Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para callarse

jueves, 3 de octubre de 2019

PERACENSE

Peracense, Teruel, Aragón, España

Están echando en Aragón TV, la injusticia que en su momento las oligarquías que dominaban España a fuego y muerte, consumaron contra un pueblo de la provincia de Huesca, llamado Jánovas.


El 14 de abril de 1951 se encargó a la empresa Iberduero (actualmente Iberdrola) un proyecto hidroeléctrico en el valle del Ara que como resultado inundaría los pueblos de Jánovas, Lavelilla y Lacort entre otros. Todas estas localidades y terrenos pasarían a formar parte de la propiedad de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), que destinaría parte de esa agua a la comarca de los Monegros.

A principio de 1960 aunque no habían aún comenzado las obras del embalse, comenzaba la expropiación de las tierras y casas de los habitantes del pueblo. La resistencia de algunos habitantes llevaría incluso al dinamitado de sus casas.

Ante la negativa del gobierno de Huesca de cerrar la escuela mientras hubiera escolares en 1966 el estado nacional dispuso retirar de la escuela por la fuerza a todos los profesores y escolares. La empresa con ayuda del gobierno continuó arando los campos, talando los frutales y olivos, destruyendo las acequias y finalmente cortando la luz y el agua. La mayoría de los habitantes decidieron finalmente marcharse principalmente a Zaragoza, Barcelona y Barbastro y para 1984 se desalojó el pueblo definitivamente. Wikipedia en negrita.

La provincia de Huesca, ha sufrido el expolio de sus valles a consecuencia de tener los Pirineos allí. No dudaron los dictadores en inundar puebles enteros, hasta hacerlos desaparecer para conseguir sus propósitos, inconfesables la mayoría de las veces, las hidroeléctricas a la cabeza sin olvidar a los grandes terratenientes oligarcas expoliadores y ladrones de la dictadura en primera fila.

Hoy este pueblo, poco a poco, está resurgiendo de sus ruinas, dinamitado por los hijoputas de la dictadura, como Ave Fénix que se niega a desaparecer por culpa de la ignominia avasalladora. Sus gentes, lo están reconstruyendo y han vuelto, la mayoría, a recuperar sus antiguas posesiones.

Mi pueblo, Peracense, también es aragonés. Pequeño pero valiente, según reza la jota del mismo nombre de mi parienta Sagrario. La gente, junto con el ayuntamiento y sus diferentes ediles, está haciendo esfuerzos monetarios muy importantes para mantener la belleza exterior del mismo. También sufrió el tremendo trauma que supuso el cierre del ferrocarril minero, obligando a muchos de sus habitantes a marchar a diferentes lugares.

Hoy, la restauración del castillo en el cual nos divertíamos los chavales de mi época buscando nidos o arrojando piedras de las murallas, le ha dado nueva vida aunque, todo hay que decirlo, la inexperiencia o la codicia cuando no la vagancia de los diferentes gestores hosteleros, no está poniendo de su parte lo que de haber gestionado la restauración con oficio, interés y ganas de currárselo pudo haber conseguido.

Por mi parte, viendo el reportaje, me ha surgido el sentimiento que embarga a los habitantes y descendientes de Jánovas: Jamás hubiera perdonado a quienes sin tener para nada en cuenta a sus habitantes, nosotros, nos hubieran obligado a abandonar nuestras casas, humillar a sus habitantes y sin ningún pudor ni honestidad, algo de lo que carecen los políticos españoles, hubieran gestionado, salvaguardando los intereses inconfesables de unos hijos de puta fascistas y capitalistas, en contra de los legítimos dueños pobladores ancestrales del territorio.


Y si suena, sueña

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