Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para callarse

domingo, 9 de junio de 2019

DIMES Y DIRETES

Desde que Monterroso, al abrir los ojos, descubrió al dinosaurio, a los espontáneos se lo ha puesto muy difícil, no porque carezcan de más astucia o ingenio que el citado señor, sino porque la fama es la fama y no vende quien quiere sino quien puede. Estos días asimilé una frase sobre una persona que no callaba ni bajo el agua: «Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para callarse». Pero la que más me ha gustado, aprendida en propia piel, es: «Quien da pan a perro ajeno, pierde pan y pierde perro». A cascala. Pues eso.

Literautas

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