domingo, 10 de diciembre de 2017

GABO

Estoy leyendo, por segunda vez, el libro de un maestro, un grande de la literatura: Gabriel García Marquez. Se llama «Vivir para contarla» y es de los libros que lees página a página, no cansa. Otros, he leído con anterioridad del mismo autor.

Hoy, cada vez me cuesta más leer. Me aburre incluso el escribir, aunque esto puede sonar y suena, pretencioso. Hay un escritor español, canario, muy prolífico, Alberto Vázquez Figueroa, que dice no comprender como para decir tan poca cosa algunos escritores emplean más de ochocientas páginas. Comparto su opinión. Sin embargo con García Márquez, eso no ocurre. Aunque sí con Vargas Llosa. Páginas enteras no leídas en busca de la palabra FIN.

Estos días leo que hay una gran oposición al relator en primera persona. Al ser memorias, no cabe otra posibilidad y, desde luego, me involucro tanto, que cuando oigo música latinoamericana, imagino a García Márquez moviendo el esqueleto como lo hacía el inolvidable Cantinflas.
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