Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para callarse

miércoles, 6 de marzo de 2019

ENTRAMOS EN UNA DINÁMICA DIFERENTE.

Hace ya algún tiempo, observé que el semen tenía mal color, parduzco, y se lo dije al médico. Mencionó al urólogo pero no hizo nada más. Yo seguía con la mosca en la oreja e intentando eyacular autoestimulándome para contemplar ese color que me preocupaba. Una veces me satisfacía y otras me hundía un poco más.

A raíz de solicitar una revisión de mis facultades motoras, mi deficiencia vital, me enviaron a traumatología, a la ULME, y aquel doctor me confesó que después de tantos años de lesión-dolencia, sería perder el tiempo intentando reparar lo irreparable. En compensación, para paliar el asunto de la falta de retención urinaria, -solo si la necesidad me acuciaba-, me envió al urólogo. Aquí comenzó la odisea. Me metió el dedo por salva sea la parte y tras dos análisis de sangre, estima que la PSA la tengo muy alta por lo que me prescribe una biopsia de la próstata.
¿Qué es peor, que le pinchen a uno por el ano con riesgo de infección grave incluso mortal o que te den por culo?. Ambas cosas son igualmente deleznables. Pero puestos a elegir, digo elegir, no cualquier bicho infecto, lo tendría claro. Pero de esa forma no solucionaría el problema con lo que volvemos al punto de partida.
Así que comenzamos el calvario, con la esperanza de que no está al final el Gólgota. Me receta, sin una información mínima sobre el asunto, una biopsia de próstata a través del ano, cosa con la cual, lógica por otra parte, no estoy de acuerdo por motivos varios.
Tras visitar particularmente a un especialista en urología, jefe de sección del hospital Miguel Servet, y tras una auscultación de la próstata, me volvió a meter el dedo, y repasar los resultados de los análisis que le llevé en los cuales se basó el urólogo de especialidades, me manifiesta que no ve necesaria la mentada intervención. Pero que claro, él no puede rebatir a un colega máxime desde su particular consulta. Deja a mi libre albedrío aceptar o no el sacrilegio. Ya antes, la médica de cabecera, criticó la acción, "no deberían haberla hecho".
Y heme aquí que sorteando los obstáculos tras una negativa telefónica a hacerme la biopsia, recibo carta y llamadas telefónicas citando día para el sacrificio. Alego que estoy fuera y después, tras recibir la citación por escrito -no se dieron por aludidos ante mi negativa- voy a la consulta de la anestesista. Ella alega que puede hablar de anestesia pero que si quiero explicaciones, suba a la primera planta y hable con algún urólogo. ¿Hubiera servido de algo? Se habría escudado en múltiples escusas, dado explicaciones de en que consiste la biopsia, pero en definitiva, o pasas por el potro del tormento o asumes las consecuencias. Esto último de todas, todas; tú solo si algo sale mal. Te duermen o anestesian, pero existe riesgo de infección por razones obvias. 17/09

Han pasado casi dos meses y del hospital no han dado señales de vida. No me han llamado para hacer la biopsia. Y yo estoy cada vez mas mosqueado. ¿Habré hecho mal o bien visitando al urólogo externo y haciendo caso a su diagnóstico? En mi opinión, subjetiva y personal que además es la que sufre las consecuencias, el asunto no se me va de la cabeza. En la parte final del recto, en el ano, siento una sensación como si tuviera lombrices o parecida; no se si son almorranas o qué. Hace más de treinta y cinco años ya la tenía, con lo cual, nada tiene que ver con la próstata ¿o si? Debo ir a la médica de cabecera para que me mande nuevos análisis y controlar de nuevo el PSA. Creo que el asunto de la micción, no va tan mal como los especialistas estimaron. Cierto que sobre todo por la noche orino con más lentitud, pero una vez, a lo sumo dos si he bebido mucha agua, antes de levantarme. Según el urólogo, eso era normal. Por el día un chorro libre y con fuerza. Eso no casa; creo no valoraron suficientemente la fuerza y dominio de los esfínteres producto o consecuencia de la mielitis. Ahora, además, tengo mieditis. 16/12/18

Para finalizar el año a gusto, si será cabrón, el día 28 -de los Inocentes había de ser- se manifestó una erupción violenta y enrojecida en la piel de la nuca y el hombro derecho. Sería el comienzo porque después fue invadiendo todo el espacio del hombro y delantera del pecho. El médico afirmó que era un herpes y me recetó lo que parece ser convenía para esta enfermedad. Hoy, no sabría decir si ha surtido efecto la medicación pues los picores y dolores me tienen en ascuas. Y no se pueden tomar más de 7 pastillas que hoy, acabo. Anda que lo tengo claro. 05/01/19

Horrible experiencia. Son las tres de la mañana y después de ir a la cama y arrancarme la piel a tiras pues la desazón desesperante me ha obligado a ello, he tenido que levantarme a lavarme con agua fresca toda la piel afectada por el cabrón del herpes y los insoportables picores. Ahora dolores no tengo, pero el fuego que corre por la piel se me hace insufrible. ¿Hasta cuando durará este martirio? ¡Qué pocas alegrías me está dando este defectuoso cascarón! 17/01/19

















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