Amigos del castillo de Peracense

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miércoles, 6 de julio de 2016

ANTONIO ARAMAYONA

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martes, 5 de julio de 2016

ÚLTIMO Y FINAL: Mi último artículo, para ti


Cuando estés leyendo estas líneas, ya habré muerto. He decidido finalizar mi vida, ejercer mi derecho inalienable a disponer libre y responsablemente de mi propia vida.
Te preguntarás por qué, a qué viene esta decisión tan inusitada. De hecho, no soy un enfermo terminal, no me han detectado una enfermedad grave e incurable. Tampoco estoy deprimido. Simplemente, ha llegado mi momento de morir. Es el momento justo de morir. Ni demasiado pronto. Ni demasiado tarde. Es el momento justo de quedar abrazado a mi muerte libre, a esa muerte –como dice Nietzsche- que viene a mí porque yo quiero.
He procurado a lo largo de mi vida que coincidieran lo que pienso, lo que quiero, lo que hago y lo que debo. Por eso he intentado también que mi vida haya sido digna, libre, valiosa y hermosa. Y así he querido también mi último hálito de vida: digno, libre, hermoso y valioso. Así he querido vivir y así he querido morir.
He querido vivir en plenitud cada uno de los momentos de mi existir, he amado y sigo amando la vida con pasión y todas mis fuerzas. He conversado amistosa y plácidamente con su posible acabamiento, sin prisa, con mucha serenidad y reflexión. De hecho, la muerte no es sino el último latido de la vida, y si la vida ha sido valiosa y buena ha de desembocar igualmente en una muerte digna, apacible y buena.
Todo ser humano ha de vivir bien, dejar vivir, hacer que los demás vivan del mejor modo posible. Solo cuando se acaban los caminos desde los que se atisban horizontes, o cuando se otea un deterioro imparable o cuando se decide libre y responsablemente, es posible plantearse con fiereza y también con una sonrisa el propio acabamiento. Sí, el ser humano debe vivir bien y por esa misma razón también morir bien.
Nada ni nadie puede forzar a enquistarnos en situaciones penosas o indeseadas. Sin embargo, hay personas que intentan impedir que nuestra vida sea una vida buena y una buena vida. Esas personas llevan siglos no dejándonos vivir bien y morir bien.Algunos siguen hablando de dioses, de su laberíntica voluntad, de una supuesta ley natural encorsetada y ajustada a los intereses y delirios de quienes desde hace siglos y siglos quieren al ser humano tan esclavo y reprimido como ellos mismos. Pero nadie está obligado a permanecer en la vida. La vida consiste precisamente en decidir cada segundo, cada día, todos los instantes, qué hago y qué  dejo de hacer. La libertad es ni más ni menos que el ejercicio de ese decidir permanentemente. La vida es libertad. Por eso reivindico mi libertad de decidir también cómo vivir y morir.
Existir debería ser siempre un acto permanente de gozoso, consciente y libre zambullirse en la aventura del vivir. Una botella o un lapicero son lo que son, están definitivamente terminados, pero los seres humanos estamos siempre por hacer: cada instante vamos escribiendo nuestra propia biografía, decidimos quiénes somos y no somos, qué hacemos con nosotros mismos. Pues bien, desde esa libertad suprema te digo ahora que por amor a la vida, podemos decidir también morir, y morir bien.
Tú y yo y todas y todos respiramos, bebemos, amamos y nos sostenemos cada instante en la voluntad de existir por amor a la vida. Quien ama incondicionalmente vivir no teme morir. De ahí que sea radicalmente ajeno a la vida que la obliguen a pervivir contra su voluntad. Soy libre, soy dueño de mis actos y errores, de mis sueños y luchas, y por eso mismo decido si y cómo y hasta cuándo existir. Estoy en mis manos y mi obligación fundamental es vivir bien y contribuir a la que la vida sea buena entre los seres humanos que habitamos este planeta, pues una ética responsable estriba en qué estoy haciendo de mi vida, también qué hago por y con los demás.
Si acabo con mi vida, si acabo, solo es, pues, por amor a la vida.  Y si alguna vez hubiera ayudado a alguien a morir bien, habría sido un inequívoco acto de amor, el último acto de cariño y amor que puede darle. Te lo repito, se puede dejar libre y responsablemente la vida sin tristeza, sin temor, solo con quietud y por amor a la vida.
Necesito decirte una vez más que se mantiene incólume y con la misma fuerza mi amor a la vida y mi apasionada amistad con su posible acabamiento, ya hecho realidad, una vez que el sol ha descansado más allá de la línea de mi horizonte y estás leyendo ahora mis últimas palabras, mi último artículo.

Gracias. Un fuerte abrazo.

 
Ayer, en la plaza de Podemos, leí una entrada que daba paso a la carta que este profesor zaragozano había escrito en su blog. Anunciaba su suicidio. Incrédulo, no podía aceptar que fuera cierto aunque el personaje no dejaba lugar a dudas y su credibilidad daba pie a ello. Hoy, en El Periódico de Aragón hay una nota que confirma su fallecimiento en el día de ayer. Lamentable que un luchador por las libertades de todo tipo y por la enseñanza, haya decidido apartarse de la lucha de esta forma.

VUELVEN LOS LOBOS CARNICEROS

Es más que posible que nunca se hayan marchado pero no es menos cierto que tras las elecciones del 20D y antes, estuvieron una miaja acojonados por lo que pudiera derivarse; por eso atacaron con todas sus fuerzas por tierra -prensa-, mar -internet- y aire -TVs-.

Pero perdido el terror que los acogotaba, han vuelto por sus fueros. Los banqueros -extirpe esta que debía ser extinguida de raíz- ahora que el BCE les presta el dinero gratis, hacen su negocio redondo: te "lo regalan" con un interés muy desinteresado, del 8% anual para arriba. Y del dinero que los depositarios mantienen en cuenta corriente de sus libretas, no pagan nada, cero pelotero. Y de los plazos fijos, un miserable 0,15%. Y no aprendemos. Seguro que la mayoría que ha votado al partido podrido o se ha abstenido, está contenta con esta situación. Así nos va.

Las eléctricas. Dominadas por los anteriores, no se dejan su parte atrás. Roban a manta con el beneplácito de los criminales del gobierno, este o los anteriores. Mantienen a sus exministros o ex presidentes en sus consejos de administración. Ahora se acaban de sacar un as de la manga: parece que desde 2014 habremos de pagarles una mordida porque el tribunal supremo así lo ha decidido. Los carniceros se apoyan entre sí, faltaría más.

Tengo un contrato de suministro eléctrico con una empresa, Holaluz, que ganó un concurso de la OCU hace tres años. Sin comerlo ni beberlo en el mes de mayo, unilateralmente, me subieron el término de potencia. Es fijo y por supuesto significa que para ellos, o quien sea, es negocio redondo pues no ponen nada ni hacen nada: solo ponen el cazo. Si quieres líos, métete en tribunales. Ellos juegan con la pasividad de los clientes; aunque alguno reclame, la mayoría agacharemos la cabeza y nos convenceremos con el argumento falaz y cobarde de siempre: no merece la pena.

Como no hay dos sin tres, el seguro de hogar también se apunta. En el mes de marzo anuncié a Caser por correo electrónico que no renovaría. Ya lo hice el año  pasado e hicieron caso omiso, me mandaron el recibo y apliqué la máxima enunciada al final del párrafo anterior. Pero este año devolví el recibo el día 21 de Junio y los muy cabrones han vuelto a enviarlo el día 4 pasado. Como soy socio de UCA, les envié los correos anunciadores de que devolvería el recibo si lo enviaban. Hoy me han comunicado que requerirán a estos ladrones para que devuelvan el dinero estafado.

Lo de telefónica es de juzgado de guardia pero como está todo cristo comprado o vendido por todas partes, pues campan a sus anchas. De un recibo de 38 € por fijo y ADSL, han pasado por que ellos lo valen a 46 €. Y la putada es que o te metes en tribunales, o aplicas el último y cobarde recurso. Y los demás son iguales o peores.