Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para callarse. EL DINERO Y LA POLICÍA, NUNCA ESTÁN CUANDO LOS NECESITAS.

martes, 24 de diciembre de 2019

CUENTO DE NAVIDAD

Se hace de noche en un pueblo de la España desierta. Una mujer se pone de parto y su marido prepara el coche para salir hacia la capital, al hospital, distante 60 kilómetros del municipio. Comienzan a caer los primeros copos que en cinco minutos cubren la carretera. Nieva como si nunca lo hubiera hecho, con furia y el aire arremolina la nieve impidiendo la visibilidad.

miércoles, 4 de diciembre de 2019

martes, 3 de diciembre de 2019

SEÑORITO

No tengo remedio. Eso es viejo pero cada vez soy más consciente de ello. No sé escribir y lo que es peor, tampoco leer. En ocasiones leo relatos que presuntamente han sido escritos por escritores consagrados ¿a qué? y no me entero del motivo por el cual Fulanito de Tal, ha ganado tal o cual premio; del porqué un relato suyo, escrito en un diario, lo presenten como algo digno de admiración. Y me frustro, tomando conciencia de mi insignificancia.

Ayer leí un minirrelato que esta semana ha sido premiado en la SER y mi autoestima acabó por las alcantarillas cuando salí a pasear con Laika. Un fulano que va al super a comprar garbanzos porque le gusta una cajera. Manda cojones. Qué historia más edificante y bien contada.  Encima, no dice si el tío se la machaca desaforadamente pensando en la susodicha o solo siente un amor platónico de los que no sirven para nada excepto para joderte la vida y la virilidad.

Lo cojonudo es que este putiferio literauta, está amparado por un Taller de Escritura o Escritores que se supone saben de esto a toneladas. Es lo que me ha convencido de que no tengo ni puta idea de escribir y menos de leer. Por eso, La Fiesta del Chivo, de Vargas Llosa, me pareció en su momento un dispendio inmerecido tras comprar y leer el libro.


Y si suena, sueña

domingo, 1 de diciembre de 2019

EL OSO GOLOSO


Había un enorme tráfago en el obrador de la pastelería. Se aproximaban las Navidades y tenían que preparar infinidad de pasteles, golosinas, turrones, mazapanes y sobre todo, los roscones de Reyes; muchos clientes aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, consumían a partir del día de Navidad.