domingo, 19 de noviembre de 2017

ASESINOS EN SERIE

Sin duda son, posiblemente, los que más muertos han causado. Del mismo modo que yo en mis momentos de siesta e insomnio, cometo actos inconfesables, los hay que en silencio y en la intimidad, pergeñan las mayores atrocidades y de la manera más retorcida. Luego se disculparan, ante sí mismos, echando la culpa al maestro armero de todas las villanías y crímenes cometidos; eso sin contar los que por inducción les debieran ser adjudicados.
Y es que las series de TV son una universidad a distancia de lo más fecunda. ¿Quién no ha oído alguna vez el comentario, en referencia a los delincuentes respecto a la manera de cometer sus crímenes, de algún espectador quejándose de que "así aprenderán bien como tienen que hacerlo"?
Los guionistas, deben ser seres perversos y retorcidos. Una persona que no esté llena de traumas y resabios, no elucubra tantas perversiones y tantas formas de ejecutarlas.

¿Y qué son los guionistas? Escritores, gente bohemia donde las haya que solo piensan en maldades y perrerías. ¿Acaso Agatha Christie era una venerable ancianita? Nooooo, era una asesina en serie que con mil argucias distintas asesinaba a ciudadanos para acabar sirviéndose del detective Poirot y quedar como una reina. El pobre mayordomo, era siempre el primer acusado del crimen cometido.

La lista de estos pérfidos personajes, es demasiado larga como para enumerarlos a todos. Arthur Conan-Doyle, creador de Sherlock Holmes, tenía razones de peso con que argumentar sus crímenes: era médico. La de argumentos que adquiriría ejerciendo su profesión y sobre todo haciendo autopsias. Con razón su personaje adquirió tanto renombre; el doctor Watson, no fue sino una extrapolación personal hacia el personaje de ficción.

No hay duda de que, en la soledad de una habitación con un wiski a mano, un cigarrillo en la comisura de los labios, papel y pluma -en otros tiempos- o un teclado siempre dispuesto, los mayores asesinos en serie han quedado impunes y para más inri, algunos han acabado millonarios y llenos de honores y galardones. Sus víctimas, en la mayoría de los casos, en una fosa común. No hay derecho.











No hay comentarios: