lunes, 6 de noviembre de 2017

EL DÍA DE DIFUNTOS

Estaba pensando en como haría un relato que fuera mínimamente coherente y con alguna calidad sobre el asunto que traemos entre manos.

Me he dado una vuelta por ciudad de México introduciendo en el buscador hechos trágicos respecto del tema que nos ocupa y preocupa y pardiez que me ha dejado perplejo el culto a la Santa Muerte en el barrio más peligroso de la capital: la colonia Morelos.
Sin duda habrá partícipes que escribirán relatos sublimes, pero cuando no hace falta poner la imaginación en marcha porque la realidad supera a la fantasía, solo hay que dejarse impregnar por ese misticismo, para muchos incomprensible, que rodea a la muerte.

Cuando ves a un individuo que condenado por homicidio, secuestro y un montón de delitos más, explicar sin complejos que se libró de la cárcel por las rogativas a la Santa Compaña, piensas si no serás tú el que anda un poco desequilibrado por tanta incredulidad hacia los asuntos del Más Allá. Y que, además, baña con tequila a un esqueleto que la representa.

En el colmo de la idolatría, se comportan como romeros en el día de la virgen de Las Marismas. Considerar a la muerte como Santa, es como perdonar a tu asesino. Tenía noticia de la veneración casi pagana en algunos cementerios, pero esta realidad me ha impactado.

Solo queda respetar las creencias ajenas siempre que no impliquen daño a otras personas humanas.
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