Amigos del castillo de Peracense

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viernes, 25 de mayo de 2018

EL BALNEARIO DE CIFUENTES


Este año me ha tocado participar en las vacaciones (bueno, vacaciones, vacaciones… en esa situación estoy todo el año) con que el IMSERSO subvenciona a los hoteles y balnearios españoles para que permanezcan abiertos y de esa forma, mantener entretenidos a los trabajadores que estarían inactivos y en el paro. Se trata del Balneario Hervideros de Cofrentes. A mí me pilla a más de cuatro horas en coche, pero merece la pena el esfuerzo.

miércoles, 9 de mayo de 2018

A MI MADRE, NIÑA


Este será el último post del blog a día de hoy.

He escuchado esta historia muchas veces a mi madre, pero no alcanzaba a comprenderla. El otro día, me senté a su lado y a base de preguntas, al final entendí lo que quería decir.

Cuando mi madre era niña, quizá menos de diez años —¿acaso os extraña? en aquél tiempo así funcionaba la sociedad—, la habían enviado a pastorear las ovejas al monte, por Zorrolabarga. Tenían allí una paridera donde por la noche dormían los animales.

Pongamos que a mediodía, se puso a comer la merienda que le habían puesto en el morral. Un abejorro atontao, pasó por allí y la asustó. Ni corta ni perezosa, llorando, encerró de nuevo a las ovejas y se volvió al pueblo.

A mitad de camino de casa, unos dos kilómetros, había una paridera, Las Madillas se llama el paraje, y en el tejado había un búho lanzando su característico canto. Uuuuuuuhhhhhhh

Lo que le faltaba. Temblando de miedo, llorando y aterrada por culpa del búho. Si antes corría, ahora volaba. En las afueras del pueblo, se refugió en unos chaparros que todavía existen y hasta que no se hizo la hora de volver a casa, aguantó estoicamente. Al fin pude comprender la historia del búho que la asustó en la paridera de Las Madillas.

Pero tuvo suerte de que nadie la viera. A mí, ella, me mandó una vez a coger rosa, cuando ya estaba hasta las tetas de azafrán, y me volví sin coger lo que había. A la tía María, madre de Eliseo, le faltó tiempo para decirle que tenía el zafrán azul. Chivata. Tuve que volver a coger las flores que antes había dejado allí.

PD.- Yo hice ese mismo camino, andando, y tan niño como ella y esa misma paridera, a pesar de estar alejada del camino, siempre me dio miedo.

Este es el post que cerrará el recopilatorio de entradas escogidas de mis blogs durante los doce últimos años. He querido que sea un recuerdo de mi madre.

domingo, 6 de mayo de 2018

ME ENAMORÉ DE UN CADÁVER

Ayer tarde/noche, en la 1 de TVE, vi una película protagonizada por Alfredo Landa y Emma Cohen, entre otros. El guión trataba de una boda por poderes en la cual la novia era Emma y el "novio" postizo, Alfredo. No voy a explicarla aquí, solo diré que Emma, dos años mayor que yo, en la película veinteañera o así, encendió mis sentimientos.

Viuda -no sé si de hecho o de derecho de Fernán Gómez- murió en 2016. Joven, de 69 años (toco madera). Siempre me llamó la atención, pero ayer quedé prendado de ella. Caponata en los juegos infantiles de mis hijas, sus ojos azules son inolvidables.

Siempre es bueno que algo, alguien te renueve y remueva los sentimientos y en este caso, me encanta aunque sepa que me enamoro de un cadáver.

sábado, 5 de mayo de 2018

LA CUEVA DEL DRAGÓN


En mi pueblo, nunca había habido ladrones (digo dragones ¿en qué estaría pensando?). Eso sí, ogros, varios y alguno, causante de gran temor entre el vecindario y sobre todo entre la chiquillería. Uno en concreto, tenía fama de comerse a la gente cruda para desayunar, así que no era extraño ver huir a los rapaces en cuanto barruntaban su presencia, a distancia prudente, por si acaso. De este modo, había logrado que sus propiedades, las frutas y lechugas en el caso de los críos, fueran intocables; ya se guardarían de acercarse a su huerto como de mearse en la cama. Los pastores, se alejaban de sus sembrados no fuera a estar por allí escondido escopeta en mano.