Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para callarse

domingo, 24 de noviembre de 2019

MIXTICISMO

Ayer noche echaron en la trece, la emisora de TV de los curas,  la película "Las sandalias del pescador". La he visto varias veces y todavía me sigue gustando. Me perdí el tramo donde el cardenal ruso Kiril Lacota -Anthony Quinn- está orando en una actitud que, observado por Vittorio de Sica -un cardenal italiano- le sugiere a éste la proposición como Papa, del ruso.


Es cierto que del exterior tomamos siempre lo que nos gusta o interesa del mismo modo que leemos los periódicos que nos dicen lo que queremos leer. En cuanto al tema religioso se refiere, hay en mí dos sentimientos: uno, que no puede olvidar lo que desde niño aprendió o le enseñaron y otro, ya mayor, que pone en tela de juicio todo cuanto le rodea, incluso esas enseñanzas.

Esta segunda sensibilidad, no puede admitir que algo tan inconmensurable como es el Universo, haya sido creado por el Dios de los judíos, ese pueblo asesino y martirizado, precisamente por su magnitud. Primero: suponiendo que sea el Creador de todo, es el responsable de que el hombre sea como es y tenga "un pecado original". Algo así como los coches que salen defectuosos de fábrica y luego deben volver para rectificarles el fallo. Y después, y esto es más difícil de tragar, que haya enviado a su hijo a morir a manos de ese virus que le ha jodido la Creación.

Y la guinda que corona el pastel es, que dejó todo como estaba o peor. Y que no haya vuelto por aquí a meter en cintura, en primer lugar, a quienes dicen ser sus representantes. Golfos, ladrones, pederastas, incestuosos, concupiscentes.... y a continuación a todos los demás que ejercen violencia, opresión y muerte sobre sus semejantes.

En algún lugar de mi mente, se asume que el Universo es obra de Alguien ¿Quién? Nunca lo sabremos. No creo en un más allá, cuando la persona muere, llega el fin de todo. Somos un animal más que puebla el planeta aunque consideremos que nos pertenece con todo cuanto en él existe. Y eso es falso, el planeta pertenece por igual a cualquier ser que lo habita, por más que a nosotros nos moleste compartirlo.

En el fondo, todo es una rabieta de niño que se muturrua, embotija, enfada, por esa ausencia de señales que le indiquen que no está solo. En el hospital infantil, cuando ingresan o ingresaban a un niño en aislamiento, y sus padres iban a verlo a través de unas cristaleras, ese niño los ignora porque considera que lo han abandonado. El hombre, algunos hombres, crearon a Dios a su imagen y semejanza, no al revés.

¿De dónde han salido los inmensos depósitos de combustible que son las estrellas? Tengo para mí que esto es obra de algún científico loco al que el experimento se le fue de las manos.

Y si suena, sueña

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