Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para callarse

miércoles, 24 de abril de 2019

VENGANZA CELESTIAL

¿De qué otra forma podríamos llamar a esa conjura climática en contra de las gentes que disfrutan de unos días de asueto? Y los nazarenos de capirote y procesiones ¿también están incluidos en el capítulo de apóstatas que se rasgan las vestiduras si llueve?

El clima cabrón que hemos padecido en la llamada semana santa, desde el miércoles santo hasta el lunes de Pascua incluidos, ha sido una venganza sin paliativos contra los turistas y los desfiles procesionales. En las tierras del Delta, hemos sufrido ventoleras todos los días, hemos imaginado al sol y cuatro gotas mal contadas que han caído, han servido para dejar a los coches llenos de barro. Lavé el auto una vez y a la tarde del mismo día, volvió a dejarlo perdido. Lamentable.

Ayer descubrimos que el sol seguía allí, como el dinosaurio de Monterroso. Me permitió hacer una colada y hoy otra. Eso sí, la ventolera rola a su aire bufando sin control.