martes, 13 de febrero de 2018

¡ESTATE QUIETO!

Hay ocasiones en que mejor sería permanecer tumbado o en la cama. Como ambas cosas no son aconsejables por razones obvias y solo para lo que han sido diseñadas, al final, o antes de empezar, nos hallamos en el punto de partida, un punto de no retorno o sin tener ni puta idea de porqué y cuándo comenzó el embrollo.
Últimamente se quedaba la puerta de casa sin cerrar. La última vez avisó la vecina de que la puerta estaba abierta, si lo sabíamos o era un incidente. Al no ser la primera vez, ya era demasiado correr el riesgo de que algún intruso se presentara sin invitación y nos diera un susto o algo peor. Así que puse manos a la obra. Y fue peor el remedio que la enfermedad.

El resbalón de la cerraja, entra en el hueco de la chapa fija al dintel de la puerta. Desmonté esa chapa cambiándole los tornillos para darle más hueco y que el resbalón entrara bien, sin dificultad. Pero luego era la cerraja al echar la llave la que no entraba. Probar y probar, sin hallar la solución y la puerta haciendo cada vez más ruido al cerrar la puerta del ascensor.

Observé que la puerta de casa, cerrada, tenía una holgura que antes no había; fruto de esa holgura, al cerrar la puerta del ascensor, la presión del aire al ser el rellano pequeño, repercutía en la puerta de casa originando ese golpe que yo atribuía al ascensor. Ya me estaba volviendo majara intentando averiguar causa y efecto del golpeteo, sin olvidar recordar "in mente" a los vecinos por lo descuidados que eran al cerrar el ascensor.

Percatado de lo que en realidad estaba sucediendo, volví a dejar todo como estaba y voilá, la puerta perdió la holgura y dejó de golpear. La tranquilidad, ha vuelto a mi inquieto culo.

Resulta que la puerta del ascensor la tengo pegada a la puerta de casa formando un ángulo recto la pared entre ambas; si los vecinos abren la puerta con ímpetu, golpean al felpudo, ésta a la puerta y ésta da un golpe que a veces molesta y otras cabrea. He aprendido que a veces nosotros, con nuestros actos buenistas, desencadenamos situaciones que nos superan, descontrolan y nos arrastran a momentos que nos superan y avasallan. Mejor no hacer nada, estarse quieto.


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