jueves, 6 de abril de 2017

GUSANITA TIENE UN RATÓN


Susana esperaba que le sirvieran en bandeja la cabeza de su otrora aliado y ahora rival. Cual moderna Herodías exigiendo la testa del Bautista, utilizando la lengua bífida que la naturaleza tuvo a bien dotarla cameló a los anquilosados paquidermos de su laya hasta conseguir su propósito.
La casta Gusana, concienzudamente y utilizando los recursos que usufructuaba como cacique máximo en el cortijo que había tomado como suyo, manipuló voluntades y forzó adhesiones de algunos que se decían varones y no eran más que peleles, marionetas en mano de titiritero envanecido. Ratas que hasta entonces habían defendido unos principios, no dudaron en abandonar el barco y cual modernos asesinos de su jefe Viriato, le dieron la puñalada ¿Tú también Bruto, hijo mío? Dicen que exclamó el César al ver a su amigo y protegido puñal en mano.

Cuando fruto de la celada e intrigas con premeditación y alevosía largo tiempo urdidas por Gusanita, consiguieron encerrarle en su particular senado, dieron el espectáculo más bochornoso posible. Una secta que persigue, dicho con doble intención, a la gente que la sostiene y se manifiesta de una forma tan indigna y rastrera con su máximo exponente, sin respetar su legitimidad, no merece continuidad ni respeto, debe desaparecer pues si eso lo hacen entre ellos ¿qué no harán con los ajenos estos alacranes sin honor?

Desde la Alcazaba en la que mora, esta bandolera alpujarreña, sumida en el complot y la mentira, prosigue la labor emprendida por sus mentores. Encalando las estatuas ennegrecidas con la cal sobrante de faenas inconfesables, pretende perpetuarse sobre gente que la detesta. Olvida que las tribus pertenecientes a otros caciques, no son adoradoras de falsos iconos y mucho menos olvidan y perdonan su felonía y traición.

Susana esperaba que todo el mundo se rindiera a sus pies, como esa pléyade de eunucos que la rodean y babean a su alrededor. Alguien que nunca ha trabajado, que solo ha vivido de la ubre común, mal puede saber lo que es sobrevivir de mala manera sin saber si podrás dar de comer a tus hijos, no ya mañana, sino hoy. Que posiblemente no haya fregado un plato en su vida –yo miles– pero feminista a machamartillo para que no se diga, habrá tenido a mujeres –por supuesto inferiores socialmente, sino inmigrantes– en régimen de esclavitud o algo parecido. O mejor todavía: pagadas por el común y desgravadas en la renta.

Susana esperará que le sirvan, de nuevo, la cabeza de ese indeseable que osa desafiar su poder y el de los dinosaurios jurásicos, jarrones chinos, que la apoyan. El Ex de todo parece como si fuera un gato con catorce vidas – mas no contaban con que se defendería como ídem panza arriba– pero ya se encargarán sus sicarios de ahogarlo y montarle un nuevo primero de octubre en el improbable caso de que la militancia, harta de pesebreros peseteros, lo vuelva a aupar al pedestal del que las ratas lo derribaron con desprecio, alevosía y nocturnidad.

“¡Y sino me votáis, reuniré al consejo y a los barones, destituiremos al que gane y votaremos otra vez!” De una viñeta humorística de Manel F. en el eldiario.com. Genial.
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