó la atención la soledad de alguna iglesia y su sombría penumbra; no había duda de la antigüedad de sus piedras e interior. Proseguí, tras perderme, hacia Logroño. Aquí pasé fugazmente, en una lucha contra el reloj como en todo el recorrido, por los sitios más emblemáticos y vuelta al camino hacia la cuna del castellano.

El día nublado y la niebla, cuando no la lluvia, me impidieron contemplar las tierras altas de la sierra de la Demanda. Berceo y san Millán de la Cogolla, con su fantástico monasterio, me trasladaron a la edad media. Inconmensurables los recuerdos que guarda entre sus fantásticas fachadas y biblioteca. Piedras milenarias cargadas de historia. Pero había que seguir y las conchas y señales del camino marcaban la ruta. Muchas cosas me llamaron la atención: una plantación de judías verdes altísimas, y patatares encosterados como nunca había visto. Sin duda mi memoria retrocedía a sus orígenes.

En un momento del camino, apareció en la lejanía la esbelta y altísima torre de la iglesia catedral de santo Domingo de la Calzada. Una gratísima sorpresa con la que no contaba. La tumba del Santo protector de los peregrinos. Y el gallo y la gallina en su elevado gallinero. Una anécdota para el recuerdo: Oyendo el quiquiriquí del gallo, creí era una grabación reproducida por monedas. Con curiosidad, me acerqué hasta percatarme de que era en vivo y en directo. ¡Qué maravilla! Santo Domingo de la Calzada, donde la gallina cantó después de asada. Además obtuve indulgencias, pues era año jubilar o santo. Jamás lo olvidaré.

Pasando por Las Merindades, no vi la central nuclear de Garoña, pero si encontré el Camino que buscaba. El de san Balaguer, no. Descanso y reposo para el peregrino. Ya que estaba a mano, me acerqué a Cantabria, a ver el palacio de la Magdalena, otra maravilla. Las famosas montañas cántabras, verde que te quiero verde. Entraba y salía al y del País Vasco. Luego al retorno hacia la meseta, el más que famoso puerto de El Escudo. Y la cuna del Cid, Vivar.

En la ciudad de Burgos, la visita a la catedral era inexcusable. Cuánta riqueza en todos los sentidos y cuánta historia encerrada y enterrada entre sus muros. Me hice una foto, imperdonable no hacerlo, con el peregrino sentado en un banco. E infinidad de las fachadas de la catedral, tantas veces vista antes en los libros de texto.

Al Apóstol, somos viejos conocidos, lo recuerdo de mis tiempos de estudiante en El Burgo de las Naciones. Y como reza el refrán: «Arrieros somos y en el Camino nos encontraremos». Un día, cualquiera, de estos.
Berceo




Santo Domingo de la Calzada

La Magdalena

Catedral de Burgos. Ampliando la foto, en el pie, se puede ver al peregrino sentado en el banco.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

¡HASTA LOS HUEVOS!

Estoy de políticos y política. Al margen de que son corruptos, delincuentes y con las manos manchadas de cal o sangre, cuando no de ambas cosas; los medios los dominan y desinforman y adoctrinan según sus intereses o designios. Eso los de tirada en papel y sus sucursales digitales. Pero lo malo es que los que son digitales sin más, aunque no tan escorados a estribor y más plurales, ya empalagan con el mismo tema: políticos, políticos y política.

Eldiario.es; Público.es; infolibre.es... domina la política, y yo ya estoy saturado y hasta los cojones, de políticos y política. El resto de digitales... son de extrema derecha todos. ¡A la mierda!

domingo, 13 de noviembre de 2016

LOCURA

Que la naturaleza va loca con el cambio climático, es una fórmula empírica, una paradoja, un teorema o una fantasía animada de Walt Disney, pero es una certeza. Hoy he salido a pasear antes de comer y me he tenido que quitar un jersey fino que llevaba, he vuelto sudando a casa. Pero eso con ser casi anormal, no lo es tanto como el hecho de ver un almendro ¡en flor! Luego deberá invernar, pues el frio viene en primavera y acabará loco, sin un patrón a seguir. Porque no se puede mover del sitio, sino seguro iría a comprar almendras y se dedicaría a otra cosa menos incierta.

sábado, 12 de noviembre de 2016

POR QUÉ NO GANARÉ NUNCA UN PREMIO (LITERARIO)

Reconocida mi falta de capacidad para la fabulación y con un léxico pobre y falto de recursos sin hablar de aquello que antaño nos enseñaron y que el humorista señalaba como falta de taxis ¿qué se puede esperar de un más que torpe aficionado? Analogía, sintaxis, prosodia y ortografía. Eso nos enseñaba el maestro en la escuela y en este momento de lo único que tengo noción sobre su significado es la hortografía. Me prezio de no meter la pata demasiado en ella.

El mes pasado me se ocurrió enviar un pequeño relato a una web en la cual valoras y corriges, y te corrigen, otros relatos. Hubo una mexicana que no dejó títere con cabeza en mi propuesta. Hasta se atrevió a enseñarme que cuando uno se quema un pie, este duele, no pica, ¡Manda huevos! Como si no hubiera, por desgracia, sufrido las consecuencias del abrasamiento en mi pie derecho.

Y a propósito de un post precedente dirigido al director de El Periódico. En la misma hoja, escribió una mujer llamada Trigo de apellido. Y me vino a la cabeza que la segunda clasificada en Historias del Café del año pasado era ella. Es una cazapremios nata pues ha ganado un montón; el último de 1200€ en Ávila, creo. Y otro de 1.000.000 de pelas. "La mujer se le clavó en el alma y la bala en la sien" Más o menos con esas palabras. Bueno pues el padre de esta mujer, chica lo fue, como yo joven, también era un asiduo de las cartas al director en el diario y coincidíamos a menudo pues éramos articulistas sin remuneración. Con posterioridad, me acojoné de las cartas enviadas, por su contenido -era la época de la guerra de Irak-, y dejé de escribir. Aunque creo que por aquel entonces me aficione al blog -Terra y El País- y allí soltaba mis deposiciones y diatribas.  Qué pequeño es el mundo, mientras unos van como una bala, otros hacia atrás como el cangrejo.

¿Y de qué iba este rollo? ¡Ah sí! Pues a pesar de mis limitaciones  hay otro impedimento todavía mayor para no ganar un premio: la edad. Las editoriales convocan premios con el fin de obtener beneficios de las novelas o escritos premiados. Un tío de mi edad, no es rentable por razones obvias. Hasta rechazan obras de gente que ya ha palmado; los quieren vivos y jóvenes para rentabilizar la inversión a largo plazo. Hasta te piden fotocopia del DNI para que no se les cuele algún vejestorio en la final. Todavía existe otro impedimento mayor que el ganar un premio: El cabrón de Montoro te quita la pensión si ganas alguna perra escribiendo. Escritores hay que han tenido problemas con Hacienda por esta circunstancia y otros que han dejado de escribir por ese motivo.

Por todo cuanto antecede, hago el firme propósito de no participar nunca en los Planeta, Nadal, Nobel, Cervantes y otras historias. Solo en los que, como mucho, te editen el relato en una recopilación de participantes y no persigan que encima les compremos el libro. Que listos, haberlos haylos y mucho/s. Y algunos jetas.

PD.- El escritor Miguel Delibes escribió un libro culterano y pedante del cual aborreció posteriormente. Se planteó la disyuntiva de escribir de esa forma o ¿porqué no escribo como hablo?


El día que nos conocimos

jueves, 10 de noviembre de 2016

MALOS (T)RATOS

Tengo un grave problema de conciencia respecto de mis vecinos. A primeros de año, tras discusiones en las que solo se oía a la mujer y al hombre más o menos como a Gila cuando hablaba con la suya, debieron de estar unos meses separados, divorciados o tú en tu casa y yo en la nuestra. Al menos eso pude observar y también me comentó otra vecina, la que vive al otro lado de ellos y que tuvieron juicios por cosas que hicieron en el jardín y estos se los hicieron quitar.

Respecto de esto último, la gente tenemos una cortedad de miras que pasma. Aunque de palabra es fácil de explicar, aquí no tanto. Los unos ya habían hecho reformas en su jardín, los otros quisieron hacer lo propio en el suyo y los primeros se negaron. Tú puta y tú más, ahí comenzó todo. Si el tontolaba del primer vecino que hizo reformas, no hubiera dicho nada, se habría librado de tener los juicios y desmontar cuantos añadidos hizo para cubrir la terraza.

Bueno a lo que iba. Ya lo escuché esta primavera-verano tras la reconciliación. Una noche, la mujer se quejaba no se si amargamente, pero se quejaba y de qué forma, no dejaba de exhalar ayes; hasta el hombre, se ve que de la fatiga, también se quejaba, la mujer debía devolver los golpes a lo que parece.

Esta noche pasada han vuelto a las andadas y como por el día de vez en cuando siguen con las broncas, he pensado que el hombre la estaba maltratando ya que la mujer estuvo un rato emitiendo lamentos que me han preocupado. Siempre aprovecha el marido cuando el hijo mayor está ausente, para maltratar a la mujer. Tentado he estado de llamar al 016, no sé que me ha detenido. Pero esta mañana he visto un coche patrulla de la guardia civil y no lo he podido resistir.

Les he echado el alto y tras una breve conversación explicándoles la situación, han aducido que les llamaban de una emergencia y que si se repetía el suceso acudiera al cuartel a poner la correspondiente denuncia. Y tengo para mí que cuando marchaban, iban descojonándose según he visto por el retrovisor. ¡¡Qué falta de profesionalidad!! Y luego nos piden que denunciemos. Por mí, puede matar todas las noches el marido a la mujer o viceversa, no pienso decir ni pio.

martes, 8 de noviembre de 2016

J A M A S, Camilo Sesto


 
Jamás me he sentido tan vulnerable como ahora, Tan es así, que las canciones de Camilo no las recordaba. Mas ahora cuando las escucho, la melancolía me asola y mi garganta sufre su contenido.

SOLEDAD

Anoche, cuando me despedía de mi perrita Laika para ir a dormir, me cuestioné la soledad en la que se encontraban los animales que como ella están separados de sus semejantes y solo los ven al salir a la calle y no todos reaccionan con buenas intenciones. Dentro de su casita, sus ojazos mirándome fijamente, me hicieron sentir pena por dejarla sola ¿le estoy dando cuanto ella necesita y merece o quizá me estaré pasando malcriándola y haciéndola débil ante la soledad que ineludiblemente tiene que sufrir en algún momento? ¿cuánto me echa de menos cuándo la dejo sola y llora? No puede comprender que yo debo ir a sitios que a ella no le permiten entrar y por lo tanto no puede acompañarme. Pero en casa, puede ser un problema por la molestia ocasionada a los vecinos.

Mas cuando subía las escaleras camino de mi habitación, me di cuenta de que la situación de los humanos no difiere en mucho de la de nuestros animales de compañía, compañeros de vida y sufrimientos al fin y al cabo. De los otros animales, aquellos que dan su vida por nosotros, mejor ni hablar pues entonces estaría abocado al suicidio o a la muerte por inanición. Pero también es trágica su existencia.

El ser humano, está rodeado de soledad y de miserias, aun creyendo que es imposible ser más feliz. En cualquier momento el hilo de Ariadna que nos sujeta a la vida, puede romperse dando al traste con todas las ilusiones y proyectos planificados como si fuéramos inmortales. La persona que parte ya no necesita nada en tanto quienes quedan, pueden permanecer rehenes de la ausencia de por vida, sumiéndolos en esa soledad tan traidora y sin sentimientos.

Conozco un matrimonio en esa situación. Tuvieron una hija que nació con problemas en el corazón. Supongo irresolubles pues de lo contrario habrían hecho lo imposible. Cuando la niña tenía doce o trece años, falleció. La madre no ha podido superarlo y este verano la vi, guapa y hermosa como siempre, pero totalmente ausente. Vaya mi recuerdo solidario.




CAMILO SESTO - YA NO PUEDO MAS


domingo, 6 de noviembre de 2016

HUELLAS INDELEBLES


-Recuerdo aquella vez cuando una noche haciendo guardia en el Pirineo, un soldado sorprendió  a un guerrillero…
-Venga abuelo, que ya lo sabemos de memoria…
¿No les ha pasado a ustedes nunca que, llevados de la emoción del momento, pierden la noción del tiempo y del espacio y cual abuelo Cebolleta se lanzan a desgranar sus andanzas en tal o cual epopeya? Hasta es muy posible que una vez desbocada la imaginación, mezclando churras con merinas, hagamos un mosaico de nuestros pensamientos –similar a una macedonia de ideas- mezclándolo todo tal y como en nuestra mente se viene hilvanando. Y es que, como le dije una vez a mi jefe cuando se lamentaba porque “lo echaban” de la empresa, forrado de millones y con un fondo de pensiones para vivir de fijo en el Caribe: “Jefe, nosotros solo tenemos historia”. Qué verdad es. Habrá quienes, la mayoría, se estrujarán, o no, el magín y escribirán una fábula llena de poesía cuando esa posibilidad, para ellos tan fácil de usar, resulte muy bella y llena de fantasía pero carente de algo tan elemental como es una pizca de su pasado, de sus alegrías o desventuras, pero suya al fin y al cabo. Es posible que piensen que su vida ha sido anodina, sin sobresaltos ni aventuras dignas de resaltar, o no deseen hacer partícipes a los demás de la misma; también puede que cada uno de los días que les ha tocado vivir, haya sido una odisea por descubrir, disfrutar o eludir. O tal vez den rienda suelta a ideales sin cumplir y aprovechen para, como en un sueño esquivo, atraparlos en la malla de las letras quedando prisioneros para siempre en ellas. Y aprovechando que a ustedes no he tenido la oportunidad de importunarles con la historia que daba comienzo a esta fábula, la incluiré en ella en recuerdo de mi señor padre.
Hallábase éste cumpliendo el servicio militar en uno de los cuarteles de Jaca, en Huesca. Y digo en uno porque en aquellos tiempos había varios; incluso uno de ellos estaba arrestado, el cuartel, cosa que ahora nos resulta risible pero en aquellos años era muy sería. Fue el cuartel de la Victoria en el cual los capitanes de artillería Galán y García se sublevaron contra la monarquía en 1930, pagando con su vida la osadía. Y añagazas de la vida, coexistiendo al mismo tiempo, en él también había un hermano suyo que estuvo, entre la guerra y la mili ¡7 años acuartelado! Hubo tres hermanos a la vez en la guerra: Uno en el frente de Madrid, otro en la batalla del Ebro y otro en el frente de Teruel. Afortunadamente volvieron los tres.
Eran los años de la posguerra y los maquis estaban activos. El regimiento de mi padre fue en descubierta por las montañas pirenaicas de Rioseta y comarca en busca de guerrilleros. Uno de los soldados, armado con una ametralladora, estaba haciendo guardia por la noche emboscado en un pajar. Vio a un maquis y al soldado con los nervios se le cayó al suelo un peine de balas de la ametralladora, sirviendo el ruido de aviso al guerrillero dándole tiempo a huir y poner tierra de por medio. La que le cayó al pobrecico vigía fue suave.
Reconozco que la mayoría de las historias solo tienen interés para quien le ha tocado vivirlas. Y no digamos estas batallas tan añejas -Historias de la puta mili- las cuales solo nos han llegado por referencias. Pero hay que tener empatía y ponernos en la piel del otro en esos momentos.
Días después, el mismo soldado en las mismas circunstancias tuvo un inesperado encuentro. En la oscuridad de la noche, oyó ruidos entre la maleza y escarmentado por el episodio anterior, sin pedir santo y seña ni el tan manido ¡alto quién va!, la lio parda y a tiros contra el lugar de donde presuponía provenía el maquis. Dada la alarma, acudieron al lugar del tiroteo y pudieron comprobar como el maquis había mutado en una pacífica vaca que tuvo la osadía y la ingenuidad de pasearse por allí. La primera vez, reprimenda; la segunda, choteo. Los militares hubieron de pagar al dueño la res “asesinada” y la carne de ésta, acabó en parte podrida por la negligencia y cicatería de los mandos. 60 años después, recordaba nombre, apellidos y el pueblo de donde procedía el soldado. Mi señor padre era el cabo furriel del cotarro aquel. Y me contaba una anécdota del tiempo de la guerra en Madrid: se decía que hacía falta una miaja de pan un poco prieto.
No participo del dicho que dice que lo principal es participar, no ganar. Siempre se tiene la íntima esperanza de ganar, en lo que sea que participemos. ¿Acaso alguien juega a la lotería solo para engordar el premio a los demás? ¡Ni hablar! Aun sabiendo la dificultad de cazar al primer premio, no hay ni un solo apostante que no lo haga con la sana intención de hacerse millonario o para tapar agujeros. Los premios o concursos literarios, excepto para los profesionales del tema, son un entretenimiento para liberar y ejercitar la mente ahora que la vagancia nos abruma y la indolencia nos doblega. Liberado de la obligación del trabajo cotidiano, a veces cuando me levanto, lo primero que hago es sentarme en el sofá, a descansar. Y aunque soy consciente de mi nulidad como escribidor de historias, será por lo anodina de mi vida y lo escaso de mi formación, me obligo a participar para demostrarme a mí mismo que sigo vivo, pues en peores garitas hemos hecho guardia.
Los jóvenes de hoy, al margen de sentimientos antimilitaristas, han perdido la oportunidad de poder disfrutar en su vejez –y antes- de las historias, chascarrillos, cuentos y pasatas que todos quienes hemos vestido el uniforme de cualquiera de los ejércitos, acumulamos en nuestro petate. Cierto es que no todos esos recuerdos fueron o son experiencias agradables o graciosas. Cuando no tienes ni el recurso al pataleo, se hace duro tragar carros y carretas, pero la juventud siempre halla el momento de encontrarle la vuelta al sargento Arensivia de marras y dársela con queso. (En nuestro caso, La Mejillona).
Estando de guardia una noche, todos los soldados menos un cabo y un soldado de la PA (Policía Aérea) del edificio de Jefatura en Valencia, vestidos de uniforme y a bordo de dos coches, asaltamos Cullera. En los bares que visitamos, alguno hizo de las suyas (mira que para quitarles una botella de la estantería a unas titis, hace falta tener morro y que ellas no te vean…). A la vuelta, en un campo de melones, a cargar los autos. Llegados a la capital, en el pretil del Turia, a partir los melones y el que no estaba maduro, al río. Vimos un coche y alguien dijo ¡la poli! y huimos cual gánsteres de Chicago, colgados de las puertas. En sí mismo, el episodio no tiene más interés que la rebeldía y osadía  de la juventud; no acata la disciplina y las normas se las salta sin pensar en las consecuencias -que para el pelo y la duración del servicio militar pudieron haber sido nefastas-.
En ese mismo edificio moraban un general y un coronel. La señora del general tenía un loro que era un genio; hasta hablaba francés. La mujer solía ponerlo en la ventana a tomar el aire y un día, la coronela asomó el careto por una ventana recibiendo un silbido que no lo hubiera mejorado el mejor especialista. Toda sulfurada acudió inmediatamente a quejarse a su marido. La guardia en pleno arrestada mientras no salga voluntariamente el descarado que le ha silbado a la señora del coronel. Nadie había sido, por lo tanto, todos castigados. Hasta que un ordenanza de la casa del general deshizo el entuerto: “Ha sido el loro de la generala (a la cacatúa)”. ¡Vaya corte!
Como ahora me sobra tiempo para casi todo, suelo seguir en sus blogs o webs a gentes que escriben muy bien. Yo soy mucho más modesto pero no me he podido resistir a dejar plasmado en un blog todos esos momentos memorables que me han ocurrido a lo largo de mi existencia. (Todos no, que algo me tengo que reservar y llevar para el camino).
Para mí son dignos de recordar antes de que un día me levante –o no- y no reconozca a nadie. Y sobre todo para que, cuando en momentos de entusiasmo quieran revivir batallas perdidas, no haya nadie alrededor que me diga:
-Abuelo, te acuerdas de cuando aquel día…. Y yo, con la mirada perdida y la cara inexpresiva, dé la callada por respuesta.

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viernes, 4 de noviembre de 2016

VACÍO (pero no lleno)

Viajando en compañía de mi amada Laika, camino del exilio, he sentido en mi pecho una inmensa congoja y notado en mi espíritu un profundo vacío. Quizás el día y el cielo, cuyas lágrimas me han acompañado hasta el límite de mi patria chica, han influido para que mis ojos liberaran gotas de amargas perlas que a pesar de su esfuerzo, no han conseguido aliviar mi melancolía.

Leonard Cohen dijo hace poco que no temía a la muerte. Cuando lo pensó mejor, cambió de opinión. Si no fuera por eso, no me importaría partir.

jueves, 3 de noviembre de 2016

EL DOBLE


Dicen que todos tenemos un doble en alguna parte, mas lo que nunca podría haber imaginado Lucas Tardón es que el suyo sería tan idéntico, que le proporcionaría más de un dolor de cabeza.
Había comprado un billete de Trenhotel con la sola pretensión de darse el gusto de viajar en ese medio, pasar el día en la ciudad de destino y volver al atardecer. El puente de Todos los Santos le permitía esa alegría. Como el trayecto era nocturno, había vagón con cabinas y literas y él contrató una cabina preferente para ocupar una sola cama.

Estando en el andén de la estación para subir al tren, una mujer se le acercó y dándole un beso lo saludó.
   ─Hola cariño, casi no llego. El tráfico está imposible y aparcar ni te cuento.

Lucas, cariacontecido, quedó convertido en una estatua de sal. Cuando iba a decir: pero si yo a usted no la conozco, la vio correr apresurada hacia un hombre que, como él, esperaba unos metros más allá en el mismo pasillo.
Iniciado el trayecto, fisgoneo por el coche restaurante y tras tomarse un piscolabis, decidió ir a su dormitorio. Al pasar por el aseo, la misma mujer del andén, se colgó de su cuello y le dio un beso que lo dejó sin respiración. Cuando lo soltó, antes de que pudiera decir nada la chica desapareció en el lavabo. Sin dar crédito a lo vivido pero con la placentera sensación de aquel apasionado beso, continuo hacia su cabina. Vaya se dijo, no esperaba tan caluroso recibimiento por parte de la concesionaria del transporte.

No le apetecía leer así que optó por acostarse en la cama sin demora. El movimiento silencioso del tren –sabido es que ahora los raíles ya no tienen aquella separación que hacía que continuamente se escuchara el trac-trac de las ruedas sobre ellos- pronto venció el sueño a la vigilia.
De madrugada, sintió unas manos que palpaban su cuerpo.

    ─Amorcito mío, tu cuchi-cuchi tiene ganas de jugar otra veeez.
    ─Yo yo… acertó a mascullar

Ya lo tenía agarrado por el mástil de la bandera y este comenzaba a reaccionar. La sorpresa hizo que se incorporara bruscamente dándose un golpe tremendo en la cabeza contra la litera superior; esto lo sumió de nuevo en el limbo onírico. La visita no se percató del estado inconsciente de Lucas y siguió manipulando y acariciando al dormido que cada vez lo era menos. Creía se dejaba hacer pues su bandera no delataba el viaje astral que estaba realizando.
     ─Ummmm que rico sabe. Aun en su inconsciencia, Lucas se contorsionaba dando la sensación de participar de las caricias de la mujer.

Cuando despertó, el chichón de la testa lo convenció de que no había sido un sueño aquella fantasía, además se hallaba semidesnudo de cintura para abajo. Dolorido, se levantó y casi vuelve a caerse de espaldas: la litera superior estaba ocupada por una mujer plácidamente dormida.
Incapaz de reaccionar, salió al pasillo. ¿Acaso me he cambiado de cabina sin darme cuenta? ¿Seré sonámbulo o lo será ella? Cometí un error imperdonable al no cerrar la puerta por dentro, cualquiera pudo entrar sin dificultad.

En ese momento el revisor, acompañado por otras dos personas, registraba las cabinas. Cuando se acercaban a la suya, estuvo a punto de sufrir otro patatús. Uno de aquellos individuos era él. Se frotó los ojos con incredulidad y pellizcó los mofletes.
Estuvo mirando al trío hasta que llegaron a su altura. Su otro yo, sufrió la misma estupefacción quedando con la boca abierta y señalándolo con el dedo sin articular palabra.

      ─Señor… dijo el revisor al llegar a su cabina. Su sorpresa le impidió emitir expresión alguna. Miraba a uno y a otro pasajero lleno de asombro. Cuando al fin recobró el habla, balbuceo: Estamos buscando a una pasajera desaparecida… ¿permite que echemos un vistazo a su cabina?
      ─Claro, debe ser la señora que hay en la litera superior.

Su sosia se abalanzó sobre él.
      ─ ¿Qué ha hecho usted con mi mujer?

    ─Oiga, que yo acabo de darme cuenta de su intrusión. Quítenme a este energúmeno de encima. Mejor pregúntele a ella que ha hecho conmigo ya que yo no me he enterado de nada.
A causa del revuelo ocasionado, los ocupantes de las cabinas se habían asomado al pasillo y la bella durmiente también. Al comprobar que tenía dos “maridos” y percatarse de que el verdadero no era el ocupante de aquella cabina, abrió la boca, juntó las manos y se desmayó.

Reservados todos los derechos
      ©

miércoles, 2 de noviembre de 2016

LIBERTAD

A principios de siglo -o finales del pasado- escribí una carta al director de El Periódico de Aragón la cual fue publicada y transcribo. Al hacer limpieza, salen vestigios del pasado.

Sr. Director:

Son ustedes los periodistas -junto con los políticos- unos grandes afortunados. A la inmensa mayoría de los mortales nos están vedados sus privilegios -y los de los de los políticos-. Hacen lo que quieren y les gusta y encima les pagan. Como a los políticos Y sino vean si existe algún oficio o profesión que pueda decir lo que les da la gana -como los políticos- y no los despidan o les monten un waterloo. No voy a tratar de trivializar ni minimizar los riesgos que, aquí y ahora, y en el conjunto del orbe, tiene su profesión. La de obrero también es muy arriesgada, más mortífera y peor pagada. No hay que olvidar que toda la carne de cañón que en el mundo ha sido y será, procedía del mismo estrato poblacional; y eso sin contar con los miles de víctimas anuales de las diferentes profesiones.

Todo esto viene a cuento de las reacciones que me produce leer los periódicos. La semana pasado escribió, en su diario, un artículo un señor apellidado Fernández Ordóñez respecto de los vascos, que nunca había visto tan real y diciendo verdades tan bien dichas, como las pensamos la mayoría del pueblo. Hace falta echarle bemoles al asunto para decir que toda la culpa de lo que pasa en el país vasco, la tienen los vascos. Porque es verdad. De los dineros que han volado, que han volado del resto de España hacia allí a lo largo de los años y de la falta de solidaridad con el resto de España, ya que recaudan los impuestos y se los quedan sin dar nada a los "extranjeros. Y aun así, venía a decir el señor Ordóñez, el presidente Aznar, que a nosotros como pueblo nos está insultando de todas las formas posibles (con la connivencia de los traidores de aquí "tú a poner piedras, Jauma"), estaba dispuesto a regalarles 800.000 MM de pesetas a cambio de la presidencia de la comunidad.

Pero no hay cuidado, aunque hayan perdido, seguirán TODOS haciéndole la pelota cuando no cosas peores a ese pueblo y a esos políticos. A nosotros aquí, con el cáncer dentro, ni puñetero caso. No tenemos reaños para pegar un puñetazo en la mesa y que todos se callen para que de una repajolera vez se escuche al pueblo de Aragón. ¿Libertad de expresión para los periodistas? por supuesto. ¿Libertad para poder ejercerla? lo mismo. ¿Condena de los asesinos? sin paliativos. Pero libertad también para el pueblo que no tiene derecho de réplica, sufre las consecuencias muchas veces de la desinformación y que, como mayoría que somos, pagamos los platos rotos (y los otros) de los políticos y periodistas, y también compramos los periódicos.

Y quiero aprovechar para decirle que, desde que se instauró el tercer turno de producción en Opel, y a causa de las villanías que vertieron sobre los trabajadores desde su periódico, juré que no volvería a comprarlo. Lo leo si tengo ocasión. Pero mantengo mi juramento. Y ya puestos, decirle al señor Bolea que, al margen de su capacidad periodística, se le nota demasiado donde le aprieta el zapato. Seguro que si los traidores de PP no le hubieran apartado de un rudillazo, hoy no contaríamos con las bondades de su prosa.

¡Qué poco hemos avanzado! Vamos hacia atrás como el cangrejo. De culo y cuesta abajo.