Si buscas novia en Teruel búscatela forastera, mira que matan de amor las mujeres de esta tierra. (y desamor)

domingo, 24 de diciembre de 2017

AMODIO

Circula por todas partes el spot que Isabel Coixet ha rodado para Campofrío, al que han llamado Amodio. Es un apócope de amor y odio.

Puesto a reflexionar sobre amar/odiar, hay una persona a la que ¿más? he amado y por ende la que recibe el odio más visceral. (Postureo). Luego, en una escala gradual van desfilando personajes y personajillos a los que difícilmente podría encuadrarlos en el apartado de Amodio. Quedarían atrapados, cual caparras antediluvianas en el ámbar transparente, en el capítulo de odio eterno o indiferencia absoluta. Pero como a esos ni agua, dedicaré todos mis deseos navideños a las personas enmarcadas en Amodio. Repaso, y la página queda en blanco.

En este momento reflexivo, vaya mi gratitud y amor a la chica que voluntaria y espontáneamente me dio el primer beso de amor: Antonia Bargalló. Una pelirroja barcelonesa que me abrió las puertas del cielo hasta entonces desconocido por mí. Y como decía la canción: "Nunca te podré olvidar, porque me enseñaste a amar...." Muacks, donde quiera que estés.  Años pasados en los que el termómetro saltaba hecho añicos a la más mínima y que hoy, la aguja permanece inmutable y muerta pa secula seculorum. Y una certeza: jamás conseguí llevar a cabo un mísero solitario pensando en tí, Ágata. Qué lo impidió ¿el amor o el odio?

A la chica de la mochila azul, que aunque nunca me amó, (fui un cobarde que nunca se atrevió a manifestárselo), llenó mis años infantiles de ensueños irrealizados e irrealizables. En general, a todas las que tardé en olvidar 19 días y muchas noches. (Y que ellas no perdieron ni un segundo pensando en mí).

Vaya un recuerdo emocionado a si hubo alguna persona que en silencio y de forma anónima, tuvo algún sentimiento positivo hacia mí.

Por último, mi amor inmaculado y eterno que alegra mis días y mi vejez: Laika. Los otros, me pertenecen a mí.

Es Navidad.

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