Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para callarse

viernes, 29 de noviembre de 2019

ANGUSTIA

Estos días atrás leí un artículo periodístico en el cual se relataba una situación angustiosa que las personas solemos vivir alguna vez. Es la parálisis del sueño, cuando el cerebro despierta antes que el cuerpo.

Estás en la cama y de pronto sientes que estás despierto, con alguna presencia o sombra a tu lado, que no te puedes mover ni hablar pero sin embargo te das cuenta de lo que te ocurre. Angustioso. A mi me ha ocurrido al menos una vez. Me hallaba en casa y me daba cuenta y razonaba que no podía gritar ni pedir ayuda porque estaba solo. Presentía como una presencia, sombra, extraña me contemplaba sin llegar a discernir si era verdad o mentira ni a quien pertenecía. Paralizado, imposible mover un músculo.

No sé si relacionado con el mismo motivo o consecuencia, en ocasiones he tenido sueños angustiosos en los cuales emito un gruñido ininteligible que sí lo oyen quienes están en habitaciones anexas. En tal caso, le he dicho a la santa que cuando me ocurra me despierte pues lo paso mal. No conforme con regalarnos sueños absurdos, nuestro cerebro es capaz de jodernos tal y como se relata en ese artículo. Doy fe de que es real y jodido sufrirlo.

Y si suena, sueña

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