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viernes, 3 de febrero de 2017

.... Y EL TERCERO, SAN BLAS

No participar en concursos

Hoy he realizado una visita a mi jardín ya que llevaba un tiempo sin vigilancia y temía a los okupas, más tras ver como a un ciudadano barcelonés, político de ERC, estando él dentro de casa le manipulaban la cerraja con el loable fin de adueñarse del piso para luego realquilar a otros okupas. Parece ser que esa es la moda en la capital catalana. ¡¡Manda cojones!!


A lo que íbamos. En el trayecto, he repasado las veces que por una u otra circunstancia me acordaba de este día de san Blas. La primera siendo infante, recuerdo una nevada como esa que cayó estos días en algunos territorios, inmensa; tanto, que los músicos debieron quedarse en el pueblo diez días hasta que consiguieron salir por carretera. Los mozos en su holganza se dedicaban a matar picarazas en el pueblo y luego las colgaban de los árboles. Hoy, cuanto más cercana está la meta, más aprecio la vida en todos los seres.

Aclaro que, antaño, eran las fiestas hoy perdidas. La Candelaria, san Blas y el día labuela, también de fiesta. La segunda vez que lo recuerdo expresamente, ya algo más grande pero chaval. Estaba a las cinco de la tarde en el paso San Marcos esperando que pasara el tren, cargado, para darle a mi padre la merienda. Venía una matakabra heladora; hasta las cabras agachaban la cabeza frente a ella. Pues yo entretanto sin apartar la vista de la carretera junto al cementerio para ver si asomaba la carreta con los músicos que los mozos habían ido a buscar a Villafranca.

La tercera, y no habría mucha diferencia en años, fue de recochineo. Estrené un traje a medida -seguramente el único que he tenido- y no lo llevé más que aquel día para misa. Una vez intenté ponérmelo para ir a las fiestas de otro pueblo y mi madre no me dejó. (¿Porqué me recuerda tanto mi madre a mi mujer? No a todo). Cuando quiso rectificar y permitir que lo luciera, ya no fue posible: había encogido.

La última, tengo claros algunos episodios, pero otros confundo los hechos que no sé bien si fueron antes o después. En cualquier caso, ya no tienen remedio. Aquel año, perdí una gabardina que las ratas hicieron polvo cuando la olvidé en el horno y también algo que nunca tuve pero me había hecho la ilusión de poder alcanzar. Hoy tengo a mi perrita Laika.


Y vi una cigüeña, aunque casi con toda seguridad, ya tiene permiso de residencia.


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