Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para callarse

domingo, 18 de agosto de 2019

LA INNOMBRABLE


Hoy me he levantado de buen humor y se me ha ocurrido tratar "ese asunto del que usted me habla" muy seriamente, con humor, que es de la única forma que se pueden tratar los contenidos trascendentes.

Muchas veces hemos oído exclamar a alguien, quizá de una forma dolorosa o histriónica, aquella frase lapidaria “ojalá me muriera”. Sin duda en el primer caso estaría motivada por vivir un trance para el que no se está preparado, que supera a quien la pronuncia. Ese dolor insoportable que para muchos significa una tortura de la que no se pueden liberar –pienso en esos inválidos que tienen que depender en todo de otras personas- justifica sin duda el deseo de acabar de una vez con la tortura que encarna el seguir viviendo. A eso se añade la frustración de no poder lograr esa meta por sí mismo/a unida a la penalización de quien se atreva a ayudarle a bien morir.

Los segundos, los teatreros, en cuanto ven o atisban las orejas del lobo, repliegan velas exclamando a modo de escusa: “Virgencica que me quede como estoy”.

Pero no eran estos temas, con ser importantes, los que han motivado mi expansión literaria, tampoco porque sea domingo; cuando yo era crío decíamos: “mañana es domingo, se casa Juan Pingo, con una gitana que tiene las tetas como una campana”. ¡Qué sabríamos nosotros de tetas!. Y es que es todo tan trágico… ¿Por qué hemos nacido? ¿Para qué existimos? ¿Qué sentido tiene la vida, no solo humana sino de todos los seres? Porque al margen de consideraciones o creencias religiosas, que más tienen que ver con el miedo que con la realidad, solo hay una cosa cierta: la muerte significa la desaparición total del individuo. No es que no puedas “vivir” el segundo siguiente, no puedes vivir ni el segundo cero. Y esto, tiene las mismas posibilidades de ser cierto como el Walhalla vikingo, el jardín musulmán Yanna o el Paraíso cristiano. Sin contar otros “cielos” quizá más importantes. Es inexorable.  Y es que nadie se ha tomado la molestia de volver a informar sobre este objetivo, dejándonos al resto sumidos en la incertidumbre y la zozobra.

Vaya, menos mal que me he levantado optimista.

1 comentario:

Amilcar Barça dijo...

Ana, desconozco si sigues colándote por la gatera. He de decirte que leo las entradas de tu blog, pero no me encuentro cómodo ante tantas hadas, por lo que te pido disculpas si no comento. salu2