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viernes, 9 de noviembre de 2018

LA SOLEDAD DEL BLOGERO

Aunque más correcto sería decir "la soledad de internet". Esta reflexión viene a cuento de mi propia experiencia consuetudinaria en relación con la red. Poco a poco se van cerrando y estrechando los cauces por los que discurre la conexión con el mundo exterior.
Cuando comencé a tener en casa internet a través del teléfono  con un chisme que chirriaba cuando establecía la conexión, el módem, si tenías una cosa no tenías la otra. Fueron tiempos de aventura en todos los aspectos. Era imprescindible la conexión de telefónica, pagando, hasta que vinieron las otras operadoras, pagando, pero el resto todo pirata. Desde programas de windows XP, hasta de cálculo y dibujo técnico autoCAD. Y no hablemos de las descargas de música y películas. Tengo más de cien canciones de los viejos tiempos grabadas con el Nero y descargadas con el burrito; hasta que le cogías el tranquillo a base de tozolones y eso con la desesperación de que a veces, tras varias horas descargando, el final no llegaba y te quedabas sin nada.

Mis primeros escarceos con los blogs provinieron de Terra pasando por El País, hasta acabar en blogspot. Tambien en WordPress, pero no me he identificado como en este. Los chats, ya olvidados, donde había de todo como en botica. Todo ha quedado superado y hoy, con la fibra y la conexión a tope, hasta el blog lo tengo infrautilizado, ya no me divierte. Me cabreo hasta la saciedad leyendo la prensa; los robos descarados y la delincuencia política e institucional a todos lo niveles, sin límites, me sacan de mis casillas; y me agotan y aburren. Ocurre como un día me dijo la verdulera hablando de judías verdes: «Puedes llamarlas como quieras, que no te van a responder». Te cagas en su puta madre y todos sus ancestros y a lo más que llegas es a que el medio en el que escupes tus insultos, te banee y la censura previa o posterior impidan que lleguen a leerse en los comentarios. La beligerancia disminuye, por aburrimiento y cansancio por mi parte.

El último episodio sobre las hipotecas, convertido en vergüenza nacional, ocurrido en el supremo (con minúscula) es como para levantarse garrote en mano y molerlos a palos. No menos de los que se merecen ese cáncer de la sociedad a los que llaman políticos. Los anteriores y los presentes. Todos los males que la sociedad soporta, provienen de su gestión ,de su maniqueísmo a la hora de legislar y gobernar. Siempre a favor de los más insolidarios que coinciden con los ricos y potentados; que manejan los hilos y exilian sus capitales para impedir pagar los impuestos como cualquier ciudadano. A esa gentuza había que expropiarles todos sus bienes y abandonarlos a su suerte en el desierto o el océano.

Respecto de esa cuestión hipotecaria, hoy la mayoría de los periódicos digitales inciden en que cuando soliciten un crédito hipotecario la Iglesia, el Estado, los partidos políticos, sindicatos, etc., no pagarán los bancos el impuesto correspondiente, AJD. Pero eso ya lo hacían antes. Esos actores, no pagaban el impuesto como si lo hacían los particulares por el mismo motivo. Todo es manipulación, mentira, engaños, latrocinios.... De verdad que cada vez me resulta más estomagante lo que aquí se puede hallar. Y cada vez va más en aumento mi ira, odio y desesperanza. Y eso no es bueno para mi salud.

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