Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para callarse

domingo, 25 de agosto de 2019

25 DE AGOSTO

¡Qué contradicción! A pesar de que no me gustaría estar allí, -hay varios motivos para ello-, sin embargo mi pensamiento no se aleja de la cumbre del cerro de san Ginés. ¡Cuántos recuerdos de niñez y juventud, incluso madurez! En el prólogo de mi libro "Y TIEMPO PARA CONTARLA", la escena se desarrolla precisamente en ese día y en esa cumbre. No es caso de volver a reincidir en ello.

Pero la realidad es tozuda y la mente, incontrolable. Pasaré un rato a la sombra del torreón en compañía de el Cordobés y el Chusma, en tanto realizan la procesión alrededor de la ermita. Confío en que no haya tronada, pues en aquella ocasión prologal, resulté chamuscado por un rayo cuando estaba en lo alto de la antena de TV.

¡Que tengáis un buen día, familia!

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